¿Se puede terminar con la polarización actual?

La principal preocupación antes de la eventual toma de posesión de Keiko Fujimori es superar la polarización, pues si continúa o aumenta, dificultará gravemente su capacidad para gobernar con estabilidad y legitimidad.
Una preocupación central en la coyuntura anterior a la toma de posesión de Keiko Fujimori es si se puede terminar con la polarización actual. Esto, porque de mantenerse y eventualmente incrementarse la polarización, va a ser muy difícil que Keiko Fujimori pueda gobernar.
La mayor parte de los críticos de la polarización dicen que esta es causada por personas interesadas o ideologías “extremistas” que obtendrían algún beneficio de mantenerse el clima de enfrentamiento. Pero, ¿pueden mantenerse diez años de polarización, como ha sido el período 2016-2026, por estos motivos? Creo que no y creo también que en las circunstancias del Perú el problema no son las personas ni las ideologías que eventualmente las guíen las que polarizan, se trata de una cuestión estructural.
Me refiero a la exclusión y la desigualdad ancestrales y al saqueo persistente de nuestros recursos que han agravado los casi cuarenta años de neoliberalismo político y económico que ha traído el fujimorismo.
El desastre nacional que tenemos hoy se agravó en la dictadura que lideró Alberto Fujimori en la década de 1990 y el legado que esta dejó. Es más, el desastre de destrucción institucional de los últimos tres años y medio, con cambio de su propia Constitución de por medio, lo lideró también el fujimorismo desde el Congreso.
¿Podemos pensar en un fujimorismo distinto, que defienda los derechos humanos, derogue las leyes pro-crimen, nos brinde una salud y una educación públicas gratuitas y de calidad, promueva la creación de empleo, defienda la soberanía nacional ¿En qué puntos podría avanzar pragmáticamente Keiko Fujimori? No lo sabemos, en cualquiera de los puntos antedichos sería una sorpresa.
Por ello, es muy difícil pensar en que un gobierno de Keiko Fujimori va a hacer algo distinto a lo que ya hizo, tanto su padre en el gobierno como ella en la oposición. Además, ya dijo, más allá de los “cambios de época”, que se siente orgullosa de lo realizado.
En este punto solo queda recordar la fábula de la rana y el escorpión que contaba Esopo en la antigüedad. Un escorpión quería cruzar un río y le pide a una rana que estaba cerca si podía llevarlo encima para cumplir su cometido. A la mitad del río el escorpión pica a la rana inoculando su veneno y sellando la suerte mortal de ambos. Pero ¿qué has hecho? le pregunta la rana, no lo sé le responde el escorpión, es mi naturaleza.
Esa es la cuestión clave. El autoritarismo neoliberal que constituye el fujimorismo ¿está o no está en el ADN de Keiko Fujimori y su movimiento? Yo creo que sí, hay otros que creen que no. Ojalá me equivoque por el bien del Perú. Por último, como en la fábula de Esopo, el escorpión al picar a la rana está suicidándose. En ese extremo ¿tendrá vocación suicida, políticamente hablando, Keiko Fujimori? No lo creo, unos minutos antes se va al Japón, como su papá.
Lo más probable entonces es que la polarización continúe porque no parece que fueran a desmontarse las causas que la sustentan. Una polarización, además, y este es el drama para los posibles represores, que no se va a terminar reprimiendo a los que protesten, porque las causas son más profundas y aunque las protestas sean discontinuas, van a seguir.
Nicolas Lynch – Sociologo y Docente Universitario – Otra Mirada.
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