Alfonso Barrantes Lingán: cuando la política tenía dignidad, ideas y patria

Hugo Amanque Chaiñaenero 29, 20264min0
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Alfonso Barrantes Lingán: cuando la política tenía dignidad, ideas y patria

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Hubo un tiempo y no es nostalgia vacía en que la política peruana se hacía con libros, con ideas y con amor por el país. Un tiempo en que ser de izquierda, de centro o de derecha no significaba odiar al otro, sino pensar distinto y debatir con altura. En ese tiempo caminó

Alfonso Barrantes Lingán, líder de la Izquierda Unida digna, donde militaban hombres y mujeres cultos, comprometidos y profundamente humanos.

Barrantes no fue un político de gritos ni de insultos. Fue autoridad, fue alcalde de Lima, y desde esa responsabilidad dejó una de las políticas sociales más importantes y duraderas del país: el Vaso de Leche. No como dádiva, sino como acto de justicia social. No como populismo, sino como política pública pensada desde la realidad de los más pobres.

Yo era pequeña entonces, pero recuerdo algo que hoy parece casi imposible: los líderes se sentaban a conversar sobre el país.

Recuerdo o aprendí a reconocer con los años a figuras como Luis Bedoya Reyes del PPC, Fernando Belaúnde Terry de Acción Popular, y el gran líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Distintos en ideología, sí. Pero iguales en algo esencial: eran hombres cultos, inteligentes, intelectuales. No se insultaban. Dialogaban, polemizaban, discutían con argumentos, no con odio.

Pensaban en el Perú, no en el rating ni en el aplauso fácil.

Barrantes pertenecía a esa generación que entendía que la política era servicio, no negocio. Que el adversario no era enemigo. Que la discrepancia enriquecía. Que gobernar exigía sensibilidad social y formación intelectual.

Hoy, cuando vemos un Congreso que grita, que insulta, que banaliza la palabra y empobrece el debate; cuando la política se ha vuelto espectáculo y rencor, la figura de Alfonso Barrantes se agiganta. Porque fue grande no solo por lo que hizo, sino por cómo lo hizo.

Barrantes fue de los grandes.

De los que no robaron la esperanza.

De los que no sembraron odio.

De los que creyeron que el Perú podía ser mejor si se pensaba con cabeza y con corazón.

Recordarlo no es mirar atrás:

es recordar que sí se puede hacer política con dignidad.

Y exigir que vuelva.

Porque el Perú no necesita más gritones.

Necesita más políticos que aprendan a dialogar y competir en igualdad de condiciones, me refiero a nivel cultural, educativo, honestidad, etc no importa de qué partido pero que sean los mejores de este país, no los peores, como los que tenemos ahora, compiten por quien tiene más sentencia, increíble.

Karusa Belén Hizo.

 

Hugo Amanque Chaiña


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