pressadminagosto 20, 202228min788

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La república criolla ha fracasado y el Estado de Derecho está quebrado, afirmó Antauro Humala

loco antauro

Imagen. Diario El Tiempo

El 29 de octubre del año 2,000, Antauro Humala y su hermano, Ollanta Humala, con el apoyo de 69 militares se levantaron en armas en Locumba-Tacna, contra el gobierno de Fujimori, denunciando la corrupción de dicho gobierno y exigiendo su renuncia. Después renunció Fujimori, e ingresó al gobierno, Valentín Paniagua, por lo que los Humala, depusieron las armas. Pero, el año 2005 en el gobierno de Alejandro Toledo, Antauro, tomó las armas con un grupo de militares reservistas y asalto una comisaría enfrentándose a los policías, causando la muerte de cuatro policías y dos reservistas. Fue detenido y condenado a 25 años de prisión por el poder judicial por los delitos de homicidio, secuestro, rebelión y sustracción de armas, pero posteriormente el año 2011, la Corte Suprema redujo la prisión a 19 años. Antauro acaba de salir de prisión acogiéndose a la ley de beneficios penitenciarios, “por cumplimiento de la condena por redención de la pena por trabajo y educación”, según dio cuenta un comunicado del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), lo que ha generado controversia en el país.

El año 2005, antes de ingresar a prisión, Antauro Humala, recorría el país en libertad con sus reservistas, promocionando su revista, lo que motivó que su hermano, Ollanta, fuera elegido el año 2011 como presidente de la república hasta el año 2016. Antauro en libertad, el año 2005, concedió una entrevista amplia a la “Revista Que Hacer”, un mensuario, donde respondió las preguntas de Santiago Pedraglio y Martín Paredes sobre diversos temas de interés y actualidad política, cuyas respuestas no pierden actualidad, hoy que ha recuperado su libertad. Antauro, expresó, por ejemplo, que él apoyaría un golpe nacionalista, que el actual Estado está quebrado con la vladiconstitución del 93, no piensa postular a cargo público porque se considera un ideólogo, si la derecha política lo arrincona tomaría las armas. Refirió asimismo que, las grandes conquistas salieron de los cuarteles y no de los demócratas, la partidocracia y sus clubes han fracasado en la conducción del Estado, su ideología es nacionalista y que él prefiere llamarlo etnocacerista, sostiene que nuestra república criolla esta jalada y que el idioma quechua debería ser obligatorio para todo aquel que quiera ser funcionario público. Por ser de interés público, reproducimos la entrevista que concedió a la Revista “Que Hacer”, ahora que el polémico Antauro Humala está en libertad, y que, con seguridad, será un actor político, que gravitará en el país que hoy está polarizado.

¿Cómo definiría usted la vía para acceder al poder del movimiento Etnocacerista?

En el movimiento hay dos propuestas, dos formas de acción: la convencional y la no convencional. La primera se rige por las leyes y el Estado de Derecho vigentes. Eso quiere decir circo electoral, ONPE, planillones. La segunda ya no es en función de la legalidad sino de la legitimidad: al estilo de la marcha etnocacerista, la calle -como hizo Arequipa con Egasa y Egesur- o, si es necesario -lo digo abiertamente- si hay un golpe nacionalista va a ser apoyado; y, es más, yo quisiera que exista.

¿Usted estaría de acuerdo con la primera forma de acción?

Mi opinión particular es que no debemos presentarnos a las elecciones, no es nuestro estilo. Nuestra partida de nacimiento no ha sido un millón de Soros, tampoco ha sido un cafetín entre cuatro empresarios ni ha sido una pollada; ha sido una rebelión. Hay una línea que hay que seguir. Y esa línea es alérgica a las reglas de juego de un Estado quebrado, corrupto, ineficiente y regido por un marco constitucional mafioso, como lo es la vladiconstitución del 93. No vale la pena presentarse ahí.

Movimientos similares al de ustedes en América Latina, como el de Evo Morales en Bolivia, tienen un movimiento legalmente reconocido. Morales quedó segundo en las elecciones pasadas y es la principal cabeza de la oposición. Lucio Gutiérrez ganó las elecciones con el apoyo del movimiento indígena. Chávez lo mismo: ha ganado elecciones. ¿Por qué aquí no como en Bolivia, Ecuador y Venezuela?

Es que ahí no ha habido Vladimiro, narcotráfico ni guerra sucia. Acá hay un pésimo antecedente que no lo han tenido Evo Morales en Bolivia ni Chávez en Venezuela.

La primera gran acción de Chávez fue cambiar la Constitución y crear una asamblea constituyente a través de un proceso electoral. No hubo un Montesinos, es cierto, pero Chávez caracterizaba al Estado como profundamente corrupto y alejado del pueblo. Sin embargo, él participó y ganó las elecciones. ¿Por qué aquí no?

Yo creo que sí podríamos ganar las elecciones, pero desencantaríamos bastante a nuestros seguidores si vamos a someternos al circo electoral. El movimiento, como que perdería su encanto, su romanticismo. Estaríamos entre bambalinas, globos, muy parecidos a Lourdes Flores, a Popy Olivera, a los políticos criollos. Ese es el problema. La forma no me parece dable para un movimiento que ha surgido de la captura de un cuartel. Sería rebajarnos.

¿Usted cree que tanto Evo Morales como Chávez han hecho fanfarria en las elecciones?

Me parece que han tenido que someterse a esas reglas de juego. Chávez tiene que imitar las formas de acción de la vía electoral; en ese circo, tiene que hacer función de payaso también. Lógicamente gana, y yo felicito lo que está haciendo; a mí me fascina lo que está haciendo allá. Pero el problema es que yo particularmente no pienso postular a ningún cargo. En todo caso Ollanta será la figura emblemática; él sabrá si tiene sangre de politiquero o de candidato. Yo le tengo alergia a eso. Prefiero mantenerme en mi posición de rector ideológico del movimiento. Ahí me siento mejor.

Descartando la vía electoral, la otra opción es la que planteó, la de las calles e incluso la del golpe de Estado. ¿Pero cuál sería el mecanismo? ¿Un golpe de Estado o una acción insurreccional con el carácter de lucha armada?

Si el Estado nos arrincona, como pretende El Comercio, si nos proscriben, obviamente nos estarán empujando a tomar la opción de la lucha armada. Yo soy un hombre de armas. Tengo que accionar como sé, como me han formado.

¿Usted cree que lo están llevando hacia esa opción?

Yo creo que El Comercio nos quiere llevar allí, y mucha gente en el gobierno quiere arrinconarnos. Si lo hacen, va a haber una reacción, ¿no?

Pero usted nos ha dicho hace unos instantes que en realidad no quiere el proceso electoral. Entonces no es porque El Comercio lo saque de la legalidad, es porque no acepta eso.

Principalmente es que yo no puedo someterme a las reglas de un Estado Chechelev, un Estado FIFA totalmente sobornado, con unas reglas de juego en función de la Constitución del hombre que está prófugo en Japón y el que está preso en…

Pero podrías plantear un cambio constitucional y poner como la gran bandera del movimiento -semejante a la que tomó Chávez- un cambio radical de la Constitución peruana.

Esa es una posibilidad. Yo lo he pensado. Yo coincido; la bandera sería…, el primer acto de gobierno sería tirarnos legalmente todo el Estado de derecho, con sus mismas armas, porque el Estado de derecho está quebrado en el Perú.

¿Y qué sería? ¿Constituir un nuevo Estado de derecho?

Una Asamblea Constituyente tipo Estados Generales. Yo le digo mi receta: nacionalizar la democracia y globalizar la guillotina. Creo que la verdadera democracia tiene que salir de una verdadera sociedad civil, no esas cuatro ONGs que están representadas en lo que se llame eso.

Cuando dice que se inclina preferentemente por una acción de calles, armada, dice un golpe de Estado… Un golpe se da con los militares, con la fuerza armada, ¿ustedes propondrían ganar a la fuerza armada para un golpe de estado?

En ese aspecto, sí. Obviamente, los golpes los dan las FFAA. Acá jugamos con un sector de la FFAA.

¿Usted cree que tiene capacidad para eso?

Sí, sí.

¿Podría movilizar a miembros de la FFAA?

A los miembros de las FFAA no se les moviliza, simplemente se toma un cuartel y… es la técnica del golpe de Estado. Estoy seguro de que, en el golpe de Estado, en la captura de Palacio de Gobierno que hacen Velasco o Pérez Godoy, le apuesto que los tres tanques que entraron a Palacio no tenían ni la tripulación ni la munición completa; estoy seguro. Hay una técnica que es muy simple.

Sin un control del ejército, no puedes hacer eso. Velasco lo hizo porque controlaba el ejército. Pérez Godoy también.

Claro, pero en esa época eran los golpes constitucionales.

Institucionales, se llamaban. Institucionales.

Pero ahora estamos viendo que los nuevos adalides de la nueva milicia sudamericana revolucionaria son mandos medios. Chávez, comandante; Lucio Gutiérrez, coronel; Ollanta, comandante.

¿Eso no sería un golpe típico latinoamericano? Si hay algo antiguo y poco renovador en la política latinoamericana, son los golpes de los caudillos militares. Es lo más tradicional que hay.

Caudillo en el diccionario quiere decir jefe militar. Jefe militar es todo oficial.

Pero también son caudillos políticos.

Bueno, también Alan García es caudillo.

Velasco también lo fue, y Sánchez Cerro…

Pero Alan García es el típico caso de caudillo civil. Respecto a la posibilidad de que la FFAA dé un golpe, me estoy refiriendo a que hay una corriente de opinión nacionalista. Se está revalorando otra vez el aporte de Velasco, el legado velasquista, y eso se está revalorando en función de las ideas etnocaceristas. Hay una corriente de opinión de los mandos medios para abajo: técnicos, suboficiales y la tropa que simpatizan tremendamente con nosotros. Yo no necesito un general.

¿Pero qué de nuevo habría? Porque es evidente que todos sabemos que los golpes militares son golpes de cúpulas, que tienen una larguísima tradición en el país y que no han llevado a nada.

Yo discrepo contigo. Las grandes conquistas históricas durante la República no han salido de las 14 constituciones que hemos tenido, ni de las asambleas constituyentes, ni de la seudo Democracia; han salido de los cuarteles. La abolición de la esclavitud negra, la abolición del tributo cobrizo, si quieres la reforma agraria, las 200 millas, la comunidad industrial… Los grandes aportes han salido de los cuarteles, de los caudillos. Y esos han sido golpes totalmente legítimos.

En los últimos veinte años, Sendero y el MRTA optaron por la lucha armada haciendo uso del terrorismo. ¿Qué distinguiría a la opción del etnocacerismo de esta otra opción, como forma de lucha?

Nosotros consideramos que no puede haber una revolución si es que no participa en ella la fuerza armada, o parte de ella. Para SL y el MRTA, la FFAA son enemigos, como parte del Estado. Para nosotros, la revolución debe tener siempre un apoyo mínimo dentro de la FFAA para que tenga legitimidad. En ese aspecto, nosotros nos diferenciamos de SL. Y aparte, en el aspecto ideológico, totalmente. Simplemente en la técnica hay una diferencia parcial; nosotros sí consideramos a la FFAA parte del movimiento de cambio.

Pero usted no descarta la violencia como forma de llegar al poder.

No, no la descarto. Porque creo que estamos amariconando al pueblo con esa cuestión de que la violencia es mala. La violencia es mala cuando es ilegítima. Pero la violencia legítima, de respuesta, de reacción ante un abuso, es totalmente justificable.

¿Dónde se determina la legitimidad de esa violencia? ¿Cuándo es legítimo un golpe de Estado?

Yo interpreto que hay traición cuando el gobierno traiciona a la Nación, como el territorio entregado a los extranjeros.

¿Por qué cree que lo militar es garantía de nacionalismo, de cambio? ¿Por qué el mundo militar debe ser el que controle, el que domine, el que mande, el que ordene, el que dirija el país?

Yo quiero hacer la diferencia: democracia no es sinónimo de gobierno civil, como que tiranía no es sinónimo de gobierno militar. Yo ahorita soy civil, tengo DNI, soy militar retirado. Y los reservistas míos también son civiles. Este es un movimiento civil. En ese aspecto, yo no creo necesariamente que el militar, por ser militar, sea el abanderado del patriotismo.

Ni el mundo militar, ni el cuartel. ¿Por qué tenemos que convertir al Perú en un cuartel?

No es mi intención convertirlo en un cuartel. Pero sí me explico esa tendencia en nuestra historia porque no hay partidos políticos en el Perú. Aparte del Apra y la izquierda destrozada, el resto no son partidos políticos; son clubes que no tienen ideología y los que pasan por ahí son tránsfugas. La demás partidocracia son clubes, son fracasados.

¿Y por qué tendría que ser sustituido eso por una estructura de cuartel?

Porque en el caso específico de nosotros, hay ideología. Por lo menos procuramos implementar una ideología nacionalista a la que llamamos etnocacerismo.

Pero es una ideología militarista, antes que nada.

Es que yo he salido de los cuarteles del Perú, no he salido del colegio María Auxiliadora. Yo no me avergüenzo de ser militarista.

Tampoco habría que avergonzarse de salir del María Auxiliadora, ¿no?

No, tampoco. Pero si pretende que yo me avergüence de haber salido del cuartel, no lo va a lograr…

No pretendo que se avergüence, simplemente pregunto, por qué quiere generalizar una experiencia particular.

A mí me gusta hablar con hechos concretos y si son históricos, mejor. El Perú, como República tuvo 2 millones 500 mil km. cuadrados. Hoy día tenemos 1 millón 285 mil Km cuadrados. Hemos perdido 1 millón 215 mil Km cuadrados en 179 años. Sólo 70 mil fueron perdidos en el campo de batalla, Arica y Tarapacá. El resto, 1 millón 250 mil más o menos, lo hemos perdido a sola firma por acción del poder civil. El Perú como República criolla no califica, está jalado.

Pero son dos cosas distintas, porque los militares han sido excelentes servidores de eso que usted llama república criolla. ¿Por qué la opción militar va a ser superior a la opción democrática civil?

Creo que, porque nuestra República, como es subdesarrollada, criolla, extranjerizada, alienada hasta el tuétano, donde siempre la política económica ha sido la del cholo barato, la inversión extranjera es la que crea el trabajo nativo, desde Pizarro hasta ahorita. Ante eso, la única respuesta de Estado nacional, mal que bien, ha salido de los cuarteles del Perú, que es una organización en sí eficiente dentro de ese caos, o menos ineficiente. No hubo partidos políticos. Nuestra burguesía siempre ha sido alienada, ve la patria en Miami…

¿Su movimiento es racista?

No, al contrario, es contra racista.

¿Lo que ustedes postulan no es un racismo al revés?

No del todo. En principio, nosotros aceptamos la existencia de razas. Las razas existen.

Pero no cree que haya un componente racista, es decir, los cholos y los indios sobre los blancos y los criollos.

Hay una raíz. El ejército peruano es fiel reflejo de la calle. Y tiene las mismas taras que la sociedad peruana, y ahí vemos que el racismo está reglamentado. Para ser cadete, para entrar a cualquier escuela militar, hay que tener un mínimo de 1.68m, cuando el promedio de talla de la población peruana en un hombre es 1.62 y en mujeres 1.59. Desde allí ya hay barreras racistas para que los de la cholada no sean oficiales; la cholada que vaya a tropa, a obedecer, jamás a mandar porque por ahí se nos filtra un Velasco o un Ollanta.

¿Usted cuánto mide?

1 metro 75, pero es distinto [risas]. ¿Por qué crees que no hay almirantes negros? Para ser almirante hay que tener apellido italiano. El hijo de Waldir Sáenz jamás va a ser almirante; podrá serlo en el 2400 o cuando nosotros lleguemos al poder en el 2006.

 Ése es un lapsus, significa que está pensando en participar de las elecciones.

[Risas] Claro que estoy pensando, no, pero… eso también explica por qué no recuperamos el Huáscar. Cuando tengamos un Quispe o un Mamani de almirante, se van a facilitar mucho las cosas para recuperar el Huáscar. Nosotros somos contra racistas, en todo caso. El etnocacerismo vincula la cultura antes que la raza, pero la etnia tiene una raíz racial. Aquí entendemos que hay cuatro componentes sanguíneos, de los cuales la torrentera principal es la autóctona. El etnocacerismo se reivindica contra racista, quiere imponer la equidad étnica. Así de simple.

En el último número de Ollanta hay una respuesta a una carta referida a Venezuela. ¿Alguna vez Bolívar habló de una andina américa unida bajo base incaica?

Santa Cruz quiere rescatar el legado bolivariano bajo base incaica por tratarse de países milenarios como el Perú, Bolivia y Ecuador. Yo me considero en segunda instancia peruano; primero me considero tawantinsuyano. Y esta bandera la tengo más que todo por cliché [señala la bandera peruana].

¿Y qué hacemos con los andinos chilenos?

Nosotros los consideramos compatriotas. Considero a las fronteras actuales de las republiquetas criollas de Perú, Bolivia y Ecuador absurdas, estúpidas y ridículas. Porque la espada de un tal San Martín o de un tal Almagro dice para la derecha es Ecuador, para la izquierda es Perú…

¿No se siente también, de alguna manera, parte de los Pizarro y los Almagro de este país?

No me considero así.

Pero ser Almagro o Pizarro no es un problema de color. Es un problema de cultura.

Yo estoy acá invocando el problema cultural. Por eso digo que el etnocacerismo es totalmente anti extranjero, en la medida en que acá no se recompone toda una estructura en función de la etnia principal del Perú.

El mismo Cáceres, ¿no era un hombre que venía de una tradición criolla?

Era un representante del mundo criollo. Claro, si hubiéramos sido, con Ollanta, arqueólogos, hubiéramos hecho una revolución nacionalista dentro de la Facultad de Arqueología de San Marcos. No hubiéramos sido etnocaceristas, hubiéramos sido etnojuliocetellistas. Porque Julio C. Tello es el padre de la arqueología nacionalista y quien impugna las teorías extranjerizantes. Sabemos que Cáceres era un terrateniente, un gamonal, un criollo. En la guerra con Chile hay una etapa convencional desde Pisagua hasta los Reductos: el ejército convencional peruano, destrozado. Y hay otra etapa que es La Breña. Entra el Perú profundo a tomar la hegemonía de la guerra en defensa de la integridad nacional, porque el Perú de Pizarro había sido arrodillado en los arenales de la costa y para muchos había terminado la guerra ahí. Y ahí [Cáceres] deja de ser general y se convierte en taita de ejércitos populares andinos, sin patrones ni generales, donde las órdenes de batalla son en quechua y no había ese racismo que hay ahorita. Nosotros rescatamos a ese taita.

El Perú es indisoluble, con todos sus matices. Tiene también características que vienen de la tradición española. No hay «pureza».

Yo no niego eso, sólo digo que no hay compensación. Acá la gran mayoría es una minoría política y económica. Y las minorías se comportan como mayorías. El etnocacerismo quiere revertir la equidad. Nadie va a expulsar a los Miró Quesada, no. Se van a quedar, pero se comportarán como minorías, y si se van a Miami, mejor.

Muchos de los que estuvieron con Fujimori fueron culturalmente mestizos. Muchos de los que pudieron estar con Toledo, también.

Por eso es que somos etnos, no somos raciales. Acá hay un problema de identidad. Ser cholo no implica pensar cómo cholo. A ese cholo hay que explicarle lo que es ideológicamente ser cholo, porque si no vamos a tener más Toledos. Sostenemos la necesidad de implementar el quechua como obligatorio para acceder a los cargos públicos. También queremos revertir este cristianismo a lo Cipriani y a lo Valverde, y revalorizarlo en función de una mezcla de Teología de la Liberación con Ataucusi. Los que han sido los favorecidos durante tanto tiempo están protestando, y nosotros no vamos a cejar. Y si son necesarios -como dicen mis reservistas-, los pelotones de fusilamiento, en buena hora [risas]. Estamos contra el tiempo. Queremos sembrar lo más posible para cosechar lo más pronto posible.

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