Hugo Amanque Chaiñajunio 25, 20218min982

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La gesta heroica de Tomasa Tito Condemayta

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Tomasa Tito Condemayta es una de esas mujeres a las que el paso del tiempo y el desinterés de sus compatriotas, ha tergiversado y olvidado su historia.

A la cacica de Acos se la recuerda injustamente bajo la etiqueta de “la amante de Túpac Amaru II”; pese a que las fuentes históricas muestran una cercanía con la misma Micaela Bastidas, la cual se puede notar en las cartas que le enviara durante la insurrección. Por medio de conjeturas se le atribuye una relación sentimental con Túpac Amaru II lo que termina por ubicarla como su seguidora cuando más bien su participación fue clave para movilizar el contingente humano y logístico para continuar con la gran rebelión de 1780-1781 contra el opresivo régimen colonial, en el virreinato del Perú.

Al igual que José Gabriel Túpac Amaru, Micaela Bastidas o los principales líderes de la gran rebelión, Tomasa Tito Condemayta, se expuso a inhumanas represalias por parte de las autoridades coloniales. Se la torturó bajo la pena del garrote y se le descuartizó sin la menor compasión. No obstante, su historia apenas es conocida más allá del Cusco, especialmente en Acos donde se la recuerda y rinde homenaje. En cambio, en otras regiones, su participación aún sigue siendo ignorada y mirada con suspicacia.

Pero el de Tomasa no es el único caso de este tipo, si indagamos en la forma en cómo recordamos a nuestros personajes femeninos en la historia, la justicia por reivindicar sus memorias necesita hacerse urgentemente. Allí tenemos a Rosa Campusano, notable informante y conspiradora guayaquileña a favor de la independencia del Perú, quien sigue siendo recordada sólo como “la amante de San Martín”; o de la misma manera a Manuela Sáenz, que pese a estar más ligada a Nueva Granada por su nacimiento, tuvo una participación activa en la consolidación de la independencia del Perú, pero se la recuerda principalmente por su romance con el libertador Simón Bolívar. Poco es lo que se conoce sobre la participación femenina en las conspiraciones, correspondencias y en las estrategias ideadas para emanciparnos de España. La etiqueta de “amantes” suele ser un lugar común para muchas mujeres en la historia.

Es tiempo de mirar hacia el pasado y otorgar el reconocimiento que merecen estas mujeres y tantas otras en la historia, cuyas vidas y gestas siguen estando en función de los lazos afectivos, amicales o amorosos que mantuvieron con hombres destacados en la historia, olvidándolas y llenando de sombras sus acciones.

Con respecto a Tomasa Tito Condemayta y la participación femenina en la rebelión de Túpac Amaru II, existen varias investigaciones, entre las que se encuentran las de Sara Beatriz Guardia, Juvenal Pacheco, Juan José Vega, Bruno Polack, Judith Prieto, Jorge Cornejo Bouroncle, Linda Lema y un libro de cuentos escrito por Erika Quinteros. Por lo que alegar desconocimiento o falta de información con respecto a su gesta, no puede seguir siendo una excusa. En ese sentido, esperamos aportar a la necesidad de conocerla, recordarla y destacar su legado en la historia.

Tomasa Tito Condemayta descendía de una familia noble indígena, por lo que era dueña de tierras, animales y del cacicazgo de Acos en el Cusco, durante los años del virreinato del Perú. Ella llegó a participar en la gran rebelión del sur andino, teniendo una destacada y activa participación, en la que demostró valentía, compromiso y capacidad de lucha.

Tomasa Tito Condemayta fue parte de la multitud de personas que pelearon junto a Túpac Amaru II en la recordada batalla de Sangarará el 18 de noviembre de 1780, que fue un triunfo para los insurrectos cusqueños y dio paso a un periodo de enfrentamientos con el poder virreinal, más de cuarenta años antes de que José de San Martín proclamara la independencia del Perú.

Durante los días de la rebelión muchos hombres de estas zonas se habían ido a pelear junto a Túpac Amaru II. Ante esto y enteradas del contraataque virreinal hacia el Cusco, Tomasa y un grupo de valientes mujeres decidieron salir a defender sus pueblos, además de demorar el paso del ejército realista. Este grupo de aguerridas mujeres pasó a ser conocido como la “Brigada de Mujeres Soldados”. Ellas defendieron el puente de Pillpinto de la incursión de las huestes realistas con hondas, huaracas, palos y con los pocos recursos que tenían a su disposición. Fue así que se dio la Batalla de Pilpinto el 26 de noviembre de 1780, la cual pasó a la historia como un triunfo de las mujeres cusqueñas contra el ejército colonial.

Posteriormente, Tomasa, preocupada por los acontecimientos a su alrededor, le envió a Micaela Bastidas las siguientes palabras: “Mi más apreciada señora mía: la ocasión me hace preciso el escribirle a vuesa merced, como que por horas esperaba la venida de vuesa merced y el regreso de mi hermano don José […] apenas voy conteniendo el amenazo de la banda, y aunque me socorrieron de Acomayo, la gente luego se fue […], y como quiera los voy manteniendo a los de este Acos.” (Legajo de causa seguida contra Tomasa Tito Condemayta, carta del 4 de diciembre de 1780).

Estas palabras demuestran la lealtad y firmeza que tuvo para proseguir con la lucha y defender sus ideales. Como hemos mencionado, Tomasa Tito Condemayta participó en las coordinaciones, en la obtención de soldados, armas, provisiones y en todo lo necesario para sostener la insurrección, dado que ella era una de sus líderes y proveedoras, según dan cuenta testimonios de la época, su correspondencia y el proceso judicial seguido en su contra. En tal sentido y ad portas de celebrar el bicentenario de la Independencia del Perú, es necesario reinsertar el legado y gesta de Tomasa Tito Condemayta como parte de nuestra memoria histórica y de devolverle la dignidad que su valerosa figura siempre mereció.

Edith Elejalde – Historiadora y Gestora Cultural – SER PE

Hugo Amanque Chaiña


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