Oportunismo, desclasamiento y traición

Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 19, 20266min27
Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 19, 20266min27

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Oportunismo, desclasamiento y traición

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Es sabido que, en determinadas condiciones, las cosas se vuelven en su contrario. Tal ha sucedido con el SUTEP: De una organización que nació de la lucha contra el sindicalismo amarillo, corrupto, antidemocrático y divisionista preconizado por el APRA; que asumió el sindicalismo de clase promovido en el Perú por José Carlos Mariátegui; que protagonizó, al lado de los sectores populares, heroicas jornadas de lucha contra la dictadura militar de Morales Bermúdez y los sucesivos gobiernos reaccionarios; que forjó dirigentes de la talla de Horacio Zeballos.

Ellos asumieron la acción gremial desde posiciones de principios, indesligable de la lucha política y cultural necesaria para cambiar los destinos del país, proceso en el cual los maestros y maestras del Perú se dignificaron, aprendieron que no traicionar es un mandamiento, se despojaron del espíritu sanchopancesco tan criticado por el Amauta; en la actualidad, por obra y gracia de la actual camarilla enquistada en su dirigencia, se ha transformado en la negación de los principios y valores que alumbraron su fundación, ha involucionado hacia el contubernio, la corrupción, el divisionismo, el amarillaje y la subordinación a la patronal.

¿Cómo explicar esta transformación? El virus se fue gestando al interior de Patria Roja, partido que, como el conjunto de la izquierda y el movimiento popular, sufrió los estragos de la ofensiva neoliberal que azotó el país en los 90. Esta ofensiva no se limitó a medidas en las esferas económicas y sociales, sino que fue acompañada de una poderosa campaña ideológica y cultural a través de la cual se impusieron valores y formas de pensamiento que actúan como disolventes de la ética, la solidaridad, la acción colectiva, la lealtad, el servicio a los intereses de las mayorías.

Tal ofensiva ideológica penetró en todos los sectores de la sociedad, incluyendo al movimiento popular y los partidos de izquierda. Bajo su influjo se fueron formando grupos de interés que pugnaron por llegar a los cargos dirigenciales con el propósito de obtener ventajas particulares, disponer de prerrogativas y fondos de los sindicatos e instituciones afines; echaron mano al clientelismo, la suplantación de delegados, métodos autoritarios y el divisionismo.

Al interior de Patria Roja esta corriente fue promovida y encabezada por Rolando Breña y Eleazar Briceño, aprovechando los altos cargos que les había conferido el Partido. Esa desviación tuvo su punto culminante en el XIX Congreso Nacional del SUTEP, evento en el que se rebelaron contra las decisiones partidarias y colocaron en la dirección del sindicato a la camarilla encabezada por Lucio Castro. Es conocida la lucha que se libró al interior de Patria Roja contra esta corriente y que terminó con la expulsión de Breña, Eleazar y Lucio Castro.

Dueños del SUTEP y la Derrama Magisterial esta camarilla, evidenciando un abandono acelerado de los principios sindicales y políticos, se ha dedicado a la labor de pillaje, repartija y corruptela, no encontrando mejor manera de guardarse las espaldas que ponerse al servicio del pacto mafioso, distanciándose de las organizaciones populares y de izquierda a quienes en su momento, haciendo eco de la ofensiva reaccionaria, terruquearon a su regalado gusto, mientras posaban sonrientes en palacio de gobierno junto a la Dina asesina. No solo favorecieron al fujimorismo durante la campaña electoral; una vez consumado el fraude se apresuraron a reconocer y felicitar a Keiko Fujimori, aduciendo que ella les había prometido resolver sus demandas.

El toma y daca con la derecha cavernaria no es gratuito. La derecha necesita de una base social y a los sectores sindicales y populares fragmentados y divididos. Hay que admitir que la derecha se ha ganado un tanto al atrapar en sus redes a uno de los sindicatos más importantes del país, como es el SUTEP, lo cual demuestra la debilidad, errores y limitaciones de quienes tenían la responsabilidad de cerrarle el paso, desde sus inicios, a estos manejos. La desafiliación del SUTEP a la CGTP, promovida por el ministro Chang es el corolario de este camino de traición emprendida por la camarilla Breña-Eleazar- Lucio Castro, del que no existe retorno alguno.

Pero las acciones de este grupo no se han dado en terreno llano. Nuevamente han tenido que recurrir a una amañada “asamblea de delegados” para legitimar su traición. Se ven obligados a métodos viciados porque saben que el grueso del magisterio no respalda sus manejos. El SUTEP puede y debe ser recuperado movilizando y organizando a los maestros y maestras de base, en quienes se mantienen intactos los principios del sindicalismo clasista, persistente su tradición de lucha y fresca la memoria de las gloriosas jornadas de lucha llevadas a cabo por este gran sindicato.

 Manuel Guerra – Otra Mirada.

 FOTO ANDINA 

Hugo Amanque Chaiña


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