Hugo Amanque Chaiñajulio 26, 20218min176

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A nuestra Patria el Perú en su Bicentenario 2021

feliz 28

Patria, es el lugar donde vimos por primera vez la luz del día. Donde saboreamos el primer sorbo de néctar materno. Es el ámbito donde está nuestro hogar en el cual vivimos rodeados de nuestros familiares y amigos. Es la tierra que produce el pan que cada día consumimos. Es el aire que respiramos, es el agua que bebemos, es el paisaje que miramos. Es nuestra cultura, es nuestra historia, son nuestros anhelos e ideales de un mundo mejor. Nuestra Patria, el Perú, está compuesta de una parte material y espiritual.

La parte material es el territorio nacional, con sus áridos desiertos, su anchuroso mar, las altas cordilleras con sus valles profundos, sus bellas vicuñas y sus orgullosos cóndores. La selva con sus caudalosos ríos, su frondosa vegetación y sus frutales siempre en flor. La parte espiritual, comprende nuestras tradiciones, nuestra historia, nuestras creaciones artísticas e intelectuales y todos los ideales que soñaron nuestros antecesores.

A nuestra Patria, no solo le debemos rendir homenaje en las actuaciones cívicas y en los desfiles militares, sino también con nuestro trabajo diario en cada una de nuestras actividades manuales e intelectuales. Todos los trabajadores que producen riqueza laborando en los profundos socavones de las minas, a quienes trabajan en las frígidas aguas del mar extrayendo nuestros recursos marinos, a nuestros campesinos que día tras día cultivan nuestras tierras para producir alimentos. A los maestros que educan a las nuevas generaciones que se preparan para mañana en las zonas rurales y urbanas.

Todos los peruanos tenemos la obligación de trabajar y hacer progresar nuestra Patria, cualquiera sea la ocupación que tengamos. Si cumplimos con eficiencia y honradez, revaloramos a nuestra Nación. Estamos por celebrar 200 años de vida republicana como estado independiente y autónomo. Pero, lamentablemente, la pobreza, el analfabetismo, la corrupción, el centralismo, el contrabando, la evasión fiscal, el racismo, la poca cobertura educativa y de salud, más la inseguridad ciudadana, siguen siendo hoy problemas nacionales irresueltos por las elites que condujeron nuestra vida republicana desde que nacimos como Estado autónomo e independiente.

No fuimos ni somos una nación pobre y carente de recursos naturales. Todo lo contrario. En el siglo XIX tuvimos millones de toneladas de salitre, guano y caucho. En el siglo XX tuvimos petróleo, gas y diversos minerales como el cobre, el oro, zinc, y en el mar extenso que baña nuestras costas, aún tenemos un banco pesquero envidiable. Si fuimos y somos ricos en recursos naturales, ¿Por qué entonces el 30% de ciudadanos peruanos de nuestra sierra y selva son aún pobres y hay un 10% de extremos pobres? ¿Qué ha fallado en el estado y la sociedad peruana? ¿Quiénes son los responsables del descontento social que hoy se percibe a lo largo y ancho del país?

No hay duda que hay muchos responsables para que el desarrollo socioeconómico no haya llegado a la mayoría de familias peruanas. En primer lugar, de las elites de gobernantes que no tuvieron sentido patriótico y identidad nacional. No resguardaron ni cautelaron nuestros recursos naturales. Por el contrario, los regalaron a estados europeos, transnacionales y grupos económicos que solo pagaron migajas al estado peruano. Es decir, hemos tenido felipillos antes que estadistas y jefes de estado.

En segundo lugar, tampoco contamos con institucionalidad democrática. Eso quiere decir, que no tuvimos ni tenemos aún partidos políticos sólidos, democráticos y descentralizados, con líderes honestos ni austeros ni preparados para conducir nuestro Estado.  Tampoco hemos contado con un parlamento ni poder judicial que frenen los excesos de dictadores y civiles que impusieron reformas constitucionales y legales sin consultarle al soberano. Hemos llegado a aplaudir y apoyar a gobiernos dictatoriales, corruptos e incluso algunos sectores de la sociedad añoran hoy a gobernantes corruptos y autoritarios lo que es inaceptable en regímenes democráticos.

Nuestros colegios profesionales, universidades y gremios sindicales y empresariales tampoco jugaron el rol gravitante en la historia del Perú, salvo algunas excepciones. Cada uno de ellos solo defendió sus intereses sectoriales, pero no los intereses nacionales ni de las mayorías empobrecidas.  En tercer lugar, no tuvimos como nación, un proyecto nacional de largo plazo que trazara nuestras políticas de estado. Hemos sido como un barco en alta mar que flotaba según las olas y las tormentas del momento. No tuvimos un horizonte como Estado. La mejor prueba es que recién el año 2001 se suscribió el Acuerdo Nacional con sus 31 políticas de estado las que tampoco son respetadas en su integridad por los poderes públicos y los gobiernos nacionales.

En cuarto lugar, como ciudadanos, la mayoría hemos sido indiferentes, insensibles y pasivos ante estas realidades, salvo algunas excepciones de los pocos héroes que reconoce nuestra historia nacional. Hemos ido perdiendo la capacidad de indignación que todo pueblo debe tener. Estamos dejando de practicar los valores humanos y cívicos que toda nación debe tener. Otra prueba es que políticos corruptos pueden postular a cargos públicos y lo más indignante, es que un sector de la población los apoya e incluso los defiende descaradamente como fue con la jefa de una organización criminal que postuló a la presidencia de la república. ¿Qué futuro le vamos a dejar a nuestros niños y jóvenes de hoy? ¿Tienen nuestros hijos referentes personales e institucionales del cual podemos enorgullecer? ¿No ha llegado el momento de reiniciar una regeneración moral y cívica de toda la nación?

En estas fiestas jubilares de nuestra madre patria, renovemos nuestro compromiso de servirle y revalorar al Perú para que al llegar el año 2071 y recordemos los 250 años de independencia nacional, todo el planeta reconozca que los peruanos podemos ser un modelo social y cívico que podría imitarse en los cinco continentes. Recordemos que tenemos un hermoso legado histórico, un vasto territorio, generosos recursos naturales y diversas riquezas que nos ubican en un sitial preferencial en el mundo. Pero fundamentalmente, un potencial humano de todos tus hijos que tenemos el deber de tener un espíritu laborioso y pujante para ponerlo al servicio de nuestra patria, el Perú. Feliz aniversario por nuestro Bicentenario 2021 a todos nuestros compatriotas.

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado

Hugo Amanque Chaiña


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