Alegoría del Buen Pastor

Jesús resucitó y nos da la vida eterna. Sea nuestra alegría y nuestro gozo. ¡Aleluya! Grande es el amor que Jesús, el Buen Pastor, tiene por su rebaño, llama a cada oveja por su nombre, busca a la oveja perdida y nos promete la vida eterna. Él nos habla y nosotros escuchamos su voz. Las ovejas somos nosotros, ovejas de su aprisco.
El Cordero de Dios es el Buen Pastor. Como cordero fue llevado al matadero. Como cordero conoce a cada una de sus ovejas y éstas lo conocen a Él. ¡Qué oveja no ama a su corderito! Este es el amor a Jesús, tierno, delicado, dulce, amoroso, sencillo, amor al inocente, al casto, al puro, que es Nuestro Señor Jesús Cristo. Entonces es un vínculo de amor del Buen Pastor o Cordero Pascual y el de ovejas de su rebaño.
El amor manifiesto del corderito (hijo) a su oveja (madre) y viceversa de la oveja a su corderito. Amor desinteresado, humilde, sencillo, natural. Los animalitos aman, no es instintivo. Cualquier animalito ama a sus crías, estas tienen prioridad, las defienden de sus enemigos, los depredadores. Por eso Jesús nos defiende del maligno y como somos sus ovejas no permite que su enemigo se las arrebate.
Así anuncia la salvación. El Buen Pastor da la Vida por sus ovejas. Jesús Cristo nos ha salvado y dado la Vida Eterna.
Javier Azalgará Neira – Abogado




