Hugo Amanque Chaiñaoctubre 12, 20216min58

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La segunda reforma agraria en el Perú

REFORMA AGRARIA

El presidente de Perú, Pedro Castillo, en una concentración campesina en el Cuzco el pasado domingo, manifestó su decisión de ejecutar durante su gobierno la segunda reforma agraria en las comunidades rurales, para mejorar la agricultura familiar que ocupa a más de dos millones trescientos mil productores en la sierra y los valles interandinos de ese país. Ellos son los más pobres, no cuentan con apoyo del Estado, sobreviven con su propio esfuerzo y son los más vulnerables a los cambios climáticos y la inseguridad alimentaria.

Por ser un gobierno que ha ganado las elecciones con el apoyo de las comunidades campesinas, pero, además, por que el propio presidente y su familia han experimentado la pobreza en la comunidad de Cajamarca, de donde es originario, el mandatario peruano quiere hacer justicia con todos ellos cambiando la forma y estilo de gobernar, poniendo al Estado al servicio de la agricultura familiar canalizando fuertes inversiones para sacar de la pobreza a estos pequeños productores. Con ese propósito se está elaborando la nueva ley de reforma agraria que próximamente será presentada al Parlamento para su análisis, discusión y aprobación, orientando el financiamiento en los principales ejes de desarrollo rural propuestos en el proyecto de ley.

Lo que hay que resaltar es que esta segunda reforma agraria no afectará a la propiedad privada, no habrá expropiaciones de los grandes latifundios existentes y, más bien, se fortalecerá la agricultura y la ganadería en su conjunto para convertirlas en más productivas, rentables y competitivas.

Conozco el agro peruano desde la primera reforma agraria que hace 50 años implementó en aquel país el gobierno militar del general Velasco Alvarado. Apoyé y trabajé junto al doctor Alberto Jordán Pando que era el principal asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) en reforma agraria para aplicarla en las ex haciendas. Las lecciones aprendidas de la experiencia boliviana en esta materia nos sirvieron para que la reforma agraria peruana tenga mejores resultados que la nuestra. Roberto era el ministro de Planificación del gobierno de Paz Estensoro que mejor aportó en desarrollo y estuvo en el Perú como experto de la FAO, aportando su propia experiencia en el tema agrario.

Recorrí la sierra y la costa peruanas, visité las ex haciendas andinas donde los campesinos asumieron la propiedad responsablemente, produciendo la tierra igual o mejor que durante la administración de los patrones. La Ley de Reforma Agraria obligaba a organizarse en cooperativas o sociedades agrícolas de interés social que eran las más parecidas a las organizaciones comunitarias de la sierra. Muchas funcionaron bien, otras salieron adelante con tropiezos, pero en ningún caso la producción agraria se estancó en estas comunidades.

En la costa peruana los resultados de la reforma agraria en marcha fueron diferentes porque allí estaban concentradas las grandes haciendas en tierras planas y con abundante riego que bajaba de la cordillera, la agricultura era muy próspera en la época de los latifundios, pero decayó y se estancó con la reforma agraria cuando los trabajadores de estas haciendas asumieron la propiedad de las mismas y administraron todo el proceso productivo, y también su comercialización.

Faltó capacidad gerencial para administrar los complejos agropecuarios y agroindustriales como el complejo azucarero Cartavio y Paramonga, u otros como los complejos vitivinícolas que igualmente se administraron con muchas deficiencias, los complejos algodoneros, los complejos lecheros, la fruticultura, la horticultura y otros rubros productivos que abastecía en gran parte el mercado limeño y de otras ciudades de la costa peruana.

Las falencias en la gestión de esas empresas y la falta de financiamiento para modernizarlas provocaron la caída de las exportaciones al mercado internacional. La reforma agraria en la costa fracasó y gran parte o casi todos los complejos agropecuarios o industriales regresaron a sus propietarios originales después de la caída de Velasco Alvarado.

Lo que hay que esperar ahora con la segunda reforma agraria que ejecutará el gobierno de Pedro Castillo es construir y consolidar toda la infraestructura productiva, caminera, de riego, tecnológica y de innovación en toda la cadena agropecuaria dentro de la agricultura familiar. La agricultura con esta segunda reforma agraria debería ser tan igual o mejor en rendimiento, productividad y competencia que la de las grandes empresas.

 Guido Espinoza Teran – Economista – Diario Los Tiempos

Hugo Amanque Chaiña


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