pressadminoctubre 26, 202213min493

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¿Es necesario crear un Ombudsman para la democracia en Sistema Interamericano de OEA?

asambleistas de la oea

Imagen. Revista Semana

Con modestia, pero con persistencia, los Amigos de la Carta Democrática Interamericana pensamos que es necesario plantearse la posibilidad de crear una nueva institución que debería llamarse un “Ombudsman para la democracia” dentro del Sistema Interamericano, cuya tarea sea precisamente el propiciar el cumplimiento de la Carta.

¿Qué función cumpliría este Ombudsman, a quien también podríamos llamarle “Consejero o Relator Especial para la Democracia” -por seguir la terminología que se utiliza en el Sistema Interamericano- que sería desde luego una función a tiempo o completo? Tendría precisamente esa tarea: la de estar al tanto para conocer el pulso de la situación, comenzar a actuar anticipadamente y ver cómo responder frente a las amenazas que se pueden dar.

Recibiría, por supuesto, comunicaciones denuncias, que pueden provenir no necesariamente de gobiernos, sino que también de otras instancias gubernamentales que no son solamente el gobierno central o de instituciones de la sociedad civil. Un alcalde podría recurrir a una situación determinada, un gobernador, o podría ser la propia sociedad civil, los medios de comunicación, las organizaciones no gubernamentales quienes activen estos mecanismos de alerta para que este “Ombudsman” pueda comenzar a realizar determinado tipo de acciones que conduzcan a la prevención y defensa colectiva de la Democracia.

Algunas precisiones sobre la figura del Ombudsman como reforzamiento a la aplicación de la Carta Democrática

En algunos casos podrá tomar iniciativa propia y hacer una suerte de diplomacia discreta, “soft diplomacy”, por supuesto en papel accesorio y complementario al del Secretario General. Pero no solamente tendría una tarea puramente defensiva o preventiva de la democracia, sino que también tendría que combinarla con una acción promocional para que la Carta se vaya conociendo más, se vaya cumpliendo más. Desde ese punto de vista, quiero destacar que Amigos de la Carta Democrática y el Centro Carter han planteado en la Asamblea General de la OEA, esta iniciativa a efectos de que los Estados miembros la consideren.

En algunos casos, la idea ha sido bien recibida y esto, por supuesto, tendría que realizarse en coordinación con el Secretario General porque debería ser un nuevo instrumento en apoyo a la función que tiene que cumplir éste y los órganos de la OEA. No es casual que la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton, en su alocución en la Asamblea General de la OEA, haya destacado la importancia de que se tenga que celebrar el aniversario de la Carta Democrática y haya dicho que espera que en este contexto, surja la figura de Ombudsman que venimos, con toda modestia, promoviendo los miembros de Amigos de la Carta Democrática como un mecanismo a perfeccionarse, desde luego, y ya se verá cómo se ubica en el marco del Sistema Interamericano para que sea lo más eficaz.

Es necesario que exista porque tiene que haber un mecanismo de early warning o alerta temprana, como el ex canciller de México (y distinguido escritor), Jorge Castañeda, lo ha descrito. Creemos que hay esta estructura y la ponemos en consideración desde luego para que pueda debatirse. Justamente ese monitoreo puede estar en manos de este personaje, de este Ombudsman, y no lo digo por deformación profesional o por haber ejercido la función en mi país; lo digo porque es una manera de responder a la necesidad de hacer efectiva la Carta.

Esto no significa que el Ombudsman vaya, por su sola existencia, a dotar a la Carta de los “dientes” que se está reclamando para que, como instrumento internacional funcione. No, los “dientes” son sanciones que deben venir en el orden político, jurídico y económico. Este Ombudsman que se crearía para la democracia, sería más bien una figura para buscar la articulación entre la prevención, la labor persuasiva, que es lo que caracteriza a un Ombudsman, pero con autonomía e independencia para poder activar mecanismos que puedan en su momento llegar dotar de los “dientes” o permitir que se apliquen las sanciones que -si además de orden político y jurídico, son de orden económico- serán realmente las más efectivas.

La gobernabilidad en este momento, en el estado en que está la democracia, con los avances que hay, con lo que significa la consolidación de la Carta Democrática y su espejo a nivel de UNASUR (que es tan importante que tenga también una cláusula democrática), requiere que se busquen los mecanismos que logren contribuir a lo que en inglés se llama enforcement: cómo hacer que la aplicación de la Carta sea más eficaz y, desde ese punto de vista, planteamos esta modalidad a discutir, abierta a las sugerencias que puedan tener lugar en el ámbito del Sistema Interamericano de la OEA. Evidentemente, no se puede ser desde una óptica única, la situación de fortalecimiento y puesta en práctica de la Carta Democrática Interamericana.

Creo que más allá de la creación del Ombudsman que estamos proponiendo, este debe estar dotado de una invitación permanente a visitar el territorio de los Estados miembros de la OEA sin que sea necesaria la autorización gubernamental previa. La propuesta de los Amigos de la Carta Democrática está en estado germinal. Requerirá de la voluntad de los Estados miembros para saber cómo estructurarla institucionalmente, establecer qué ubicación tendría este Ombudsman en el marco del Sistema Interamericano y su relación con la propia organización institucional de la OEA.

Ahora bien, si debiera depender del Consejo Permanente, eso es un tema técnico posterior. Hay que pensar también si correspondería que sea un Relator más de la Comisión Interamericana. En primer lugar, porque ya hay cuatro relatores que no lo son a tiempo completo y, en segundo lugar, porque hay una Relatora Especial para la Libertad de Expresión que cumple una labor muy importante; pero como este Ombudsman va a tratar de que funcione y opere la Carta Democrática, no debe confundirse con ellos.

De manera que, por lo menos, llegamos a decir que el Ombudsman debe estar ubicado fuera de la Comisión, en un lugar en el que se le pueda mantener con autonomía e independencia suficiente, no que sea totally out sourced, no que sea totalmente venido de afuera, pero que por lo menos tenga autonomía e independencia para relacionarse directamente con la sociedad civil y los estamentos subnacionales de los Estados miembros que puedan dar una voz de alerta ante las violaciones a la Carta Interamericana Democrática que, como se sabe en el presente, no solamente pueden producirse “contra” el gobierno establecido sino que pueden provenir “desde” el Ejecutivo, alterando las reglas del balance de poderes o imponiendo fórmulas que se juzguen contrarias a la democracia.

En definitiva, los Amigos de la Carta Democrática pensamos que este Ombudsman debe ser el eslabón de relacionamiento con la sociedad civil, de manera que debería tener la puerta abierta para que la sociedad civil se dirija directamente a él. No solamente la sociedad civil, sino también en algunos casos otros estamentos estatales, que no sean solamente el gobierno central, sino –como dije entidades subnacionales que tengan la necesidad de advertir o llamar la atención sobre una posible violación a los postulados de la Carta o un potencial incumplimiento de los preceptos que ella contiene.

Esto, porque la tarea que tiene un Ombudsman es una tarea fundamentalmente de activar mecanismos de persuasión, no formales, no de sanción, sino de persuasión, de convencimiento que puedan evitar que la situación se torne irremediable y no quede otra alternativa que aplicar las sanciones que el Sistema Interamericano tiene previstas. Entonces, para que funcione, creemos que debería complementarse la figura del Ombudsman abierto totalmente a la sociedad civil con dos elementos muy importantes: primero, este Ombudsman debiera tener una invitación permanente para poder visitar cualquier país en cualquier momento, sin necesidad de autorización gubernamental, porque no es el Secretario General quien está yendo, sino un órgano que tiene por misión coadyuvar a la aplicación (enforcement) de la Carta Democrática y encontrar la manera de que ésta sea efectiva para los pueblos de América Latina y el Caribe, de todas las Américas en general.

Los Estados deberían confiar en la posibilidad de que tenga una invitación permanente y que pueda llegar para realizar visitas y llevar a cabo negociaciones, desde luego, también conversar con la sociedad civil, transformarse en un puente entre el Sistema Interamericano y los Estados oficialmente representados en ella, con la sociedad civil y las autoridades que vean que la Carta Democrática se está incumpliendo y requieran para superar esta situación de un genuino apoyo internacional.

Habría para ello que crear un mecanismo de acceso directo a través del Internet y que le permita selectivamente, por ejemplo, tomar la iniciativa conocer in situ situaciones reales o potenciales de alteración del orden democrático para lo que debe contar -insisto- con una invitación permanente de los Estados miembros a visitar sus países cuando lo crea necesario, empaparse de la situación, informarse ella, dialogar, e inclusive proponer posibles acciones de Soft diplomacia, invitando a la participación de académicos, líderes políticos o de la sociedad civil, sin dejar de lado el recurrir a los Amigos de la Carta Democrática que por vocación estamos a disposición de toda acción que conduzca a la mejor y mayor aplicación de los postulados en ella consagrados.

Jorge Santisteban de Noriega – Abogado y ex Defensor del Pueblo – Revista Foro Jurídico PUCP

 

 

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