La inoperancia monumental del gobernador regional Rohel Sánchez

Hugo Amanque Chaiñaagosto 24, 20268min67
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La inoperancia monumental del gobernador regional Rohel Sánchez

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La semana que concluyó, el gobernador regional logró lo que parecía imposible: superar su propia mediocridad y consagrarse, por todo lo alto, como el personaje más incapaz y penoso de la historia política de Arequipa. Y vaya que la valla estaba alta.

Frente a la gravísima situación generada por los derrumbes en Atico-Ocoña el último 16 de agosto, que bloquearon la Carretera Panamericana, la región no tuvo a un líder, tuvo a un fantasma. Mientras cientos de personas quedaban atrapadas, expuestas al peligro de muerte, sin comida ni agua, la ineptitud gubernamental cobró su precio. María Jesús Rocha Parcana, de 68 años, falleció por una descompensación tras intentar cruzar a pie un tramo de lodo en Quebrada Honda. Una mujer embarazada tuvo que dar a luz dentro de un vehículo atrapado, abandonada a su suerte al no poder avanzar hacia un hospital.

¿Y qué hizo nuestro inefable gobernador ante la crisis? Fiel a su estilo, generó un malestar mayúsculo al anunciar, de forma prematura e irresponsable, la apertura de la vía antes de que las condiciones reales lo permitieran.

¿Por qué lanzar un anuncio tan equivocado y cruel para los pasajeros varados? La respuesta es simple: porque es mucho más cómodo despachar desde Arequipa, posando sonriente para la foto de Facebook, que enterarse detalladamente de la magnitud de la tragedia.

Rohel prefirió la comodidad de su despacho y no se dignó a pisar la zona hasta cinco días después del desastre —con fallecidos de por medio— para hacer la gran aparición estelar llevando «galletitas y agua». Esta burla monumental solo deja dos opciones: o no le interesan en lo más mínimo los problemas de la región y desprecia a los arequipeños, o simplemente nunca estuvo, ni está, preparado para ser gobernador. Lo único que ha quedado demostrado es su absoluta incapacidad para evaluar una crisis y actuar cuando la situación exige pantalones.

Pero no nos engañemos, esta parálisis no es un caso aislado; es su marca registrada. La lista de ineptitudes es tan extensa que parece su verdadero plan de gestión, aquí algunas de sus perlas:

EL ESPEJISMO DEL MEGAPUERTO CORÍO: Le tomó exactamente tres meses calentar el sillón regional para darse cuenta de que el cargo le quedaba gigantesco. ¿Su solución? Claudicar y ceder el proyecto a la Autoridad Portuaria Nacional (APN) en Lima. Lo verdaderamente patético es que, antes de entregarlo, obligó a sus propios funcionarios a firmar una confesión por escrito admitiendo su incapacidad para manejarlo. Al menos en algo la gestión fue transparente: certificaron notarialmente que son unos inútiles de campeonato.

EL REGALO DE MAJES SIGUAS 1 Y 2: En un acto de abdicación digno de un vasallo, le entregó en bandeja de plata nuestro proyecto bandera al MINAGRI. Se negó olímpicamente a reparar túneles y canales, echó al supervisor y hoy tiene a El Pedregal al borde de una sequía apocalíptica si la infraestructura colapsa. Pero tranquilo, que su obra cumbre habría sido el armar el escenario legal perfecto para que el Estado peruano —es decir, todos nosotros— termine perdiendo 400 millones de dólares a favor de la concesionaria Cobra. ¡Un auténtico genio de las finanzas (para el bolsillo ajeno)!

LA AUTOPISTA AREQUIPA – LA JOYA: En un nuevo y predecible episodio de su exitosa serie «No sé hacer nada, que lo haga Lima», asumió de facto su absoluta impotencia para ejecutar la obra y se la tiró por la cabeza al MTC. ¿Ejercer soberanía regional? No, este gobernador prefiere tercerizar hasta su dignidad.

EL MISTERIO DE LAS TORRENTERAS: Ante la emergencia de la ciudad por lluvia de marzo de este mismo año, demostró que su capacidad de respuesta es tan frágil como nuestra infraestructura. Fiel a su estilo de «ojos que no ven, desastre que no se siente», prefirió jugar a las escondidas con los estudios de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). ¿Para proteger a quién o bajo qué oscuros intereses subalternos? Solo él y su consciencia —si acaso le queda alguna— lo saben.

LA TRAICIÓN DEL GASODUCTO SUR PERUANO: La estocada final, el beso de Judas a nuestra región. No solo saboteó su ejecución, sino que mutó en el principal porrista del gasoducto costero. Con esta vil jugada, no solo avala el centralismo, sino que atenta directamente contra el cambio de matriz energética y sabotea el anhelado Polo Petroquímico; condenando al sur peruano a la dependencia y al atraso histórico. Todo un héroe… pero de los intereses de Lima.

Sea cual fuere el motivo de su abdicación constante, lo que se confirma es que Rohel Sánchez es un “perfecto bueno para nada”. Un funcionario que, al parecer, nunca se enteró de que el peor y más mortal tramo de la Panamericana que atraviesa dos continentes —desde Alaska hasta Ushuaia— está en su propia región. Un tramo donde mueren más de 40 arequipeños cada año cuando los buses se desbarrancan.

Y ahora, como si hubiera tenido una iluminación divina, nos viene a decir —repitiendo como eco lo que ya dijo primero la presidenta Fujimori— que «efectivamente se necesita un nuevo trazo para esta parte de la vía». Recién ahora. Recién cuando tuvo que ir a ensuciarse un poco los zapatos al lugar.

¿Acaso el gobernador ignoraba que la Panamericana Norte, desde Piura hasta Lima y de Lima hasta Ica, es una autopista de doble calzada? En sus casi cuatro años de gestión jamás ha levantado la voz para exigir que Arequipa sea tratada con la misma dignidad que el norte. Y no lo ha hecho no solo porque su inoperancia es monumental, sino porque es, en el fondo, un cobarde. Le da terror incomodar al centralismo y exigir con firmeza los derechos que los limeños le niegan sistemáticamente a Arequipa.

Ing. Elvis Jum Gómez

Hugo Amanque Chaiña


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