Arequipa, siempre cívica, digna y revolucionaria

Hugo Amanque Chaiñajulio 31, 20268min49
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Arequipa, siempre cívica, digna y revolucionaria

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Nuestra Arequipa, ha tenido tres valores fundamentales que la historia republicana del Perú le ha reconocido. Su civismo, su dignidad y carácter telúrico y revolucionario que marcó la agenda del país en el bicentenario nacional. El poeta arequipeño, Percy Gibson, manifestó que había una diferencia entre los characatos y otros connacionales del país.

Mientras que en Arequipa había ciudadanos que sabían sus deberes y derechos que lo honraban y defendían hasta con la muerte, había peruanos de otras ciudades que carecían del coraje y el temple de los mistianos.

El reconocido historiador Jorge Basadre, reconoció a Arequipa como cuna de las libertades ya que de esta ciudad casi siempre emergieron revoluciones y levantamientos populares que pusieron en jaque al país.

No en vano señaló que los characatos cual revolver siempre apuntaban a Lima si acaso algún gobernante osará quebrar el orden jurídico y democrático de nuestra patria. Su civismo, dignidad y carácter revolucionario, dignidad, son valores que hemos heredado de nuestros abuelos y tatarabuelos que siempre debemos mantener en alto, cualquiera que sea el gobernante que no respete el orden constitucional y moral del Perú.

Sin embargo, en el siglo XXI y reconocido el peso histórico que tuvimos en la vida republicana, pero hoy con más de la mitad de la población migrante que reside en la blanca ciudad, es oportuno preguntarnos.

¿Cuántos arequipeños conocemos al detalle cuantas rebeliones se dieron en Arequipa? ¿Quiénes fueron los conductores de estos levantamientos? ¿Cuáles fueron los argumentos que enarbolaron? ¿En qué revolución los characatos salimos triunfantes y en cual salimos derrotados? ¿No es prudente y oportuno que los historiadores, la Municipalidad Provincial, la Gerencia Regional de Educación, la Escuela de Historia de la UNSA o el Gobierno Regional a través de la Subgerencia de Cultura, puedan publicar un texto detallado para que nuestros niños y foráneos conozcan nuestro pasado?

Confieso que tengo poca claridad sobre el número de rebeliones que se gestó en Arequipa por la poca información oficial y confiable sobre el tema.

Pese a la insuficiente información que he leído sobre el asunto, tengo la percepción que nuestra ciudad fue cuna de más de una docena de revoluciones, rebeliones o levantamientos cívicos en el siglo XIX y XX.

En 1834, en cabildo abierto, Arequipa, rechazó el golpe de estado del General Bermúdez contra el General Orbegoso al salir en defensa de legalidad. En 1835, Arequipa desconoció a Felipe Salaverry y su gobierno usurpador, quien posteriormente fue fusilado en la Plaza de Armas de nuestra ciudad.

En 1941, el General Vivanco desde Arequipa se sublevó contra el Presidente Gamarra al permitir que tropas bolivianas ingresen al país. En 1843, nuevamente el General Vivanco se rebeló contra el gobierno de Ramón Castilla, pero fue derrotado y huyó a Chile. En 1854, nuestra ciudad se levantó contra el gobierno corrupto encabezado por los generales Vivanco y Moran, siendo sofocada esta rebelión por tropas limeñas y luego fusilado Moran en la Plaza de Armas.

En 1856, los arequipeños se rebelaron contra la promulgación de la Constitución lo que obligó al Gral Castilla a sitiar Arequipa desde Sachaca a punta de cañones, cayendo cientos de jóvenes characatos.

En 1865, nuestros ciudadanos rechazaron el humillante Tratado Vivanco-Pareja encabezados por el Coronel Mariano Prado, quien marchó hacia Lima y después de varios combates, se proclamó como Jefe Supremo y le declaró la guerra a España.

En 1867, Arequipa rechazó la Constitución al considerarla centralista y extremadamente liberal, proclamando como presidente al que era segundo vicepresidente, el General Diez Canseco cuando era Jefe de Estado, Prado, quien mandó cañonear Arequipa.

En 1881, Arequipa se levantó contra la dictadura de Piérola y destituyó al Prefecto General Pedro del Solar.

En 1884, el Gral. Cáceres desde Arequipa se rebeló contra el gobierno del General Iglesias por el Tratado suscrito con Chile por ceder parte de nuestro territorio y desconoció a las autoridades que representaban al gobierno nacional.

En 1895, los characatos rechazaron la reelección del Gral Cáceres por sus medidas antipopulares, mientras que, en 1930, los mistianos representados por el Teniente Coronel Luis Sánchez Cerro, se rebelaron contra el gobierno de Augusto B. Leguía, derrocándolo por incumplir el manifiesto de ese año y convocándose nuevas elecciones.

En 1950, en plena dictadura de Odría, la ciudad de Arequipa se alzó contra el gobierno nacional después que tropas mataran a estudiantes del Colegio Independencia quienes se habían declarado en huelga exigiendo mejoras y respeto a sus derechos.

Finalmente, está la rebelión del 2002, cuando Arequipa, encabezado por el alcalde Provincial Juan Manuel Guillen y las fuerzas vivas, rechazamos la privatización de EGASA, ya que Toledo no respetó una sentencia judicial ni su promesa electoral. Fue una estocada contra el neoliberalismo donde virtualmente se paralizó el remate de nuestras empresas públicas y fue Arequipa quien lideró esa rebelión cívica donde fallecieron algunos ciudadanos.

Sin embargo, como autocritica cabe preguntar lo siguiente hoy en el siglo XXI. Si bien defendimos a EGASA para que se mantuviera en el Estado, ¿Cuánto de sus utilidades anuales aporta dicha empresa al desarrollo regional en las dos ultimas décadas? ¿Qué han hecho los legisladores nacionales o regionales para que en su directorio haya representantes de Arequipa y no sean digitados desde el centralismo del MEFC? ¿Qué actividades de responsabilidad social empresarial ejecuta EGASA que sean visibles en la jurisdicción regional de Arequipa?

El tema lo abordaremos en otra ocasión con mayor amplitud, no solo con críticas, sino tambien con propuestas.

Finalmente, Víctor Andrés Belaunde, otras de las joyas intelectuales que nació en Arequipa, al referirse a su tierra natal, la denominó “el caudillo colectivo del Perú”, justamente porque desde la ciudad blanca siempre emergió el civismo y las revoluciones como ejemplo ante el país.

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado

 FOTO MPA

Hugo Amanque Chaiña


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