¿Cuándo rinden cuentas los seis congresistas por Arequipa de su trabajo legislativo y fiscalización?

El Código de Ética Parlamentaria que forma parte del Reglamento Interno del Congreso de la República que está aprobado por Resolución Legislativa, tiene por finalidad establecer normas sobre la conducta que los Congresistas de la República deben observar en el desempeño de su cargo.
Dicho Código pretende preservar la imagen que el Congreso debe tener ante el país y asegura la transparencia en la administración de los fondos que le son confiados. Previene faltas contra la ética y establece los mecanismos de investigación y sanción a los legisladores que contravengan la ética parlamentaria y se valgan de sus cargos para enriquecerse o cometer actos de corrupción
En el capítulo III denominado, rendición de cuentas del trabajo parlamentario, en el artículo 05, refiere textualmente lo siguiente:
“El Congresista, en virtud del principio de transparencia, presenta al final de cada período anual de sesiones, un informe público ante el Consejo Directivo que será publicado en el Portal del Congreso que incluirá los siguientes aspectos: a) Las iniciativas legislativas de las que sea autor, b) Los procedimientos de control político que hubieran promovido, c) El trabajo efectuado en Comisiones, entidades u organismos gubernamentales, d) La participación en viajes al exterior, realizados en representación del Congreso, de una Comisión Ordinaria o en ejercicio de sus funciones parlamentarias, conforme al Reglamento del Congreso, e) Cualquier otra información que considere relevante”.
El artículo 05 los obliga a rendir cuentas ante el Consejo Directivo del Congreso, pero no los obliga a rendir cuenta ante la población que los eligió, por lo que ese es un vació en el código y en el Reglamento Interno del Congreso que tiene que incorporarse, ya que toda persona con mayor razón si es autoridad o responsable de una institución que recibe transferencias del tesoro público, tiene la obligación de rendir cuentas, no solo por transparencia, sino por un deber moral y cívico ante sus electores. Solo así, seguirá gozando del respeto a su investidura y preservará su legitimidad ante el soberano.
Siendo los seis congresistas elegidos para el periodo 2021-2026, nuestros embajadores políticos en el actual Congreso Nacional en representación de Arequipa, tienen el deber cívico, político y moral de priorizar nuestras demandas ciudadanas y tratar de encontrar solución parcial a los problemas a corto y mediano plazo que aquejan a nuestra región, pero también propuestas de alcance nacional.
La élite legislativa de Arequipa que hoy nos representa en el primer poder del Estado, no fue elegida para servirse a sí misma ni a sus partidos políticos y alejada de las demandas ciudadanas. La legislatura concluyó a mediados de julio y a fines de ese mes ni en la primera semana de agosto, ninguno de los seis congresistas de Arequipa, ha rendido cuentas de su trabajo parlamentario a los ciudadanos en actos públicos.
Creo necesario que cada uno de ellos o en forma conjunta, informen a los arequipeños, cuántas iniciativas legislativas personal presentaron, cuántas se aprobaron y qué seguimiento les hacen a dichas normas aprobadas y qué impacto tienen.
Cuántos son los procedimientos de control político que han promovido, sobre qué temas específicos y cuales son los avances y resultados de los procesos de fiscalización.
Cuál fue el trabajo desarrollado en sus respectivas Comisiones, entidades u organismos gubernamentales. Asimismo, cuántos viajes al exterior emprendieron en representación del Congreso, de una Comisión Ordinaria o en ejercicio de sus funciones parlamentarias, conforme al Reglamento del Congreso y cuáles son los beneficios o resultados para el país o la región.
Tengo la seguridad, que, si hiciéramos una encuesta en Arequipa, la mayoría de mistianos no conocen quienes son nuestros seis congresistas en el parlamento. Mucho menos conocerán su trabajo de legislación ni fiscalización. Urge, por tanto, que cumplan con presentar por escrito dicho informe ante el Consejo Directivo del Congreso, pero moral y cívicamente tienen esa obligación con los arequipeños que los eligieron para el periodo 2021-2026 y no lo estarían haciendo.
Yo recuerdo que el único congresista de Arequipa que efectuó una audiencia pública de rendición de cuentas y escuchó a los mistianos en sus demandas, fue el congresista Juan Guillermo Carpio Muñoz en la década del noventa. Dicho acto se realizó a puerta abierta en el Coliseo Municipal al que yo asistí como periodista, donde dicho congresista expuso sus propuestas legislativas y de fiscalización, pero también escuchó a los ciudadanos que asistieron a dicha audiencia pública, donde hubo elogios, pero también criticas que Carpio Muñoz, respetó democráticamente.
No he vuelto observar algo similar desde esa fecha hasta hoy de nuestros congresistas. Hoy nuestros legisladores aprueban leyes sin escuchar a los ciudadanos y especialistas. Salvo pocas excepciones, se han convertido en “monaguillos” de los caciques de los partidos políticos asentados en el parlamento, que parecen un cuartel donde el general es el presidente del partido y los soldados son los congresistas, siendo la prueba más evidente la bancada fujimorista y las otras bancadas parlamentarias.
Un tema final que en otra ocasión ampliaremos. Los arequipeños no sabemos cuál es la agenda legislativa de los seis congresistas en temas legislativos, ni mucho menos en temas de fiscalización. Tengo la impresión que trabajan aisladamente según los intereses de sus “caciques” o intereses económicos, pero no percibo cual es la agenda priorizada para un periodo quinquenal de trabajo legislativo en beneficio de Arequipa, de donde emergieron sus votos y la representación que hoy ostentan.
Si a eso agregamos que hay una apatía e indiferencia de la sociedad civil que no exige rendición de cuentas ni resultados a los legisladores, entonces ellos abusan de su inmunidad e impunidad y creen que están por encima del ordenamiento jurídico, moral y político del país y del soberano. No sienten que tienen la obligación de rendir cuentas a nadie, convirtiéndose en los hechos en “vacas sagradas”, lo que es intolerable en un Estado Constitucional de Derecho conde la transparencia y rendición de cuentas son principios básicos.
Es probable que algunos lectores señalen que estoy pidiendo “peras al olmo”, al pedir que los seis congresistas rindan cuentas, pero tengo confianza que algunos de ellos reflexionen e informe a los ciudadanos si quiere mantener su reputación política y legitimidad. Rindan cuentas señores congresistas en actos públicos. De lo contrario, pasaran a la historia como legisladores “anónimos” que no trascendieron ni destacaron en representación de Arequipa.
Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado
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