pressadminnoviembre 5, 20229min395

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La OEA y la oportunidad del diálogo nacional

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Imagen. INFOBAE

El Perú requiere una Misión de Diálogo Permanente más que una Misión que sólo venga a conocer la versión de los actores de la real situación del país, avergüenza decirlo, pero somos un país que carece de la voluntad de diálogo y ponerse de acuerdo con el otro, necesitamos de un tercero que ayude a establecer ese diálogo para llegar a resultados concretos.

La OEA nos ha ayudado otras veces, con misiones de diferentes características; la Misión dirigida por el guatemalteco Eduardo Stein para resolver la crisis del 2000, facilitar la recuperación de la democracia bajo la participación del Canciller Canadiense Lloyd Axworthy y propiciar la aprobación de la actual Carta Democrática interamericana hoy invocada, la del 2004 durante el gobierno de Toledo y el frustrado intento del 2017 debido a la renuncia a la presidencia de PPK.

Este 20 de octubre, la OEA, a pedido del gobierno peruano, acordó respaldar la democracia e institucionalidad democrática del Perú, invocar al diálogo al gobierno y la oposición y enviar una Misión de Alto Nivel para dialogar con todos los actores del país; el gobierno celebra esta decisión como un triunfo suyo y la oposición cuestiona la misma como una derrota.

Es clara torpeza de ambos, gobierno y oposición, congreso y ejecutivo; no se dan cuenta que la OEA les está “jalando las orejas” por no atreverse a dialogar, no es apoyo al gobierno ni cuestionamiento a la oposición. La que debe aprovechar esta oportunidad es la sociedad civil para ser escuchada y presentar propuestas que ayuden a resolver esta crisis que nuestros políticos y gobernantes se niegan a resolver. Para que gane el Perú, la sociedad civil debe cumplir ese rol clave y estar a la altura de lo que el Perú necesita.

El gobierno celebra un triunfo inexistente, que la OEA declare que respalda al gobierno electo democráticamente es una verdad de Perogrullo, lo importante es que “obliga” al gobierno a dialogar con la oposición y otros actores.

La OEA está evidenciado que el gobierno peruano no dialoga y le señala ese camino para atender los problemas del país. Cierto es que el gobierno que no ha mostrado voluntad de diálogo, sus gestos han sido solo pantomima, ha convivido con la confrontación. El gobierno ha inutilizado el espacio de diálogo por excelencia que es el Acuerdo Nacional que está bajo su mando y ha empoderado a un Premier que confronta y no concerta, litiga y no gobierna.

Una Misión de Diálogo, si quiere ser efectiva, necesita un premier dialogante que no tenemos y el presidente no desea prescindir del actual. Hemos señalado, con lo imposible que parece, que es más fácil vacar o inhabilitar al presidente, que él cambie a su premier litigante. La OEA desnudará al gobierno en sus errores y horrores, ineficiencia y corrupción, desgobierno y podredumbre.

La oposición obsesionada con la vacar al presidente, es incapaz de leer adecuadamente el acuerdo de la OEA, se queda en lo formal y lo entiende como una derrota, su ceguera vacadora le impide visualizar que sus pedidos y reivindicaciones podrías ser mejor encauzadas con dicha Misión. Una vez más, enriquecen su apelativo de DBA. Voceros suyos que solicitaban a gritos la presencia de la OEA para denunciar un inexistente fraude electoral e impedir el gobierno de Castillo hoy son los voceros para que la OEA “no intervenga” en ayudar a resolver la crisis nacional.

A regañadientes dialogarán, no les queda otra, y no es de sorprender que en paralelo petardeen la presencia de dicha Misión además de acelerar el nuevo pedido de vacancia. El libreto es conocido, asistirán para hacer llegar su voz y la tribuna, en paralelo deslegitimarán el trabajo de la OEA. Para la oposición, nuestro premier litigante, es también funcional, es la coartada perfecta para sostener su poca vocación dialogante, la oposición también lo quiere ahí, no lo censurara nunca así les insulte y menosprecie a diario. También hemos señalado, que es más fácil disolver el congreso (casi imposible) que el Premier renuncie o sea censurado.

La Misión de la OEA, tendrá valor y utilidad si los gremios laborales y empresariales, las organizaciones sociales y colegios profesionales, las iglesias y partidos, medios de comunicación y formadores de opinión, asamblea de gobiernos regionales y asociación de municipalidades, instituciones estatales diversas y sociedad civil en general participan de este diálogo convocado por la OEA y alcanzan propuestas para ayudar a salir de la crisis.

El diálogo debe desarrollarse, prácticamente, hay que obligar al gobierno y oposición, ejecutivo y congreso a que participen de él y no jueguen ni petardeen el trabajo de la OEA. La Misión de la OEA es buen motivo para iniciar el dialogo que urgimos, para tender puentes de concertación y revivir o reconvertir un Nuevo Acuerdo Nacional.

Es la oportunidad para dejar en claro el funcionamiento avasallado de nuestra institucionalidad democrática, de la cacocracia (gobierno de ineficientes) y cleptocracia (gobierno de corruptos) que tenemos en todo lado y nivel de gobierno, de las múltiples denuncias sobre nuestros gobernantes y congresistas, de nuestros partidos como vientres de alquiler, clubes electorales y organizaciones criminales, de la fragilidad de los organismos judiciales copadas por bandas como “los cuellos blancos” y, para resaltar el rol denunciante de la prensa pero también su enorme vocación manipuladora de parte de ella.

Es la oportunidad de airear nuestros problemas, conocerlos en sus diferentes miradas y explorar alternativas de resolverlos. Los trapos sucios se lavan en casa; para lavarlos hay que conocerlos, no esconderlos. Nada debajo de la alfombra ni debajo de la mesa si queremos llegar a algo bueno.

La OEA no trae ninguna solución, pero con su ayuda podemos explorar y encaminar nuestros problemas, mientras más pronto venga es mejor, puede ser el inicio de ese proceso de diálogo, concertación y reconciliación que nos es esquivo, mejor sería una Misión de diálogo permanente, pero, ojalá, la que venga ahora sea la precursora de ella. Es difícil confiar en nuestros gobernantes y políticos, pero esperemos que estén a la altura de lo que el Perú les exige y roguemos que la sociedad civil juegue su rol democrático de siempre y no rehúya a su deber nacional.

La CGTP acaba de dar el ejemplo, “para que gane el Perú” se ha puesto a disposición de la OEA, ojalá sigan otras organizaciones para hacer realidad este espacio de diálogo que necesitamos. Para participar no hay pretextos, está en nuestra conciencia y voluntad. Nuestro Perú merece ser y estar mejor, de nosotros depende».

Rudecindo Vega Carreazo – Abogado y Político – Otra Mirada

 

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