La “estafa electoral de los teleféricos en Arequipa”

Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 28, 202610min79
Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 28, 202610min79

Left Banner

Left Banner

La “estafa electoral de los teleféricos en Arequipa”

001151768M (1)

Elvis Jump Gómez, Consultor en Transporte Público y en Inversión Privada.

Como consultor en transporte urbano que tuvo el privilegio de participar directamente en los estudios y diseños originales del sistema de transporte masivo para Arequipa impulsados por el BID, BM y la CAF, no puedo guardar un silencio cómplice. Tengo la imperiosa obligación técnica, profesional y moral con mi ciudad de desenmascarar, punto por punto, la colosal estafa política y el insulto a la inteligencia que representa la peregrina propuesta de usar teleféricos como «soporte principal» de la movilidad arequipeña.

Imaginemos por un momento que la fantasía del candidato se hace realidad y que los votantes caen hipnotizados ante el spot publicitario. Veamos la «maravilla» que nos espera.

  1. El milagro del dinero regalado (o cómo convencer a Lima de pagarnos un juguete)

Como la Municipalidad Provincial de Arequipa no tiene presupuesto ni para tapar los huecos de la avenida Ejército, nuestro audaz alcalde viaja a Lima y logra que el Gobierno Central financie los cientos de millones de dólares que cuestan estas atracciones aéreas. Tras cinco o seis años de consultorías y licitaciones internacionales que se pagan en dólares para explicarnos cómo colgar canastillas del cielo, ¡por fin se inaugura la megaobra! Arequipa despierta amarrada con cables de acero y salpicada de torres gigantescas.

  1. El pequeño choque contra la UNESCO y el Centro Histórico

El sistema empieza a funcionar y el ciudadano se dispone a ir a trabajar. Pero aquí viene la primera cachetada de realidad. En Arequipa, la aplastante mayoría de los servicios, bancos, notarías, juzgados, sedes administrativas, hospitales, universidades, mercados principales y colegios emblemáticos están concentrados en el Centro Histórico o en sus bordes inmediatos. Es decir, donde va la gente todos los días.

Pero resulta que nuestro Centro Histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2000.

¿Alguien en su sano juicio cree que la UNESCO va a permitir sembrar torres de acero de 30 metros, levantar estaciones de concreto y colgar cables cruzando sobre la Catedral, el Monasterio de Santa Catalina o las casonas de sillar? ¡Jamás! Si alguien osara tocar el damero colonial, la UNESCO nos retira el título de Patrimonio Mundial al día siguiente.

Consecuencia inevitable: El teleférico NUNCA tendrá una sola estación en el Centro Histórico. No te dejará cerca de tu trabajo, ni de la notaría, ni del juzgado, ni del banco, ni del hospital. Te escupirá lejos, en la periferia, dejándote varado y obligándote a ver cómo te las arreglas para llegar a tu destino final.

  1. El turismo del transbordo: Pagando el triple por el mismo viaje

Como el teleférico es un transporte rígido de «punto A a punto B» que flota en línea recta, no dobla esquinas, no entra a las avenidas secundarias ni se mete a los barrios donde vive la gente.

¿Cómo será la maravillosa rutina diaria del sufrido usuario?

  • Pagas tu primer pasaje en una combi o bus integrador para ir desde tu casa hasta la estación base del teleférico.
  • Pagas tu segundo pasaje para abordar la pintoresca cabina y pasear mirando los techos.
  • Te bajas en la estación de destino (fuera del Centro Histórico) y pagas tu tercer pasaje en otro bus o taxi para recién acercarte a donde realmente tenías que ir.

Resultado: ¡Seis pasajes al día para hacer el trayecto que hoy haces con dos! Un aplauso de pie para la «eficiencia y economía popular» ideada por políticos que jamás han abordado el transporte público a las 7 de la mañana.

  1. El festín de las cabinas vacías: Moviendo aire durante 20 horas al día

Hablemos de la matemática del transporte que el candidato oculta dolosamente. Arequipa tiene una demanda hiperconcentrada y sesgada: el 80% de los viajes ocurre en apenas cuatro horas al día (de 6:00 a 8:00 a.m. y de 6:00 a 8:00 p.m.).

  • En hora punta: Una avenida troncal real necesita mover entre 25,000 y 30,000 pasajeros por hora por sentido. La capacidad máxima de un teleférico apenas ronda los 3,000 a 4,000 pasajeros. Para no colapsar, requeriríamos construir 6 o 7 líneas paralelas, una aterradora selva de cables en el cielo, solo para que la gente no se quede aplastada en la estación.
  • En hora valle (las otras 20 horas del día): A diferencia de un sistema de buses donde guardas unidades en la cochera para no gastar combustible, el cable del teleférico TIENE QUE SEGUIR GIRANDO CONTINUAMENTE. Tendremos cientos de cabinas vacías paseando alegremente con el viento mistiano, consumiendo enormes cantidades de energía eléctrica, desgastando motores y pagando planillas mientras transportan únicamente aire… y la factura de ese derroche lo pagas tú.
  1. Vientos, apagones y rescates acrobáticos en el aire

Analicemos los «beneficios adicionales» de esta atracción mecánica vendida como solución urbana:

  • El viento: Arequipa se caracteriza por sus fuertes ráfagas de viento. Por estrictos protocolos internacionales de seguridad, los teleféricos se apagan automáticamente cuando el viento supera los límites operativos. ¿Traducción? En días de viento, miles de trabajadores y estudiantes se quedan tirados en la calle porque el «transporte del futuro» le tiene miedo a la brisa.
  • Mantenimiento: Tensionar o recortar un cable de acero desgastado exige cerrar la línea completa durante días o semanas. ¿Qué hace el usuario mientras tanto? Volver al bus que el candidato prometió desaparecer.
  • Apagones y fallas mecánicas: Imagine que ocurre un corte repentino de electricidad o una falla en el motor principal. Las cabinas se detendrán en seco a 30 metros de altura. Ahí estará usted, encerrado en una caja metálica bajo el implacable sol arequipeño, sufriendo claustrofobia durante horas mientras espera que los bomberos hagan milagros con escalas telescópicas gigantescas para rescatar pasajero por pasajero… si es que la geografía del terreno lo permite.
  1. La quiebra financiera garantizada

Por sus desorbitados costos de importación, mantenimiento especializado cobrado en divisas extranjeras y consumo eléctrico ininterrumpido, la tarifa técnica de este sistema para no operar en pérdidas tendría que ser de S/ 5.00 a S/ 6.00 por tramo.

Dado que ningún arequipeño en su sano juicio pagará ese monto sumado a los buses de alimentación, el sistema solo tiene dos caminos: la quiebra económica inmediata o un subsidio estatal de cientos de millones de soles al año. Dinero de nuestros impuestos que se irá a un pozo sin fondo para mantener a flote un capricho inservible.

Conclusión: Un insulto a la dignidad de Arequipa

No nos dejemos engañar. La propuesta del teleférico no es un proyecto de transporte; es una vulgar estafa electoral empaquetada con bonitos renders 3D para la foto de campaña. Pretender venderle esto a la Ciudad Blanca es un intento descarado de tratar a los arequipeños como si fueran ignorantes, asumiendo que nadie sacará una calculadora, que nadie revisará las normas de la UNESCO y que todos nos dejaremos encandilar por una canastilla flotante.

Arequipa exige y merece soluciones técnicas serias, de alta capacidad y en superficie (como un BRT). Quienes hemos diseñado proyectos de movilidad masiva con el respaldo del BID, el Banco Mundial y la CAF sabemos perfectamente que la movilidad de una metrópoli no se resuelve con paseos mecánicos para turistas.

¡No le demos el gusto a los demagogos!

¡Arequipa no se merece una estafa colgada de un cable

FOTO ANDINA

Hugo Amanque Chaiña


Post Banner

Post Banner