Hugo Amanque Chaiñafebrero 22, 202110min295

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El APRA nunca muere como desean nuestros opositores

haya de la torre

En el No 523 de la revista Hildebrandt en sus trece, del 22 de enero del presente año, pág.  21, el señor Ronald Gamarra publicó: “Muerte del Apra”.  (No dudo que los lectores de la revista lo habrán leído, pero he conversado con varios militantes y allegados al partido y me dicen que no conocen el artículo, tratare de darles una síntesis para que opinen).  Escribió el señor Gamarra lo siguiente:

“Diré todo esto con pesar.  Pesar por un partido que fue respetable Pesar por el sacrificio en vano de tantas generaciones que dieron todo con fe ciega en su partido. Pesar por los militantes apristas honestos, modestos, cultos, incapaces de tomar un centavo que no les pertenezca, que los hay.  El partido aprista finalmente murió para la política peruana.  Murió.  Y no me vengan con aquella frase de Zorrilla aquella, citada por el propio Haya, de que “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.  Puede ser que su espectro aun siga caminando por allí desorientado.  Maldiciendo a todo el mundo. Pero el partido ya no pertenece a la política real concreta, sino a un pasado que lo digiere definitivamente.  En el mejor de los casos será parte de los recuerdos de algunos nostálgicos. Un cadáver disputado por un puñado de náufragos y fenicios. Se cierra de un modo vergonzoso un ciclo de 90 años. Sus jefes y militantes fueron sectarios, obcecados, excluyentes, confundieron la disciplina con la obediencia ciega. Asesinaron a sus adversarios. En sus últimas décadas cayeron en un declive moral.  Alan García y el pus. Los que imaginan y tratan los caudales públicos como botín.  Las traiciones de su jefatura, la de Haya y la de García terminaron en un circo barato. Como si no fuera evidente la descomposición que los corroe, el hedor que los asfixia, la peste que los envuelve. Pobre candidata presidencial Nidia Vílchez. Se viene un periodo en el cual disputaran la posesión económica del inmueble en pleno centro de una avenida importante. El Apra en su historia sello su final sin decencia”.

Reconozco que me ha costado transcribir. Pero me pregunto ¿Qué dirán los grandes líderes de Lima?… De repente nada, Porque peor fue en el pasado, con más odio y sin arrepentirse de la sangre y lágrimas derramadas actuaron otros. En estos momentos muchos veteranos y jóvenes se están reuniendo. ¿Qué   los une?  LA FE. Fe tuvieron los cristianos cuando los mataban en el circo romano…

Leamos algunas síntesis de la Historia del APRA:

El miércoles 7 de mayo de 1924, en la ciudad de México, en solemne actuación Víctor Raúl Haya de la Torre entrega a la Federación de Estudiantes de México la bandera de una nueva cruzada.  A fines de diciembre de 1924, en Arequipa, Perú, en la casa de Santiago Vidal, situada en la calle Cruz Verde Nro. 119, Antero Peralta, Aurelio Tinajeros, Santiago Vidal, Raúl Medina, Julio I Salinas, Pedro Sanz, Juan José Jiménez, Oscar y Adán Miranda Belatin y Oscar Valer fundaron la Primera Célula Aprista arequipeña, eligieron como Secretario General al primero de los nombrados.

Finalizando 1925, en Paris Francia en un modesto restaurante del Barrio Latino en el taller de la Rue de Bagneaux de Cosejo con la presencia de Víctor Raúl Hay realiza la fundación de la Primera Célula Aprista, ya de carácter internacional.

El 20 de setiembre de 1930 se fundó en la ciudad de Lima en un local situado en el jirón Huancavelica, entre las calles Colange y Lartiga el Partido Aprista Peruano. La primera acta de la fundación del Partido Aprista Peruano, la firmaron 78 personas.     El Acta se escribió en un sencillo libro que en la posteridad se llamó Libro Rojo.  Libro que durante 30 años la conservo oculto el compañero Francisco Galarreta Guzmán, quien finalmente lo entregaría al c. Armando Villanueva del Campo, quien llego a publicarlo para conocimiento de todos los estudiosos del Mundo. Además, en ese Libro Rojo están registradas veinticinco sesiones hasta el 11 de enero de 1931.

Si bien las elecciones fueron convocadas en octubre de 1931, la Asamblea Constituyente presidida por Luis Antonio Eguiguren y Clemente J. Revilla proclamó la Constitución de 1933 el 9 de abril fecha en que juramento el nuevo presidente Luis M. Sánchez Cerro.  Esta nueva Constitución estableció en su Art. 53 que, el Estado no reconoce la existencia legal de los partidos de organización internacional, es decir que el Apra no podía participar en elecciones.

El Congreso Constituyente se reunió el 7 de diciembre de 1931.  De un total de 145 representantes,

27 fueron elegidos por el Partido, que después de solo dos meses de trabajo, fueron “brutalmente” tomados presos y enviados al destierro.

Haya pronuncio uno de sus más famosos discursos: (“Compañeros: Este no es un día triste para nosotros. Es más bien el día inicial de una etapa de prueba para la patria……Quien, en esta hora de inquietud, de sombrías expectativas inmediatas…no es aprista. Nosotros no queremos cobardes, no queremos traidores…No me asustan los adversarios…Hoy comienza para los apristas un nuevo capítulo…Yo estaré en mi puesto hasta el fin…Con la convicción de vencer sigamos adelante”. El 24 de diciembre de 1931 fue la víspera para la ilegalización del Apra.

Las elecciones fueron el del 11 de octubre de1936. La candidatura de Haya de la Torre fue declarada ilegal. En las elecciones generales del 22 de octubre de 1939 el partido aprista estaba impedido de participar.  Salió elegido Manuel Prado y Ugarteche. En las elecciones presidenciales del 10 de junio de 1945 y con la formación del Frente Democrático Nacional y con el apoyo del partido aprista salió elegido don José Luis Bustamante y Rivero.

En las elecciones del 17 junio de 1956 el APRA continuaba fuera de la Ley, Víctor Raúl, los principales dirigentes y miles afiliados continuaban en el exilio o en prisión. Hubo tres candidatos: Manuel Prado, Hernando de Lavalle y Fernando Belaunde Terry. Salió elegido el primero quien abrió las prisiones y volvieron los exiliados.

A Partir de 1962 es otra historia. Se convocó a elecciones generales para 10 de junio de 1962. Por primera vez después de 31 años Víctor Raúl, es decir el APRA, podía participar. Pero la Constitución de 1933 en su Art, 138 establecía que para ser elegido Presidente se necesitaba el 33 % de los votos. El resultado final fue: Víctor Raúl Haya de la Torre 32.98 %, Fernando Belaunde Terry 32,13 %., Manuel Odria 28.44 %.  En esta situación tendría que elegir el Congreso Nacional. A Víctor Raúl le hicieron conocer que si lo elegían Presidente habría un golpe de estado.  Así fue este se produjo el 18 de julio de 1862, 11 días antes del cambio de gobierno.

Veinte años después Víctor Raúl fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyen de 1979. Y pasados veinticinco apareció Alan García que llevo al poder al partido aprista en dos oportunidades por la voluntad del pueblo peruano. Tantos golpes, tantos destierros y postergaciones han sufrido el APRA en la última centuria desde su fundación y muchos opositores afirmaron varias veces que el PAP “ya murió”, pero no, el partido de Haya de la Torre sigue vigente hasta hoy.

El no participar en las actuales elecciones (2021) es algo grave para nuestro partido.  Pero algún día se sabrá la verdad, si alguien no dio la orden correcta o fue otro que no entendió. En el futuro otra cosa será, pero el APRA nunca muere y seguirá latente con sus miles de militantes en el país festejando cada 22 de febrero el día de la “fraternidad aprista”.

Ayar Peralta – Médico y militante del Partido Aprista

 

Hugo Amanque Chaiña


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