“Keiko contra Keiko”

Hugo Amanque Chaiñajulio 30, 20269min6
Hugo Amanque Chaiñajulio 30, 20269min6

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“Keiko contra Keiko”

discurso (1)

Difícil será, no imposible, mantener una continuidad gubernamental tan deteriorada, una presidencia reducida a dependencia parlamentaria y un congreso copado por el oscuro nuevo bloque en el poder. Keiko no podrá gobernar como su papá, ella, su partido y aliados, denominados “pacto mafioso”, debilitaron la presidencia, hasta volverla una caricatura.

La gobernabilidad del Perú no está, del todo, en manos del poder político electo, los últimos años ha sido ejercido por grupos de interés y presión de hecho que han configurado un nuevo “bloque en el poder”, diferente a lo históricamente conocido. A los tradicionales grupos de poder económico se ha sumado un masivo y variopinto poder de economías informales, ilegales y organizaciones criminales con presencia en organismos estatales, gubernamentales y partidos.

Al Perú formal e informal, para entenderlo, hay que añadir el creciente Perú ilegal, criminal. El gobierno de Keiko, los próximos 5 años, definirá la continuidad del pernicioso modelo gubernamental de los últimos años, un cambio del mismo, o ajustes mínimos que permitan la sobrevivencia de un sistema de gobierno descarrilado del control del poder político. El real peso del nuevo gobierno estará en su capacidad de imponerse o sobreponerse al nuevo bloque en el poder saturado por las economías informales, ilegales y organizaciones criminales a las cuales ha beneficiado; y en atender las demandas ciudadanas, sociales y provincianas que le son adversas

Difícil será, no imposible, mantener una continuidad gubernamental tan deteriorada, una presidencia reducida a dependencia parlamentaria y un congreso copado por el oscuro nuevo bloque en el poder. Keiko no podrá gobernar como su papá, ella, su partido y aliados, denominados “pacto mafioso”, debilitaron la presidencia, hasta volverla una caricatura. Para ser presidenta como antaño, deberá desandar lo andado, promover leyes y decisiones judiciales que le permitan recuperar funciones y equilibrio de poder con el congreso.

Para ello, necesita mayoría congresal que, ahora, no la tiene y, cuando lo tenga, deberá convencer a los congresistas a ceder el poder obtenido en los años recientes. Su “ventaja” es que gran parte del pacto mafioso no ha sido reelecto, su desventaja es que sus reemplazantes no querrán ser igual a ellos. Su “ventaja” es que habrá parlamentarios dispuestos a vender sus votos o ser tránsfugas, su desventaja es que el costo sería muy alto. Su “ventaja” es que la valla presidencial está en el suelo, su desventaja es que su entorno no quiera abrir la puerta a semejantes suyos. Su “ventaja” es que no tendrá una oposición grande, unida y consistente, su desventaja es que su partido y barra brava busca imponer su propia agenda.

Otro escenario es que Keiko quiera hacer un gobierno diferente, contracorriente de lo que ella, su partido, sus parlamentarios y aliados impulsaron o apoyaron desde el congreso en desmedro de la institucionalidad democrática, la lucha contra la criminalidad, el respeto de los derechos humanos, el crecimiento económico y la gobernabilidad nacional. “Keiko contra Keiko” es difícil de creerlo, pero tampoco es imposible.

Políticamente es más factible que el escenario anterior, tendría apoyo de su bancada y de parte de la oposición. Es un “shock democrático” contrario a la vena autoritaria que la define. Voluntad podría tener, capacidad para disuadir al nuevo bloque en el poder y la línea dura de su partido está por ver. Cinco propuestas concretas podrían desarmar a la oposición, a su entorno y hasta le permitirían conectar con sus adversarios, le darían aire y aura que hoy no tiene:

  • Impulsar la sanción a los culpables de los asesinatos del sur y reparación para sus víctimas. No una comisión para saber qué pasó, sino sanción y reparación.
  • Restablecer el equilibrio de poderes y respeto a la autonomía e independencia de los organismos constitucionales.
  • Derogar las leyes pro crimen y lucha integral contra la criminalidad e inseguridad ciudadana. Crear una comisión de estudio sabe a mecida y pérdida de tiempo.
  • Reordenar y dirigir el manejo económico desde el ejecutivo para promover crecimiento con empleo decente.
  • Ejecutar un programa sostenible contra el fenómeno del niño que atienda de urgencia zonas y familias perjudicadas y, luche contra la corrupción masiva que viene con las “emergencias”.

El tercer escenario, más posible que los dos primeros, es la realización de pequeños ajustes al sistema de gobierno instalado los últimos años, para procurar una “gobernabilidad estancada”. Buscar contrarrestar el poder del congreso que no controla y convivir, vía acuerdos políticos puntuales, con las nuevas fuerzas políticas parlamentarias.

La “parlamentocracia” o gobierno parlamentario se “mediatiza” con aliados y control de los otros poderes del estado. No habría más deterioro institucional ni gubernamental pero tampoco ninguna esperanza de recuperación de nuestra destruida institucionalidad. El empate político entre minorías parlamentarias anuncia este escenario como el más viable, hasta que la compra venta de votos y el transfuguismo parlamentario vuelva a ser la malvada regla de nuestra política nacional.

La fuerza del orden quedaría en mantener la fuerza del desorden que ellos mismos crearon. Keiko gobernaría con la complacencia de su partido y aliados, y sin gran confrontación con la oposición política. La continuidad estaría ajustada a la apariencia de mejora antes que de cambio.

En 1839 Manuel Lorenzo de Vidaurre, prócer de la independencia, primero reformista luego separatista, anticlerical luego clerical, liberal luego conservador, bolivariano luego anti bolivariano, publicó “Vidaurre contra Vidaurre”, como testimonio de mutación, contradicción, conversión de sus propias creencias. Mario Vargas Llosa, nuestro premio nobel, es testimonio intelectual similar.

Ellos son ejemplo que las “transformaciones”, gusten o no, son posibles, nuestra política y ejercicio gubernamental está repleta de ellas. “Keiko contra Keiko” es posible; hasta factible, siempre que sea de conocimiento ciudadano y no con pactos bajo la mesa; como real propuesta de cambio y no como “arrumacos prebendarlos”, tipo asalariados airados, muchos “ocultos” en las barras bravas. Desandar lo mal que hemos andado será tarea del gobierno, ojalá tenga la virtud y valentía de ir contra corriente de todo lo que hizo y, que la oposición, ciudadanía, y el antifujimorismo pueda y quiera entenderlo. En los albores de nuestra independencia, Vidaurre acuñó otra célebre frase: “En Perú, nada es imposible”.

  Rudecindo Vega Carreazo – Abogado – Otra Mirada

FOTO RADIO NACIONAL

Hugo Amanque Chaiña


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