Al patricio José Luis Bustamante y Rivero que nació en Arequipa el 15 de enero de 1894

Se denomina patricio, al político que es considerado como un “padre” de un Estado cuya conducta fue prominente y ejemplar ante los ciudadanos dejando huella en la historia republicana de su país, siendo excepcionales los Jefes de Estado que alcanzan dicha calificación. Entre ellos, Nelson Mandela de Sudáfrica, José Mujica en Uruguay, Mahatma Gandhi en la India, Franklin Roosevelt en EEUU, Angela Merkel en Alemania, etc.
En la historia del Perú, el Dr. José Luis Bustamante y Rivero, con toda seguridad, fue la mayor joya jurídica e intelectual de Arequipa en el Siglo XX. Fue abogado, jurista, orador, diplomático y escritor talentoso. Nació en la ciudad de Arequipa el 15 de enero de 1894, siendo sus padres Manuel Bustamante y Barreda y María de Rivero Romero. Estudió y egresó del Colegio San José a los 16 años, estudiando posteriormente en la Universidad San Antonio Abad del Cuzco donde se graduó de Doctor en Letras en 1918 con su tesis “La reorganización de las Universidades”.
Posteriormente, estudió en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa donde obtuvo su título profesional de abogado con su tesis “Justicia Militar”. Concluyó el Doctorado en Ciencias Políticas y Económicas en la U.N.S.A. con la tesis “El Arbitraje Peruano-Chileno ante el Derecho Internacional”. En 1919 su trabajo académico denominado “Proyecto de Ley de Juzgados de Paz” ganó el Concurso convocado por el Colegio de Abogados de Arequipa, que luego fue publicado en la Revista del Derecho.
Fue docente en el Seminario San Jerónimo de Arequipa en Gramática y Literatura, así como en la Universidad Nacional de San Agustín en la Facultad de Letras en el curso de Filosofía Moderna y en la Facultad de Derecho los cursos de Geografía Social e Historia de las Américas. En 1923 se casó con María Jesús Rivera a los 29 años con quien tuvo dos hijos, José Luis y Beatriz.
Bustamante y Rivero ingresó a la política en 1930 cuando Augusto B. Leguía dio un golpe de Estado y como acto de protesta arequipeña, renunció a las cátedras que impartía, gestándose en la blanca ciudad la Revolución de Arequipa, encabezada por el comandante Militar Luis Sánchez Cerro, quien le encargó a Bustamante Rivero la redacción el Manifiesto de Arequipa, donde exigen la renuncia del dictador Augusto B. Leguía a la Presidencia de la República.
Tras la victoria del golpe de estado de Sánchez Cerro, se instaló la Junta Nacional de Gobierno, siendo designado Bustamante y Rivero como ministro de Justicia y Culto entre 1930-1931 y ministro plenipotenciario en Bolivia y Uruguay.
En 1945, al concluir el gobierno de Manuel Prado, quien se declaraba como demócrata, convocó a elecciones generales, sin embargo, declaró ilegal a la Alianza Popular Revolucionaria Americana que lideraba Haya de la Torre, ya que en esa época no había fuerzas políticas gravitantes en el escenario nacional lo que dio lugar a la formación de algunas alianzas electorales.
Ad portas de las elecciones de 1945, se gestó el “Frente Democrático Nacional” que integraron varios partidos, siendo el más importante el Partido Aprista, cuyo líder Haya de la Torre apoyó al candidato del Frente Democrático Nacional, José Luis Bustamante y Rivero, para legalizarse, quien finalmente ganó las elecciones presidenciales en 1945 al obtener el 66% de votos a nivel nacional, con una mayoría parlamentaria de los apristas.
Juramentó como Jefe de Estado el 28 de julio de 1945, pero no culminó su gobierno democrático ya que le dieron golpe de estado el 29 de octubre de 1948 movimientos cívicos y militares a cargo de Manuel A. Odría. Su aliado político, el Partido Aprista fue quien conspiró contra Bustamante y Rivero con el apoyo militar, quienes querían maniatar al Presidente Bustamante con su mayoría legislativa, lo que dio lugar a la Rebelión militar en Callao y Juliaca.
Algunos grupos políticos de la derecha política, exigían a Bustamante la proscripción del Partido Aprista de Haya de la Torre, negándose a tomar esa decisión, ya que era respetuoso de la democracia peruana. Como salida a la crisis política, propuso la elección de un nuevo Congreso Constituyente, lo que no se concretó.
Bustamante lidió con una crisis económica y social después de la segunda guerra mundial. Hubo inflación y escasez de alimentos que ocasionó huelgas prolongadas, obligando al presidente adoptar políticas de asistencia social para proteger a los más pobres. En su gobierno de tres años, tomó importantes decisiones.
Sin embargo, fue el partido aprista que era su aliado inicial quien se convirtió en su enemigo desde el Congreso, ya que no respaldaban a Bustamante con las medidas que proponía el gobernante para salir de la crisis y quería tenerlo de rehén político al Jefe de Estado con el aval de Haya de la Torre.
En 1947 hubo una grave crisis ya que fue asesinado el empresario Francisco Graña que era presidente del directorio del Diario opositor La Prensa y se acusó a los apristas de dicho crimen que finalmente desencadenó en la ruptura del Frente Democrático entre el aprismo y Bustamante y Rivero, renunciando el gabinete ministerial que encabezaban el arequipeño Julio Ernesto Portugal, conformándose otro gabinete presidido por el contralmirante José Alzamora.
Hubo una profunda crisis ya que hubo un “boicot” desde el parlamento, ya que en el senado había un grupo de representantes de extrema derecha que se negaba a asistir a sesionar con los diputados conforme lo señalaba la Constitución, acusando los apristas a Bustamante de promover esa crisis. En julio de 1948 hubo una rebelión militar en un cuartel de Juliaca que fracasó quienes acusaban a Bustamante de ser débil y no tener carácter para frenar a los apristas.
En julio de 948, Bustamante para salir de la aguda crisis planteó la convocatoria a un Congreso Constituyente que no se concretó, y posteriormente se produjo el golpe de estado de Odría.
En su corto gobierno de tres años, fue autor y suscribió el decreto supremo en 1947 sobre la “Plataforma Marítima hasta 200 millas”, implementó el plan nacional de vivienda, impuso la educación técnica industrial y rural, implementó el seguro social con centros asistenciales, creó la corporación peruana de turismo, la corporación nacional de vapores y la empresa petrolera fiscal.
En su gobierno democrático, sectores civiles y militares limeños exigían la renuncia de Bustamante y Rivero que no quería someterse al poder político y económico e inicialmente se negó a dejar la Jefatura de Estado, pero ante la presión política y militar, abandonó Lima y se exilió en la República de Argentina donde vivió en Buenos Aires, visitando luego España y Francia.
Después de ocho años de estar exiliado en el extranjero, regresó al Perú en 1956, donde fue incorporado a la Academia Peruana de la Lengua, donde pronunció discursos históricos sobre nuestra realidad nacional. En 1960 sus colegas abogados como reivindicación histórica, lo eligen como Decano del Colegio de Abogados de Lima por su talento jurídico y conducta ejemplar. En 1961, es propuesto por el Perú como integrante de la Corte Internacional de Justicia que posteriormente lo eligió como su Presidente entre 1967-1969.
Por su talento como jurista internacional de prestigio, ante los problemas fronterizos entre los Estados de El Salvador y Honduras, propuso un Tratado de Paz que fue suscrito en 1970 en la Ciudad de Lima. Entre 1980 y 1989 el Congreso de la República por su intachable trayectoria política e integridad personal lo reconoció como Senador en su condición de ex presidente constitucional de la república.
En 1981 fue galardonado con las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta. Fue autor de quince libros, entre ellos, “Tratado de Derecho Civil Internacional”, “Tres años de la lucha democrática por el Perú”, “Panamericanismo e Ibero americanismo”, “Perú, estructura social”, “La Corte Internacional de Justicia”, y “Derecho del Mar Territorial Peruano”, etc.
El 11 de enero de 1989 a la edad de 94 años falleció en el Hospital Militar de Lima el más brillante político arequipeño del siglo XX, como fue el Doctor José Luis Bustamante y Rivero, siendo el último mistiano en alcanzar la Presidencia de la República del Perú que es considerado como la mayor joya intelectual y jurídica de Arequipa.
Hoy en el siglo XXI, cuando tenemos una mega crisis moral en el Estado y la sociedad peruana, donde hay algunos ex presidentes presos y otros investigados por la fiscalía acusados en el fuero judicial por múltiples delitos de corrupción, no podemos ignorar a un notable político mistiano que dejó un legado histórico al servicio de la patria que se constituye como referente a nuestra juventud y niñez que no podemos obviar y debemos enaltecer como justo reconocimiento a su notable trayectoria como patricio de nuestra república.
Muy lamentable que ni las universidades locales, ni el gobierno regional ni la municipalidad provincial, no hayan programado una conferencia pública dirigida a los ciudadanos y jóvenes, donde se reivindique el legado de este patricio arequipeño que nos prestigió ante el país y el mundo en el siglo XX, cuando el fomento a la cultura es una de las obligaciones estatales ante la sociedad peruana.
Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado




