Hugo Amanque Chaiñajunio 5, 202126min298

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¿Se le debe exigir objetividad a la prensa nacional?

la prensa tv

En la presente campaña electoral 2021, se ha comprobado como la mayoría de medios de comunicación capitalinos e incluso provincianos, tomaron abiertamente partido por una candidata en las elecciones de la segunda vuelta electoral, lo que ha generado malestar social, se ha perdido confianza no sólo en los medios masivos, sino también en los periodistas, quienes destruyen su credibilidad personal, pero también la reputación de las empresas donde laboran.

Es cierto que los medios de comunicación masivos son empresas privadas que viven de la publicidad privada y pública y por supuesto, tienen derecho a definir su línea editorial. Es decir, definir su horizonte comercial, político e incluso ideológico, los que deben observarse o escucharse en editoriales o columnas de opinión, donde los directores o editores pueden sustentar y refutar sus apreciaciones sobre un tema específico. Están en su derecho, porque total, la opinión siempre será subjetiva y no será la última palabra.

Lo que sí es condenable y censurable (el público mayoritariamente no conoce, porque no tienen formación periodística que se enseña en la universidad), es que, en los demás formatos periodísticos, como la información, el reportaje, la crónica, la entrevista, y otros, no puede mezclarse la información con la opinión, por respeto al oyente, televidente o lector. La opinión siempre será personal y pese a ello para tener cierta credibilidad debe estar acompañado de algunos relevantes para luego emitir una conclusión sobre un determinado tema. Lo contrario es con los demás formatos periodísticos, que siempre requerirán rigor periodístico.

Eso quiere decir, tener varias fuentes de un mismo hecho, contrastación de la información, datos estadísticos, etc. Ayer, hoy y siempre, la objetividad periodística, siempre será un tema de debate en la sociedad, porque hay quienes creen que esa es una obligación de los periodistas, pero hay otros estudiosos y académicos que expresan todo lo contrario, aunque no faltan algunos que dicen que el periodismo al no ser una ciencia, es difícil demostrar lo evidente, porque un hecho puede tener múltiples interpretaciones.

¿Es un deber la objetividad periodística?

Personalmente creo que sí, ya que la objetividad es uno de los deberes y valores fundamentales de la profesión periodística y es una garantía que nos exigen nuestros lectores, oyentes o televidentes a la prensa ya que los medios utilizan el espectro radioeléctrico que es de todos los peruanos y nuestra credibilidad personal o empresarial está de por medio. Ninguna norma legal nos exige que seamos objetivos cuando emitimos información en los diversos formatos periodísticos, pero si tenemos esa obligación ética hacia nuestros públicos.

En el caso del Perú, el Estatuto del Colegio de Periodistas promulgó el año 2015 en Trujillo nuestro Código de Ética y si bien textualmente en ninguno de sus artículos nos imponen como deberes respetar la objetividad, implícitamente nos señalan que debemos actuar con veracidad, imparcialidad, neutralidad e independencia, priorizando siempre los temas de interés público. Sin embargo, ese ideal, paradigma o meta, es casi una ilusión en la realidad desde mi percepción personal por múltiples razones que más adelante detallaremos. En los formatos periodísticos de información, entrevista, crónica, reportaje y testimonio, deberíamos actuar con objetividad como deber ético.

Sin embargo, en el género de opinión o editorial, es difícil pedir objetividad, ya que en ambos formatos prima los juicios de valor, es decir la subjetividad de quien analiza o comenta un determinado tema. Es más, para corroborar que la objetividad periodística es un ideal o mito y pese a que es un deber ético que debemos cumplir los hombres de prensa, no conozco un sólo caso que un Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas del Perú o de los Gremios Periodísticos del Perú haya sancionado, suspendido o destituido a un colegiado o agremiado en los últimos años por no respetar justamente la objetividad en sus notas periodísticas. De allí, que hoy en el periodismo peruano se practica una objetividad relativa y con mayor frecuencia la subjetividad.

¿Cómo han definido los académicos y los periodistas la objetividad?

No podemos abordar el tema si antes no recordamos cómo han definido la objetividad periodística diversas personalidades ligadas o no a la prensa, quienes han expresado opiniones a favor y en contra de la objetividad. La ONU definió fríamente que la objetividad “exige información exacta, conforme a los hechos, comprobada en todos los hechos esenciales y sin deformación deliberada”. Raquel San Martín, docente de la Universidad Católica Argentina, señala que no hay objetividad ya que la prioridad noticiosa no la define el periodista, sino quienes dirigen el diario. Ella manifiesto que “todas las rutinas productivas de construcción de las noticias desmienten la objetividad: la elección de dar espacio a un tema y no a otro, las voces que elegirá un medio según su línea editorial, son todas decisiones que implican un modo de mirar que no es neutral ni desinteresado”.

La Profesora Iraida Calzadilla de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana-Cuba, afirmó que no basta con citar a todas las fuentes informativas para ser objetivos cuando los periodistas también tienen ideologías e intereses. Sostuvo “que ser objetivos no es solo la remisión a fuentes, sino también una voluntad ética, pues cuando un periodista se sienta a escribir su trabajo, no solo transmite lo que han dicho sus fuentes, sino también, hay un proceso interactivo en el que están presentes ideologías, cultura, idiosincrasia, pertinencias y honestidad profesional”.

El periodista colombiano, Darío Restrepo, por su parte precisó que “al periodista no hay que pedirle que sea objetivo, sino que sea honesto, ya que, en vez de intentar ocultar la propia subjetividad, cada periodista debería asumir la responsabilidad social de sus prácticas”. Restrepo nos está diciendo que los periodistas debemos ser responsables de lo que afirmamos en nuestras notas y no exigirnos que seamos objetivos.

El Manual de Estilo Periodístico de la Agencia Francesa France Press, proclama a sus periodistas: “Sea usted objetivo. No opine. No juzgue. Proporcione información”. Este manual francés trata a los periodistas como si fueran robots y no tuvieran personalidad, ni alma ni emoción.  Entre tanto, la periodista colombiana, María Teresa Herrán en su libro “Ética para Periodistas” sostuvo que no hay objetividad en el periodista, pero si se le puede exigir buena fe ya que este es un valor moral. Ella afirmó que “la discusión sobre objetividad, bien puede volverse un circunloquio tan estéril como tratar de definir el sexo de los ángeles, por tener como punto de referencia conceptos absolutos. Es obvio que nadie puede ser absolutamente objetivo y la mejor forma de subsanar este problema pasa por la buena fe en la búsqueda de los hechos materiales de información noticiosa. La buena fe es un valor moral y esa exigencia moral hacia la objetividad en realidad supone obligación subjetiva de esforzarse en el estudio lo más completo posible de todos los factores que concurren al hecho que se transmite”.

Por su parte, el experimentado periodista Ryszard Kapuscinski, en su libro sobre “Los cinco sentidos del Periodista”, señaló que la objetividad periodística es falsa y deja entrever que la subjetividad y la emoción da fuerza a los textos periodísticos. Kapuscinski afirmó que “siento que esta teoría llamada objetividad es totalmente falsa y produce textos fríos, muertos, que no convencen a nadie. Yo soy partidario de escribir con pasión. Cuanta más emoción, mejor para el elector. No tengo duda sobre esto: los mejores textos periodísticos han sido escritos con pasión, transmiten que uno está verdaderamente vinculado y metido en el asunto del cual escribe. La emoción da fuerza al texto”.

Slajov Haskovec en su libro sobre “Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias, es otro de los periodistas que ratifica que es difícil practicar un periodismo objetivo. Haskovec señaló lo siguiente: “Se dice que la limitación de los hechos garantiza la objetividad, aunque se abstenga de formular opiniones personales, pero todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido y se ha educado, de las instrucciones que le da su jefe de redacción y de la política que sigue el editor, de modo que la idea que hoy una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible. El periodismo objetivista impide el saber sobre la realidad y, por tanto, el esfuerzo documental imprescindible para el logro de ese saber”.

La periodista venezolana Luz Solano, en un artículo titulado “La Objetividad Periodística es una panacea” en la revista Magazine en un párrafo reseñó lo que es evidente en las redacciones periodísticas. Que, por encima del periodista y sus buenas intenciones objetivas, están sus jefes quienes definen el tratamiento de las noticias. Ella dijo que “si algo no podemos negar como profesionales de los medios es que siempre hemos tenido la política editorial por encima de nosotros y en algún momento esa tan famosa objetividad se convierte en una panacea. Yo tengo muchos años en el medio y a los nuevos jóvenes periodistas se los digo: uno debe tratar de ser ético y legal cuando escribimos, pero si no nos gusta algo tenemos la libertad de irnos, yo lo hice una vez en una empresa en la cual llevaba seis años trabajando”.

No solo los redactores y los reporteros tienen ese problema, sino incluso los fotógrafos o foto reporteros. El fotógrafo cubano el Diario El Habanero, Julio Julián Gonzales, relato lo siguiente: “A veces mis fotografías se ven desde el punto de vista político. Los mismos editores escogen la foto de más interés para el periódico. La opinión del artista-fotógrafo queda en un segundo plano. Lo menos importante es el valor artístico de la pieza, el impacto que puede tener en el punto de vista de la gente. Una foto por si sola dice mucho. El periodista entrega su trabajo con una referencia personal, la dependencia está en que si toman o no la opinión de éste”.

El periodista y docente de la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación de la UNSA, Dr. Freddy Gonzales Bedoya en su artículo firmado en la Revista Digital “Tribuna Periodística” de Arequipa, denominado “La Objetividad en la Ciencia y el Periodismo”, afirmó que “nuestra forma de conocer, optar, decidir e informar está influenciada por muchos elementos que están fuera de control consciente. Por eso es ilusorio pretender que por un acto de voluntad ponernos por encima de las solidaridades sociales que hemos forjado, nuestros prejuicios, fobias y simpatías inconscientes, para producir un conocimiento o una información objetiva, neutral, sin contaminación. Si los investigadores y los periodistas como seres humanos hubieran sido hechos como objeto seriamos objetivos, sin embargo, somos sujeto, por lo tanto, proclives por naturaleza a la subjetividad”.

La mayoría de periodistas reseñados en este tema, coinciden por tanto que la objetividad periodística casi es una utopía o una ilusión. Si damos una mirada el caso de los diarios peruanos más influyentes en los últimos años. ¿Cuál de ellos sería el diario más objetivo del país? ¿El Comercio?, ¿La República?, ¿Correo?  Difícil y casi imposible precisar cuál de ellos es el más objetivo y tiene mayor credibilidad y confianza de la población. En el caso concreto de los periodistas limeños más influyentes, ¿Cuál de ellos los podríamos considerar como el periodista más objetivo? ¿César Hildebrandt?, ¿Jaime de Althaus? ¿Milagros Leiva? ¿Mónica Delta? ¿Cecilia Valenzuela? ¿Beto Ortiz? Si hablamos concretamente de Arequipa, ¿Cuál de las emisoras, periodistas, diarios o televisoras o medios digitales practican el periodismo más objetivo de la ciudad?

¿Cómo defenderse ante los abusos de la prensa?

La situación se complica, porque en el país, no hay el defensor del lector, televidente o radioyente. Muchos menos hay observadores de medios de comunicación ni académicos que evalúan la actuación de los medios de comunicación y periodistas, por temor a ganarse enemigos, lo que sí existe en países vecinos. Por lo tanto, esa una tarea pendiente de la sociedad en el país. La mayoría de medios privados no querrá control, porque para los empresarios privados el mejor control es el autocontrol que casi nunca han ejercido, ya que no conocen de sanciones de las asociaciones de prensa y televisión que ellos hayan sancionado a los medios afiliados que violaron sus códigos de ética que debían respetar.

Si a eso agregamos que, en algunos de los medios, no hay periodistas profesionales y no saben nada de géneros periodísticos ni de ética periodística y menos de responsabilidad social, entones es casi imposible exigirles objetividad. Reconocemos, sin embargo, que todo periodista de acuerdo a su formación, posición e ideología, tiene el derecho de discrepar e incluso de refutar los argumentos de sus interlocutores, ya que ese es un derecho natural implícito en cada persona. Justamente la tolerancia y la apertura a posiciones contrarias es una virtud que tiene la democracia contraria a las dictaduras, de allí, que es difícil y casi imposible ser objetivos periodísticamente.

Con seguridad algunos afirmaran que como hay concentración de medios en el país y la mayoría de ellos están alineados con el poder político y económico que utilizan sus cañones mediáticos para preservar sus intereses, por lo tanto, no se les puede exigir objetividad periodística, entonces la alternativa debería ser el periodismo alternativo o digital, pero trabajado con seriedad y responsabilidad. La pregunta final es obvia. ¿Se le puede exigir al periodismo objetividad total? ¿Es posible una objetividad relativa? ¿Cómo podrían castigar los lectores, televidentes u oyentes a quienes denigran la profesión?

¿Cómo deberíamos actuar los periodistas para no perder credibilidad ante la sociedad?

Personalmente, creo que, si bien no podemos lograr por múltiples razones una objetividad periodística absoluta, si podríamos lograr una objetividad relativa, para lo cual deberíamos esforzarnos en cumplir algunos principios básicos y de buena fe, entre ellos los siguientes:

  • Compromiso con la verdad
  • Independencia
  • Responsabilidad social
  • Imparcialidad
  • Honestidad
  • Coberturar todas las fuentes posibles

Habitualmente los periodistas somos subjetivos y en ocasiones, abordamos un tema y no lo contextualizamos ni agotamos todas las fuentes para abordar un asunto específico. El periodista Rodrigo Alsina, indica que esa subjetividad se refleja durante los procesos de producción noticiosa y se evidencia en los siguientes pasos:

  • Jerarquizamos una noticia que no siempre es de interés público
  • Seleccionamos algunas fuentes y no agotamos todas las posibles para analizar un tema
  • Enfocamos un tema desde nuestra perspectiva personal y no global
  • Damos más tiempo a un tema en detrimento de otros
  • Invitamos con frecuencia a quienes piensan como nosotros y no a los opositores

Conclusión

Considero que la objetividad periodística total es un ideal que aspiramos lograr, pero difícilmente se va a concretar, ya que, si bien los hechos pueden ser irrefutables, las informaciones, los análisis e interpretaciones siempre tendrán una carga de subjetividad implícita o explícita y con mayor razón cuando las notas periodísticas pasan por muchos filtros de nuestros jefes o editores antes de ser difundidas al público. Tampoco aliento el subjetivismo absoluto, pero con rigor periodístico y buena fe, podríamos lograr una objetividad periodística relativa y recuperar la confianza y credibilidad de la población que siempre esta vigilante de nuestras acciones u omisiones periodísticas. Afirmar que hay subjetivismo no nos puede conducir tampoco a practicar el periodismo con “real malicia” o “mala fe”, ya que ello supondría convalidar actos ilegales y anti éticos que lesionan derechos de las personas naturales y jurídicas lo que está reñido con nuestra profesión.

Finalmente, el notable periodista, escritor, novelista, dramaturgo y poeta portugués José Saramago, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998 y murió en España el año 2010, señaló textualmente lo siguiente en su discurso de orden en la apertura del año académico 2001 de la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid de España y el Grupo PRISA del Diario español El País al cual asistieron doscientos periodistas. Refiriéndose a la objetividad periodística, indicó textualmente, que “la objetividad es como buscar la cuadratura del círculo y si existe la objetividad, quiero que me la presenten hoy mismo”.

En su discurso Saramago, confirmó que lograr la objetividad periodística absoluta es casi una utopía, ya que los periodistas somos un engranaje en esa cadena de los grandes medios de comunicación, donde no siempre prima el interés público, sino el interés político y económico de quienes conducen o concentran las principales cadenas de radio, televisión y prensa escrita. Hay pocos medios en el país y en Arequipa que se acercan a la objetividad relativa y la mayoría somos subjetivos y eso nos resta credibilidad y confianza de la población.

Pese a ello, las últimas encuestas publicadas por las encuestadoras nacionales respecto al nivel de credibilidad de los poderes públicos y los poderes facticos del país, sigue ubicando a la prensa como un referente ya que en ocasiones es la prensa la que en su ejercicio de control social o de fiscalización, descubre, destapa y denuncia actos de corrupción que los poderes públicos o poderes facticos pretenden ocultar o silenciar, pese a que los medios de comunicación no siempre son objetivos. Salvo mejor parecer.

 

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado

 

BIBLIOGRAFÍA

Estatuto y Código de Ética del Colegio de Periodistas del Perú

San Martín Raquel, 2008, Artículo “Contra la Objetividad: El mito de la Neutralidad Periodística y las Alternativas para Repensarlo”. Universidad Católica de Argentina.

Aranguren Luisa, 2007, Artículo “El Trabajo Periodístico: ¿Objetivo o Subjetivo? ¿Parcial o Imparcial?

Romina Rodríguez, 2010, Artículo ¿Existe el Periodismo Objetivo?

Herrán María Teresa, Bogotá 1995, Libro sobre “Ética para Periodistas”

Kapuscinski Ryszard, Libro “Los Cinco Sentidos del Periodista”.

Haskovec Slajov, Libro “Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias sobre el Estilo de las noticias para lograr la Objetividad”.

Solano Luz, “La objetividad periodística es una panacea”, 2009, Revista Magazine

Restrepo Darío. “La objetividad periodística”, 2001, Ecuador. Revista Latinoamericana de Comunicación Chasqui.

Gonzales Bedoya Freddy, 2017, Artículo en la Revista Digital “Tribuna Periodística” de Arequipa, “La Objetividad en la Ciencia y el Periodismo”.

 

 

Hugo Amanque Chaiña


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