Salvo la cárcel, todo es ilusión

Las promesas electorales de algunos candidatos son:
— Un penal por distrito para combatir la inseguridad… y de paso reactivar la economía local con el clúster carcelario descentralizado.
— Pabellón especial para funcionarios ineficientes: no por corruptos, sino por no haber dado resultados en 100 días, plazo máximo para salvar al país según toda campaña.
— Cárcel para el conductor imprudente, para el alcalde improvisado, para el burócrata lento y para el ciudadano que se queja demasiado en redes sociales: la paz social se garantiza reduciendo la población visible.
— Instituto Nacional de Prevención de la Corrupción mediante Encierro: primero encerramos, luego investigamos; es más eficiente y genera sensación de justicia inmediata.
— Plan “Rejas para la Educación”: si el colegio no mejora en la prueba internacional, se encierra al director; si no mejora al año siguiente, se encierra al profesor; y si aun así no mejora, se encierra al estudiante por falta de compromiso cívico.
— Plan “Rejas para la Salud”: ante la falta de médicos, infraestructura o presupuesto, se encierra al gestor público de turno para fortalecer la moral del sistema sanitario.
— Plan “Rejas contra la pobreza”: nadie será pobre en libertad; todo pobre será objeto de protección penitenciaria integral, con alojamiento asegurado, alimentación mínima y custodia permanente del Estado.
— Ministerio de Seguridad Total: encargado de diseñar nuevos delitos cada semana, porque el problema no es que no se cumplan las normas, sino que todavía quedan demasiadas conductas no criminalizadas.
— Cárcel express para conflictos sociales: mesa de diálogo cerrada por falta de quórum, pero establecimiento penitenciario abierto las veinticuatro horas.
— Prisión preventiva ampliada por ansiedad fiscal: si el imputado genera indignación pública, se amplía la medida para proteger la tranquilidad emocional de la audiencia.
— Cárcel para la corrupción pasada, presente y futura: el que ya robó, el que roba y el que podría estar pensándolo seriamente.
— Cárcel inmediata para quien prometa y no cumpla: tipificar el delito de decepción electoral agravada por reincidencia discursiva.
— Prisión preventiva automática para todo sospechoso de poder corromperse en el futuro, porque el verdadero peligro no es lo que hizo, sino lo que podría llegar a hacer si sigue libre.
— Y, como reforma estructural del Estado: más jueces de control de detención que jueces de control de legalidad, porque lo importante no es cómo se encierra, sino que se encierre.
La propuesta es simple, técnica y políticamente rentable:
Si no se sabe cómo gobernar, encierra; cuando no puede prevenir, encierra; cuando no logra explicar, encierra; y cuando no tiene política pública, inaugura un penal.
Porque en nuestra coyuntura electoral, la cárcel es el único programa multisectorial que sí une todos: derecha, izquierda, centro y centro–izquierda penitenciaria.
Dr. Celis Mendoza Ayma – Magistrado y Docente Universitario
Foto La Abeja




