Hugo Amanque Chaiñaenero 30, 202212min1779

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Paulet: joya científica de Arequipa y genio que inspiró la era espacial

paulet genio

Imagen: Terra

Hace 77 años en una fecha como hoy, el 30 de enero de 1945 falleció en Argentina, es decir hace 77 años, la joya científica de Arequipa y el genio que inspiró la era espacial que ha sido reconocido a nivel mundial. Como reconocimiento a su aporte intelectual en sus diversas facetas, el gobierno nacional mediante resolución suprema 329-93, a través de la Presidencia del Consejo de Ministros, declaró que cada 2 de julio (día de su nacimiento) debía recordarse el Día de la Ciencia y Tecnología Aeroespacial del Perú.

Con seguridad, muchos arequipeños no conocen la trayectoria de este científico precoz que dio renombre a Arequipa y a su patria el Perú a nivel mundial. Pedro Paulet Mostajo nació en el Distrito de Tiabaya en el Departamento de Arequipa el 2 de julio de 1874. Fue un buen estudiante que a los 19 años recibió una beca del gobierno peruano que le permitió estudiar en Francia en la Universidad de la Sorbona de Paris donde obtuvo el título profesional de ingeniero químico del Instituto de Química Aplicada.

Uno de los investigadores arequipeños que mejor ha retratado a Pedro Paulet Mostajo, es Álvaro Mejía, quien en la Revista de la Universidad Catolica San Pablo, escribió un artículo que denominó, “Pedro Paulet, sabio multidisciplinario”, de donde hemos extractado algunos datos relevantes de este characato universal, al recordarse hoy 30 de enero, 77 años de su fallecimiento.

Paulet el año 1902, fue Cónsul del Perú en Amberes-Bélgica, donde diseñó el avión Torpedo, antecedente de una nave impulsada por cohetes, y en despegar y aterrizar en forma vertical. El sabio arequipeño fue considerado como el padre de la aeronáutica en el Perú, pero también fue economista, mecánico, químico, arquitecto, geógrafo, escritor y diplomático. El alemán, Werner Von Braun en su libro sobre la “Historia Mundial de la Aeronáutica”, reconoció que el peruano Pedro Paulet Mostajo con su pequeño motor de dos kilos de peso fue pionero del motor a propulsión con combustible líquido.

El nombre del alemán Wernher Von Braun es ampliamente conocido en el mundo de la astronomía ya que fue responsable del diseño de los cohetes Saturno V, uno de los que impulsó a la nave Apolo 11 que llevaría a Neil Armstrong y compañía a poner los pies sobre la Luna. Estos cohetes fueron posibles gracias al empleo de combustible líquido.

Von Braun, en la obra “Historia mundial de la astronáutica”, hizo referencia a un inventor peruano, exactamente de Tiabaya, quien, al haber planificado una serie de motores impulsados por combustión, debía ser considerado como parte de la historia de la era espacial. Él era Pedro Paulet, uno de nuestros mayores genios de Arequipa.

Álvaro Mejía, afirma que Pedro Paulet perdió a su padre a corta edad y fue educado por el sacerdote francés Hippolyte Duhamel, fundador del colegio San Vicente de Paul, una escuela de vanguardia en Arequipa destinada a formar de manera gratuita a hijos de familias pobres. Paulet había mostrado desde muy niño inquietud por temas muy diversos, pero sobre todo por todo aquello que pudiera volar. Pronto, en la escuela, accedió a los libros de un autor de ciencia ficción de moda, que llegaron por auspicio de Duhamel: Julio Verne. De hecho, él mismo afirmaba que la novela «Alrededor de la luna» del escritor francés lo había inspirado.

Pedro reconocía en una de sus memorias que una de las mayores diversiones en su Arequipa natal eran los fuegos artificiales, a los que no se les tenía miedo por ser la ciudad edificada con lava de un antiguo volcán: el Misti.

Su infancia fue atravesada por la guerra con Chile, por lo que las referencias a las bombas y la pólvora eran conversación diaria en la ciudad y eso pudo haber influido en su inacabable curiosidad. Fue acuarelista y fundador del Centro Artístico de Arequipa, e ingresó a la Universidad San Agustín de Arequipa, donde formó parte de la Asociación Patriótica, que buscaba recuperar Tacna y Arica, influenciada por las prédicas de Manuel González Prada.

“Paulet casi no entró por falta de dinero, pero el rector de la Universidad Nacional de San Agustín, pidió que se le tome un examen frente a un jurado, sorprendiendo a los presentes con su capacidad. Él no era un desconocido en Arequipa, aparecía en diarios por los premios que ganaba», afirma en su publicación el investigador, Álvaro Mejía.

En 1895, con solo 21 años, Paulet se fue a estudiar en Francia, donde cursó arquitectura. En 1897 fue integrado a la Sociedad Astronómica Francesa y en forma paralela, se ganó la vida como periodista en diarios franceses. Paulet fue, pintor, universitario, luchador social, arquitecto y astrónomo.

En 1898, fue admitido por el Instituto de Química Aplicada de La Sorbona – Paris-Francia, y solo un tiempo después representó al Perú en la Exposición Universal de 1900 y en 1901 se hizo miembro de la Sociedad Química de París. El año 1902 fue Cónsul del Perú en Amberes-Bélgica, donde diseñó el avión Torpedo, antecedente de una nave impulsada por cohetes, y en despegar y aterrizar en forma vertical.

En ese período, Paulet diseñó la idea de un avión cohete impulsado por combustible líquido. Recordemos que el primer vuelo empleando un motor, a cargo de los hermanos Wright en Ohio, se llevó a cabo en 1908, casi una década después que los planes del arequipeño.

Sin embargo, el avión de Pedro no era como el de los hermanos, sino que se asemejaba a los cohetes que nos llevarían a la luna. Así, estos estaban planeados para elevarse verticalmente, detenerse en cualquier punto de la atmósfera, poder volar a más de 20 mil metros de altitud, no ser deformados por la presión, descender verticalmente y sobre todo llevar pasajeros.

Luego de retornar de París al Perú, fue llamado por el presidente Pardo para reabrir la Escuela de Artes y Oficios, cerrada desde la guerra con Chile. Además, ideó y supervisó la construcción del hospital Goyeneche de Arequipa, dirigió el diario El Peruano y encabezó un movimiento para renovar los barcos de la armada peruana.

Luego de laborar para el Estado, y tras polemizar con ingenieros locales sobre el futuro de la aviación -decía que el futuro eran los motores y no las hélices-, Paulet se mudó nuevamente a Europa. No sería sino hasta 1927 que una carta enviada por el mismo arequipeño al diario El Comercio de Lima, explicó la naturaleza de su motor que fue tomada en consideración por diversos científicos de Alemania y Francia, sin que desde el gobierno peruano reciba respuesta alguna.

Ferviente admirador de la ingeniería alemana, Pedro Paulet y sus avances fueron acogidos por una institución alemana de reconocido prestigio, la Verein für Raumschiffahrt. «Este era el centro de investigación de temas espaciales más importantes de su época. Luego vendrían sociedades en Francia, Inglaterra, la Unión Soviética o Estados Unidos», agregó Mejía.

El sabio arequipeño fue considerado como el padre de la aeronáutica en el Perú, pero también fue economista, periodista, mecánico, químico, arquitecto, geógrafo, escritor y diplomático. El alemán, Werner Von Braun en su libro sobre la “Historia Mundial de la Aeronáutica”, reconoció que el peruano Pedro Paulet Mostajo con su pequeño motor de dos kilos de peso fue pionero del motor a propulsión con combustible líquido. Falleció el 30 de enero de 1945 en Argentina.

Es meritorio que la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa que dirige el historiador, Rubén Pachari Romero, haya organizado y desarrollado la “Semana de Homenaje a Pedro Paulet Mostajo”, como reconocimiento al sabio Pedro Paulet que ha sido considerado por la comunidad científica mundial como uno de los precursores de la aeronavegación a propulsión y pionero de era espacial, al recordarse el 30 de enero el septuagésimo séptimo aniversario de su fallecimiento en Buenos Aires-Argentina.

Al recordarse en la fecha su 77 aniversario de su fallecimiento, nos parece oportuno sugerir que el Gobierno Regional de Arequipa o la Municipalidad Provincial de Arequipa, en representación de la sociedad arequipeña, como justo homenaje a este genio universal, adopten un acuerdo y emitan un acuerdo regional o municipal, donde una plaza o avenida principal de la ciudad blanca, lleve el nombre de este characato que ha dado renombre a su ciudad natal. Es lo menos que podemos hacer como reconocimiento y testimonio de gratitud a este arequipeño universal.

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado.

 

 

Hugo Amanque Chaiña


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