Hugo Amanque Chaiñaoctubre 21, 202110min70

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Fake news en época de COVID 19

noticias falsas

Para algunas personas el término fake news (noticia falsa) puede sonar relativamente nuevo; sin embargo, este término se remonta a las épocas del faraón egipcio Ramsés, cuyos monumentos sobre la victoria en la Batalla de Qadesh vanagloriaba una destreza como guerrero que no era más que propaganda antigua. Esto fue el inicio de lo que conocemos como “fake news”; sin embargo, fue el presidente Donald Trump quien popularizó el termino en el contexto de su campaña política allá por el año 2016.

Según Rochlin, una noticia falsa se define como un titular y una historia deliberadamente falsa publicada en una web que quiere parecer un sitio de noticias reales. Si bien esta definición nos señala únicamente a las páginas web como portal de fake news, lo cierto es que las redes sociales y los medios de comunicación son ahora transmisores de este tipo de noticias.

De hecho, según la encuesta publicada en el portal informativo de ESET Latinoamérica, la conocida compañía de seguridad informática, más del 70% de los participantes aseguró que durante la pandemia recibió o tuvo contacto con noticias falsas relacionadas al COVID-19; principalmente a través de redes sociales (72%), WhatsApp (51%) y en portales de noticias poco confiables (36%).

Pero, ¿cuál es el motivo del auge de estas noticias? ¿Por qué son tan fácilmente esparcidas?

Cuando publicamos algo en redes sociales, sea un “post”, un artículo o un meme y éste termina siendo comentado y compartido por nuestros amigos, nuestro cerebro genera dopamina producto de la interacción social. Esa dopamina es la que nos conduce a compartir publicaciones similares en un futuro, lo cual, según el doctor Jens Binder de la Universidad de Nottingham Trent, es la razón por la cual la mayoría de personas está dispuesta a compartir fake news en redes sociales. Entonces, más que influenciar a otras personas, lo que hacemos es satisfacer nuestras propias necesidades emocionales.

El rol de las redes sociales

Como hemos mencionado en los párrafos precedentes, las redes sociales son actualmente la plataforma más utilizada para esparcir fake news. Lo anterior no es un dato sorprendente pues la digitalización ha facilitado enormemente la manera en cómo compartimos información: solo basta un click. Esto resulta una paradoja, ya que la época de mayor desarrollo científico es a la vez la época con mayor difusión de noticias falsas.

Lo más desalentador es que los consumidores de este tipo de información no se inmutan en comprobar absolutamente nada de lo que están procesando. El “fact checking” debería ser ahora más relevante que nunca. Entonces, en medio de una pandemia sanitaria, ¿Cómo podemos hacer para comprobar que tanto los tratamientos como las medicinas y las medidas de prevención que nos comparten por redes sociales sean fidedignas?

El portal Privacy Hub enumera cinco pasos para identificar fake news:

  1. ¿Cuál es la fuente de la noticia?

En este punto se debe enfatizar en comprobar que la fuente sea confiable, es decir, un periódico serio, una investigación científica, una organización mundial, etc.

  1. ¿Quién es el autor de la noticia?

Si bien muchas veces el nombre de la persona que ha creado la noticia falsa está consignado, debemos verificar que sea un periodista, un investigador o al menos alguien con una reputación válida para poder realizar las afirmaciones que hace.

  1. ¿Cuándo se publicó?

Es justamente por la antigüedad de la publicación que las noticias se vuelven falsas. Puede que sean de hace cuatro años, pero le agregan la palabra “COVID” y se vuelve relevante cuando ni siquiera es aplicable.

  1. Prestar atención a dominios de web y URLs falsos

Incluso los más atentos pueden caer en los dominios y URLs falsos pues en la mayoría de casos son casi una réplica del original. Por ello, siempre es necesario verificar el nombre completo de la página web.

  1. Investigar las fotos del artículo

La mayoría de fotos falsas son trucadas con Photoshop. Lo importante en este punto es validarlas en el buscador de Google o con técnicas más avanzadas.

Libertad de información e intervención del Estado

Actualmente, la libertad de información es un derecho constitucional, reconocido como tal en el inciso 4 del artículo 2 de la Constitución Política del Perú. Bajo ese tenor, se entiende que todo ciudadano peruano tiene derecho a emitir opiniones propias de manera libre. Sin embargo, lo anterior no significa que esta opinión pueda emitirse de manera ilimitada o sin restricciones.

Es evidente que los medios de comunicación y todo ciudadano en general pueden emitir opiniones propias. No obstante, ello, cuando se cruza la línea entre una noticia “en investigación” y una noticia deliberadamente falsa, nos encontramos en el límite de nuestro derecho constitucionalmente protegido. No solo se está desinformando a la opinión pública, sino que incluso se puede llegar a generar un caos o pánico en la población. Tal es el caso de la portada del diario Peru21 de fecha 23 de mayo de 2020, en la cual supuestamente se mostraba un medio de transporte limeño aglomerado en plena crisis pandémica. Lo sorprendente de esta portada es que la foto reflejaba la realidad de un bus colombiano y no peruano.

El caso mencionado es un claro ejemplo de cómo las “fake news” no están amparadas bajo el concepto del derecho a la libertad de información pues, de acuerdo a César Landa en entrevista con Enfoque Derecho, tales “noticias” revelan una actitud que en el fondo busca generar zozobra y la alteración del orden público.

¿Qué pueden hacer los Estados para combatir esta desinformación?

En primer lugar, podrían prestar atención a lo que países europeos han venido haciendo para combatir esta peligrosa corriente. Alemania, por ejemplo, anunció en el 2017 que planeaba multar a la red social Facebook si es que no cumplía con eliminar noticias falsas en el lapso de 24 horas. El presidente francés Emmanuel Macron anunció por su parte, que la nación que lidera propondría un proyecto de ley para luchar contra las noticias falsas durante los períodos electorales en Francia. Finalmente, Italia convocó a sus ciudadanos a denunciar las fake news a través del portal de la policía en el cual expertos verificaría si efectivamente se trata de una noticia que no cumple con los parámetros informativos.

A la fecha, el Código Penal peruano reprime con 2 a 4 años de pena privativa de la libertad a quien cree o difunda información falsa para obtener provecho o generar perjuicio a terceros y con una pena de 3 a 6 años a quien genere pánico y perturbe la tranquilidad pública mediante la difusión de noticias falsas. A pesar de estas disposiciones, lo cierto es que más allá de amenazas por mensajes a la Nación o tweets del Ministerio de Justicia, los tipos penales antes mencionados no son ejecutados. No olvidemos que la Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión y “Noticias Falsas” (“Fake News”), Desinformación y Propaganda de la OEA, insta a los actores estatales a no efectuar, avalar, fomentar ni difundir de otro modo declaraciones que saben o deberían saber razonablemente que son falsas (desinformación) o que muestran un menosprecio manifiesto por la información verificable (propaganda). Esperemos que esta declaración inste al Perú a que los tipos penales previstos no queden únicamente como un saludo a la bandera.

Abel Revoredo – Abogado de la PUCP y en la Escuela de Postgrado de la UPC – Polemos

 

Hugo Amanque Chaiña


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