La Paz Pontificia y la Paz de Trump

Hugo Amanque Chaiñamarzo 2, 20265min0
Hugo Amanque Chaiñamarzo 2, 20265min0

Left Banner

Left Banner

La Paz Pontificia y la Paz de Trump

1200_1737115551NMXRVKSH2VBRDHGZVYZDJYKBLE_copia (1)

El Tratado de Letrán de 11 de febrero de 1929 firmado por Pietro cardenal Gasparri  en nombre del Romano Pontífice Pío papa XI y el dictador fascista Benito Mussolini y la Corona del Reino de Italia al mando de Víctor Manuel III, reconoció la soberanía de la Ciudad del Vaticano como Estado independiente, garantizando la soberanía política y territorial. «Iglesia libre en un Estado libre».

El Artículo 24 del Tratado de Letrán y la Santa Sede, dice: «La Santa Sede, en lo referente a la soberanía que le pertenece aún en el dominio internacional, declara que quiere permanecer y permanecerá extraña a las competiciones temporales entre los otros Estados y a las reuniones internacionales convocadas con este objeto, a menos que las partes en litigio apelen unánimemente a su misión de paz, reservándose en cada paso hacer valer su potencia moral y espiritual. En consecuencia, la Ciudad del Vaticano, será siempre y en todo caso considerada como un territorio neutral e inviolable».

Entonces, se estableció el compromiso de la Santa Sede de mantenerse ajena a las contiendas de los Estados, y declaró sería neutral e inviolable. La neutralidad de la Santa Sede fue siempre respetada. Respetada por Alemania cuando ocupó Roma, por Benito Mussolini, y el 4 de junio de 1944 cuando los aliados ocuparon Roma.

La Carta del «Consejo de Paz» o «Junta de Paz» de Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos de América.

Declara que una paz duradera debe ser pragmática, dar soluciones sensatas y el valor de alejarse de instituciones que frecuentemente han fracasado. Sin embargo, no ha renunciado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en donde tiene derecho a veto. También reconoce que una paz duradera se arraiga cuando se «empodera» a las poblaciones para que se apropien de su futuro y asuman la responsabilidad del mismo.

En el caso de la guerra judío-palestina de Gaza, Donald Trump apoya militarmente el genocidio de la población de Gaza como aliado de Israel, y desea hacer un Estado prostituido como la Cuba del dictador Fulgencio Batista.

Declara que su «Junta de Paz» es una asociación duradera que puede garantizar la paz en regiones que durante demasiado tiempo ha resultado inalcanzable. Esto considerando el belicismo y la intervención militar de Estados Unidos de América a Estados en conflicto en donde internamente y desde el exterior provocan la violencia. Se promueve una coalición de Estados voluntarios «guiados por el buen juicio y respetuosos por la justicia». Para esto viola las normas del derecho internacional apoyado en sus fuerzas militares de megapotencia en decadencia.

Por supuesto, que el jefe de su «Junta de Paz» es el presidente Donald Trump, quien dirige autoritariamente su clan, pues se limita su membresía a los Estados invitados por el presidente Donald J. Trump, otorgándose «prerrogativas exorbitantes» (Art. 3.2). Además, «asume funciones ejecutivas con poder de arbitraje». Los peruanos recordamos el nefasto arbitraje de Estados Unidos en el caso de Tacna y Arica que favoreció a la Chile, en manos del presidente norteamericano, que en su caso preside la «Junta de Paz».

Escucha Donald Trump: «Esto dice el Señor Dios: Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía». (del Profeta Isaías 58, 9b-10).

Javier Azalgara Neira – Abogado

Foto Agenda Pública

Hugo Amanque Chaiña


Post Banner

Post Banner