Arequipa se ubicó en segundo lugar a nivel nacional en competitividad regional el 2024 señala informe de CEPLAN

El Índice de Competitividad Regional del año 2024, muestra que, entre 2023 y 2024, Ica ascendió del puesto 3 al 1, Arequipa se mantuvo en el 2, Callao pasó del 4 al 3, Moquegua descendió del 1 al 4 y Tacna permaneció en el 5, consolidando el grupo de regiones más competitivas del país.
Así lo señala el documento de trabajo denominado, “Evolución Multidimensional de la Competitividad Regional 2016-2024” elaborado por la Dirección Nacional de Prospectiva y Estudios Estratégicos del CEPLAN (Centro Nacional de Planeamiento Estratégico).
Según CEPLAN, el objetivo central del estudio fue actualizar y analizar la evolución del Índice de Competitividad Regional (ICR) entre 2016 y 2024, con el propósito de generar evidencia técnica relevante para el análisis y la discusión en el marco del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico (Sinaplan). Su relevancia radica en la identificación de brechas competitivas persistentes y en el aporte de insumos analíticos para el diseño y evaluación de políticas públicas a nivel regional.
El documento, remarca que, Ica destaca por su trayectoria ascendente: desde posiciones medias-altas en 2019, ha permanecido en el top 5, reflejando mejoras en servicios, conectividad y entorno productivo. Callao mantiene su consistencia en los primeros lugares desde 2016, mientras Arequipa y Moquegua consolidan su liderazgo, lo que sugiere continuidad en sus políticas públicas y capacidad de atraer inversiones.
En contraste, las regiones menos competitivas presentan brechas estructurales persistentes. Loreto, Cajamarca, Amazonas, Ucayali y Huánuco ocupan los últimos puestos, con déficits en capital humano e infraestructura. No obstante, entre 2023 y 2024 la región Huánuco presenta un descenso de 3 puestos en el ranking, afectado principalmente por el pilar de sostenibilidad.
Precisamente muestra un deterioro de – 3,3 puntos porcentuales en el indicador que mide el porcentaje de hogares urbanos donde al menos un miembro separa los residuos sólidos generados en el hogar. En el 2023 este indicador alcanzó un 58,6 % y en 2024 se estimó en 54,8 %. Por el lado, de la gestión municipal el panorama es similar, el indicador de porcentaje de municipalidades que disponen de instrumentos de gestión ambiental presentó una caída de – 4,8 puntos porcentuales.
En 2024, las regiones con mayor competitividad relativa lideran el ranking gracias a su desempeño destacado en los pilares de Instituciones, Sostenibilidad y Comunicaciones, mientras que las regiones con menor competitividad presentan brechas significativas en capital humano y situación laboral e inclusión financiera. Estas diferencias reflejan la persistencia de desigualdades estructurales entre territorios, aun cuando los cambios en la posición de algunas regiones respecto a la edición anterior responden a la actualización de la muestra y de los indicadores utilizados.
Por ejemplo, Ucayali, que se encuentra entre las regiones más rezagadas, presentó en 2024 un descenso de -10,5 puntos porcentuales en el indicador de porcentaje de municipalidades que disponen de instrumentos de gestión ambiental, y de manera similar, una caída de -6,1 puntos porcentuales en el indicador de porcentaje de hogares urbanos donde al menos un miembro separa los residuos generados en el hogar.
En el mismo sentido, Loreto se mantiene de forma sistemática en el último lugar de competitividad regional, sin cambios significativos a lo largo del período, seguido por Cajamarca y Amazonas, lo que evidencia brechas estructurales persistentes en capital humano, infraestructura básica y calidad institucional, que a pesar de los años no han sido corregidas.
Otras regiones de la sierra y la Amazonía, como Huánuco, Puno, Madre de Dios o Ucayali, también se concentran en el tercio inferior del ranking, confirmando una marcada desigualdad entre costa y selva. En conjunto, el ICR revela una competitividad regional fuertemente diferenciada y la necesidad de políticas focalizadas que cierren las brechas históricas en los territorios rezagados.
La competitividad regional en el Perú está fuertemente concentrada en un conjunto reducido de regiones costeras. Entre 2016 y 2024, los primeros lugares se reparten casi exclusivamente entre Arequipa, Callao, Ica, Moquegua y Tacna, todas ellas recurrentes entre las cinco primeras posiciones del ranking.
El Callao lidera de manera consecutiva entre 2016 y 2018; sin embargo, a partir de 2019 se observa una mayor competencia por el primer puesto: Ica encabeza el ranking en 2019 y 2024, Tacna en 2020, Arequipa en 2021-2022 y Moquegua en 2023. Este “relevo” en el liderazgo sugiere que varias regiones han logrado fortalecer los pilares de capital humano, infraestructura e instituciones, aumentando la competencia entre ellas.
Por su parte, Lima se mantiene de manera estable entre las posiciones 5 y 7, lo que evidencia un desempeño alto, aunque no necesariamente dominante frente a regiones más pequeñas que han ganado dinamismo. En el bloque medio de las 10 regiones más competitivas, destacan Tumbes y Lambayeque, que actúan como regiones híbridas: no alcanzan los primeros lugares, pero consolidan una competitividad superior al promedio nacional.
Las incursiones esporádicas de Pasco, Junín, La Libertad y Áncash hacia los últimos puestos del ranking muestran que algunas regiones de la sierra están logrando avances puntuales, aunque todavía sin la continuidad que caracteriza al grupo líder.
Las regiones más rezagadas del ICR entre 2016 y 2024 son, Loreto y Cajamarca que ocupan los puestos 25 y 24, posicionándose como las regiones con las brechas más profundas en capital humano e infraestructura. A su alrededor se repiten, con ligeras rotaciones, Ucayali, Huánuco, Huancavelica, Amazonas, Puno, Apurímac, Madre de Dios y Ayacucho, es decir, principalmente regiones andinas y amazónicas con menor densidad urbana, menor diversificación productiva y problemas históricos de conectividad.
Análisis del Índice de Competitividad 2024 de la región Arequipa
Arequipa presenta un territorio geográficamente diverso, que abarca valles costeros áridos y zonas altoandinas, con una fuerte concentración poblacional y económica en su capital homónima. Su economía se destaca por una base productiva dual, sustentada en una minería metálica intensiva en capital (cobre, oro, plata) y una agricultura moderna de exportación (palta, cebolla, arándano) en los valles.
La región cuenta con una importante infraestructura de conectividad vial y logística que articula el sur del país. No obstante, enfrenta brechas territoriales significativas en el acceso a servicios básicos entre lo urbano y lo rural, y una alta exposición a riesgos naturales (sismos, volcanes) que condicionan su desarrollo y competitividad sostenible (Ceplan, 2024k). Entre 2016 y 2024, Arequipa registra avances consistentes en varios pilares de la competitividad regional, consolidando su posición entre las regiones líderes del país.
En el pilar de situación laboral e inclusión financiera, el índice aumenta de 48,0 a 51,4 puntos, mientras que la brecha se reduce de 52,0 a 48,6 puntos, lo que sugiere mejoras graduales en el mercado laboral y en el acceso a servicios financieros, aunque todavía desde niveles intermedios.
El fortalecimiento es más marcado en el pilar de instituciones: el índice pasa de 58,4 a 65,1 puntos y la brecha se reduce de 41,6 a 34,9 puntos, reflejando avances relevantes en variables asociadas a gestión pública, ejecución del gasto y entorno institucional. Asimismo, el pilar de comunicaciones muestra uno de los progresos más significativos del periodo. El índice se incrementa de 56,2 a 69,6 puntos, acompañado de una reducción de la brecha de 43,8 a 30,4 puntos, lo que evidencia una mejora sustantiva en conectividad e infraestructura de telecomunicaciones, clave para la productividad regional.
En sostenibilidad, el índice también presenta una trayectoria positiva, al pasar de 49,5 a 56,8 puntos, con una brecha que disminuye de 50,5 a 43,2 puntos, indicando avances graduales en gestión ambiental y resiliencia territorial.
Finalmente, en el pilar de capital humano, el índice aumenta de 59,3 a 61,2 puntos, mientras que la brecha se reduce levemente de 40,7 a 38,8 puntos, lo que sugiere mejoras moderadas en educación y capacidades, aunque sin cambios estructurales de gran magnitud. En ese sentido, Arequipa muestra una evolución positiva en la mayoría de los pilares de la competitividad, con desempeños particularmente destacados en comunicaciones e instituciones.
Por ejemplo, el porcentaje de hogares con acceso a internet se incrementa de 35,2 % en 2016 a 65,9 % en 2024, mientras que la proporción de infraestructura vial departamental no pavimentada se reduce de 67,0 % a 42,3 %, reflejando mejoras sostenidas en conectividad física y digital. Asimismo, el avance de la ejecución del gasto en inversión aumenta de 66,4 % a 94,5 % en el periodo.
Si bien algunos pilares presentan avances más moderados, la trayectoria general es consistente con un proceso de consolidación de la competitividad regional, caracterizado por mejoras simultáneas en el nivel de desempeño y una reducción gradual de brechas relativas, sin que ello implique la ausencia de desafíos pendientes en la etapa final del desarrollo regional.




