Qué nos falta a los peruanos: ¿Patriotismo o Nacionalismo?

Estamos en el mes jubilar de nuestra Patria y creo necesario abordar este tema que pocas veces se trata en la familia, la escuela, la sociedad y en el Estado. No me extraña la actual polarización entre compatriotas en el siglo XXI, ya que antes de la independencia y durante dicho proceso en 1821, había peruanos que no deseaban liberarnos de la monarquía española.
Tenían un pensamiento conservador y centralista, pero había otros ciudadanos que exigían y lucharon por separarnos de España y fundar una república independiente y autónoma que eran los progresistas y querían una nueva patria con mayor descentralización que atendiera a esclavos e indígenas postergados y marginados en el interior del país.
Hoy en el año 2025, estamos casi igual con los mismos problemas desde que nacimos como Estado. Hay compatriotas que creen que el Perú es un paraíso, no hay que cambiar ni modificar ni reformar. A ellos solo les interesa que haya más crecimiento económico, pero no se interesan por el desarrollo humano de sus compatriotas. Son los “demócratas de cuello y corbata”, neoliberales y mercantilistas que critican al Estado, pero viven de él y exigen socorro estatal cuando quiebran sus empresas como sucedió en el COVID.
También están en el otro extremo, los totalitaristas, que creen que el Estado es una vaca lechera o un barril sin fondo que debe proveer todo. Espantan las inversiones y consideran a casi todos los empresarios privados como explotadores, metiendo en el saco a todos los por igual. Para ellos, salvo el poder, todo es ilusión como también piensan los extremistas de la derecha que creen que en Estado debe estar a su servicio de sus intereses políticos y económicos.
En síntesis, los extremistas de derecha creen que el Estado es inútil e inservible, pero cuando se trata de contratos, concesiones y leyes en su beneficio, el Estado y el gobierno servil debe estar en sus manos para proteger sus intereses. A ellos solo les interesa el dinero y el patrimonio. Salvo excepciones, no les interesa la Patria, ni la bandera, ni los intereses nacionales mucho menos el honor nacional y el desarrollo humano de sus compatriotas.
Mientras que los extremistas de izquierda, creen que el Estado debe controlarlo todo y no debe haber inversión privada, como si el mundo no hubiera evolucionado en el siglo XXI donde ningún país del planeta puede vivir aislado de la globalización mundial sin soporte de la inversión nacional o extranjera que debe tener límites constitucionales y legales.
Personalmente creo que los extremistas ideológicos, no deben conducir los destinados de nuestro Estado, ya que los talibanes de izquierda y derecha no están preparados para conducir los destinos de la nación y priorizan sus intereses ideológicos antes que los intereses cívicos de sus ciudadanos ni cautelan los dos primeros principios de nuestra Constitución que señala que la dignidad de la persona humana y la vida de las personas son el fin supremo del Estado y la Sociedad.
Nuestra Patria tiene problemas irresueltos en el bicentenario y pese a que tenemos el Acuerdo Nacional con 35 políticas de Estado, no se cumplen por diversas razones que en otra ocasión abordaremos.
Días atrás un grupo de estudiantes me preguntaron a propósito de las fiestas patrias, cuáles eran las diferencias entre patriotismo y nacionalismo. Algunos autores dicen que el patriotismo es “el amor a la patria”; otros afirman que es “el amor a la tierra de nuestros
padres”, en tanto que otros sostienen que “es el amor al terruño y lugar que nos vio nacer”.
Para los historiadores, el patriotismo tiene algunos valores irremplazables. En primer lugar, la defensa de la soberanía, es decir el territorio físico, pero también su autodeterminación para definir su forma de organización estatal o social. En segundo lugar, el culto a sus héroes, mártires, próceres y precursores que lucharon por su independencia nacional.
En tercer lugar, figuran las tradiciones y costumbres históricas que han pasado de generación en generación. Otros autores, sin embargo, sostienen que todo patriota debe respetar cinco aspectos si quiere considerarse un ciudadano ejemplar.
Entre ellos, los siguientes: a) el amor a su patria, cualquiera sea la circunstancia que ella atraviese. No puede uno considerarse buen peruano cuando su país atraviesa por etapas de bonanza y renegar de ella cuando no le conviene a sus intereses personales o sectoriales.
b) el honor a sus héroes, próceres, mártires y precursores, así como a sus instituciones tutelares que ofrendaron su vida y lucharon por su independencia nacional, c) el respeto a sus normas constitucionales, legales sociales, morales, económicas, culturales y éticas ya que si no hay orden y seguridad, puede darse paso a la anarquía.
d) la defensa de su soberanía o territorio, sea por militares o civiles en defensa de la patria cuando haya amenazas internas o externas, e) la vocación de servicio, lo que supone participar cuando nuestra patria nos llama o convoca para fines altruistas.
No hay duda que el patriotismo es un sentimiento íntimamente ligado al ser humano cualquiera sea el lugar donde hayamos nacido. Pero también sus excesos, llevados a ideales extremos, puede ser muy peligroso. Dos pensamientos pueden definir muy bien estos preceptos.
El poeta británico Lord Byron afirmó que “el que no ama a su patria, no puede amar nada en la vida”. Ben Jonson por su parte señaló que “Patriotismo es el último recurso al que apelan los bribones”.
Esta última frase nos quiere decir, que a veces gobernantes y lideres, han enarbolado sentimientos patrióticos para fines personales, ideológicos, políticos o económicos ajenos a los ideales comunes de una nación, poniendo en riesgo la estabilidad de la población o de un estado.
El nacionalismo, sin embargo, es una ideología y movimiento político-social que está íntimamente ligada a la identidad nacional como factor predominante.
No todas las formas del nacionalismo son malos. Los hubo pacíficos, moderados, pero también violentistas, intolerantes y discriminatorios en los últimos siglos. Los casos más flagrantes en el siglo XX se dieron con el fascismo de Mussolini y el nacionalismo de Hitler que asesinaron a millones de sus compatriotas y en extranjero y condujeron a guerras mundiales.
Por lo tanto, no es lo mismo hablar de patriotismo, nacionalismo, ni fascismo, entendido este último, como una ideología que surgió en Italia y que impuso el corporativismo estatal y totalitario con una economía dirigida.
El patriotismo no es malo en sí, aunque un excesivo patrioterismo puede conducirnos al “chauvinismo” lo que puede conducirnos a un enfrentamiento social peligroso en el mundo globalizado que tenemos hoy.
En el siglo XXI pese a que la globalización se está imponiendo, el patriotismo y el nacionalismo siempre existirá, porque los pueblos amaran moderada y a veces excesivamente su patria, especialmente cuando uno se encuentra en el extranjero, ya que esté es un sentimiento que nace y muere en el ser humano cualquiera sea el lugar donde nació en la tierra.
Concluyo este comentario con el siguiente pensamiento del notable filosofó Séneca: “Ninguno ama a su patria porque es grande o pequeña, sino porque es suya”.
Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado
Foto Radio Nacional




