pressadminseptiembre 21, 20229min247

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Algunas reflexiones en el Día de la Juventud

jovenes chic

Imagen. Evangelizar hoy

Jóvenes del Perú y el Mundo: La juventud puede ser la mejor etapa de tu vida. En ese periodo tendrás ilusiones, sueños, aspiraciones, anhelos e ideales individuales y colectivos. También tendrás temores, indecisiones, incertidumbres y confusiones como cualquier mortal. Pero, hay algunos factores y desafíos que siempre debes tomar en cuenta en ese periodo hermoso e irrecuperable de tu vida que es la juventud, comprendida entre los 15 y 29 años. Entre los factores que debes evaluar están tu entorno, familiar, social, educativo e incluso laboral. Me permito sugerir que tomes en cuenta lo siguiente en esta fecha alusiva a los jóvenes.

En primer lugar, tienes el deber de honrar a tu padre, madre y hermanos, ya que con ellos siempre te unirán lazos espirituales, psíquicos y biológicos, por más dificultades que con ellos tengas en alguna etapa de tu vida. Recuerda que tus padres procuraron desde tu nacimiento, darte las mejores comodidades que ellos tal vez no tuvieron cuando fueron niños o jóvenes como tú. Nunca te enfrentes a ellos. Tal vez tengas la razón en tus ideas y ellos no te comprendan. Intenta persuadirlos y convencerlos con amor y cariño familiar sobre tus proyectos que tal vez hoy disienten de lo que ellos aspiraban para ti.

Jamás les impongas tus ideas y mucho menos los agravies ni insultes públicamente ante extraños, porque es el peor dolor que un padre o madre jamás podrá olvidar de sus hijos y algo que difícilmente borrarán de su mente y corazón. No los defraudes e intenta superar a tus padres qué es lo que en el fondo deseamos de nuestros hijos. Que nuestro hijo o hija no solo nos supere, sino que logre sus objetivos trazados y sean felices material y espiritualmente.

En segundo lugar, se sensato, responsable y prudente en tus decisiones. Ni optimista, ni pesimista. Se realista. Analiza fríamente tus ventajas y desventajas personales. Procura consultar con personas mayores antes de tomar decisiones apresuradas y despejar tus dudas, temores e inquietudes. Tus padres pueden ser tu mejor refugio para los problemas que tienes, aunque no lo creas, que, si bien te regañarán al comienzo, quién mejor que ellos para superar juntos los obstáculos que siempre se presentan en nuestras vidas. Con mayor razón si tienes un proyecto ambicioso, los especialistas podrían contribuir a corregir o mejorar tu iniciativa. No creas que eres Cristóbal Colón descubriendo América.

En tercer lugar, evita las malas compañías, ya que pueden arruinar tu futuro y perjudicar tus perspectivas personales, laborales y profesionales. Los malos amigos o amigas te ofrecerán placeres y diversiones pasajeras, efímeras, volátiles, transitorias. Pero, esos minutos, días o semanas de perversión y descontrol, pueden marcar tu vida para siempre y hacer fracasar tu proyecto de vida. Recuerda siempre que, para cosechar, primero tienes que sembrar. Nada viene por azar ni por obra del espíritu santo. Recuerda ese viejo aforismo, “quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

En cuarto lugar, no temas al fracaso. Con seguridad encontrarás algunas dificultades en tus proyectos. No te amilanes ni te desanimes y menos te deprimas. Si acaso fracasas en alguno de tus proyectos, convierte ese tropiezo en una experiencia útil que no debe repetirse a futuro. El mundo no se acaba cuando alguno de tus aspiraciones se frustra. Solo la muerte no tiene solución. La mayoría de triunfadores de hoy, tuvieron múltiples problemas ayer.  Persevera, insiste, reitera.

En quinto lugar, no dejes nunca que la apariencia física, social o económica te obnubile o te atormente. Tienes que entender que no hay un ser perfecto en la tierra. Dios permitió que nacieras, con virtudes y defectos y él te ama tal como eres. Todos tenemos fortalezas que no sabemos explotar en su plenitud, pero también tenemos debilidades que debemos eludir. Nadie es perfecto en la sociedad. Por lo tanto, ni tus apellidos, condición social, posición económica y apariencia física deben enorgullecerte ni traumarte para siempre.

Es posible que, en tu entorno social o laboral, encuentres amigos y compañeros que se ufanen de lo que tienen, excluyéndote de su círculo social actuando con perversidad y alevosía. No te deprimas ni te escondas, tienes que tener personalidad y fortaleza para afrontar esos problemas si se presentan. Ignoralos si te hacen Bullying en tu entorno.  Recuerda el principio bíblico y cristiano: “Los enaltecidos serán humillados, mientras que los humillados serán enaltecidos ante los ojos del Señor”.

En sexto lugar, imponte autodisciplina. Disciplina es orden, progreso y responsabilidad. Es decir, planifica bien tus horarios y cúmplelos. Tienes que saber administrar tus tiempos y priorizar tus necesidades. Cada día, semana o mes, pregúntate a ti mismo qué de provecho le sacaste a ese tiempo transcurrido.  Si te has trazado un objetivo o meta a corto, mediano o largo plazo, no los incumplas, salvo que alguna enfermedad o desgracia te haya sucedido. El tiempo es como el dinero. Tenemos que gastarlo, pero no malgastarlo.

En séptimo lugar, muestra gratitud. Es un valor universal que nunca pasa de moda y que con frecuencia obviamos en una sociedad que mayoritariamente no cree en la solidaridad. Hay personas que creen que todo lo que lograron, lo consiguieron solos y nadie los ayudo. Tienen un orgullo, ego desmedido y son narcisistas. Esos son los desagradecidos. La gratitud se aprecia cuando agradecemos, reconocemos y valoramos a quienes nos ayudaron en todas las etapas de nuestra vida. Recuerda en tu corazón a quienes te ayudaron sin pedirte nada a cambio, aunque se encuentren hoy lejos de ti. Ése agradecimiento debe transformarse en un abrazo sincero, una carta afectuosa o unas gracias de corazón.

En octavo lugar, no te apartes de Dios. Eso significa que tienes el deber de auto cuidarte espiritual como materialmente. Eso conlleva el deber de cuidar, observar, guiar, consolar y corregir a tu familia ante las probables asechanzas del mal que provengan de nuestro propio entorno familiar o del exterior. Debes ser ejemplo en tu familia, ya que en esta etapa de tu vida aún eres vulnerable e indefenso y tal vez no tengas el discernimiento suficiente para soportar situaciones difíciles y estás propenso a caer en tentaciones y desviarte del camino correcto. Nuestro creador siempre nos acompaña en los momentos de alegría y tristeza y nunca te apartes de él porque siempre te escuchará.

Finalmente, recuerda siempre que la juventud no es eterna y nunca te burles de los ancianos. El famoso filósofo griego, Demócrito, escribió un pensamiento que hoy como ayer mantiene su vigencia: “Los jóvenes son como las plantas, por sus frutos se verá lo que podemos esperar de ellos en la sociedad”. Feliz Día jóvenes.

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado

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