Hugo Amanque Chaiñadiciembre 30, 20209min696

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Algunas reflexiones del viejo año 2020 y del nuevo año 2021

dios padre

Gracias por todo, Dios Padre Todopoderoso por todo lo que nos diste.

Estamos por culminar el viejo año y ya no podemos cambiar el pasado, pero podemos planificar nuestro futuro si vivimos cada día mejor con amor, solidaridad y especialmente con desprendimiento, a favor de los más desvalidos y desamparados en nuestra sociedad: Recordemos hoy y siempre este principio bíblico de Mateo 23.12 al concluir el año 2020 e iniciar pronto el nuevo año 2021, quien manifestó lo siguiente: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Si hay un verso de la Biblia que siempre me enseñaron mis padres desde niño es el valor de la gratitud. Es decir, dar GRACIAS por TODO, aunque ello resulte difícil, y es que la palabra, TODO, absolutamente todo, abarca lo bueno y lo malo que tuvimos el año que termina. Lo que nos hizo feliz, pero también, aunque nos duela reconocerlo, lo que nos hizo infeliz porque esos errores o tropezones que tal vez tuvimos, nos debe servir de lección para no incurrir en lo mismo. Nosotros y nadie más que nosotros en nuestra conciencia y en nuestro corazón, sabemos que hicimos de bueno y que hicimos de malo el año que está por concluir.

Con seguridad, algunos de nosotros tuvimos el año que concluye, noticias buenas, pero también tuvimos noticias malas y momentos difíciles y situaciones traumáticas o de tensión, de tristeza, de llanto, pero también de júbilo y alegría. Así es la vida que tiene ciclos y etapas. Pero con frecuencia, solo cuando tenemos un problema o un momento de angustia personal o familiar, es allí cuando nuestra comunicación con nuestro creador, se fortalece, acrecentando nuestra fe. Son en esos momentos de incertidumbre, de angustia y de dolor, cuando recién nos acordamos de nuestro creador y recurrimos a él para que se apiade de nosotros y nos ayude para salir de un problema personal o familiar.

Dios ha estado con nosotros, de enero a diciembre, las 24 horas del día, en las alegrías y aún más en las tristezas y en nuestro dolor personal o familiar. En el instante en que una persona que llegó a nuestra vida y en cada uno de las que vimos partir, en nuestros triunfos y en nuestros sentimientos de derrota, viendo cada una de nuestras sonrisas y secando cada una de nuestras lágrimas, ¿Por qué no agradecer cada uno de esos momentos los que profesamos nuestra fe de cristianos?

Sin lugar a duda, en todo tiempo Dios ha estado a nuestro lado, fiel como siempre, incondicionalmente, con los brazos abiertos nos rodeó con alegría, pero también en las difíciles circunstancias, mostrándonos que no todo lo negativo es malo, sino que hay cosas que simplemente no nos fueron convenientes o no eran tan buenas como pensábamos en su momento.

No hay duda que historia de la humanidad, recordará que el año 2020, fue un año fatídico por el virus mortal del COVID. Tuvimos que quedarnos en casa, dejar de abrazar a nuestros seres más queridos e incluso distanciarnos de ellos, no pudimos visitar a nuestros amigos y compañeros de trabajo, no pudimos viajar, muchos de nuestros amigos y familiares perdieron sus trabajos. Pero lo más doloroso, fue dejar de dar cristiana sepultura a nuestros seres queridos que fallecieron incumpliendo el principio cristiano de acompañarlos hasta su última morada por la pandemia sanitaria. Tal vez nuestro creador nos puso a prueba para demostrarnos cuan frágiles y débiles somos ante él como todopoderoso ante la pandemia sanitaria que aún no es controlada.

Pero de toda crisis, surgen nuevas oportunidades. El año 2020, será recordado porque que nos hiciste consciente de algunos valores que habíamos olvidado. Entre ellos, el valor de la unidad familiar aun con diferencias y la solidaridad. Los padres permanecimos más tiempo con nuestros hijos algo inusual en el frenético mundo del consumismo del siglo XXI. No hay duda que el año por culminar, nos obligó a ver el mundo de otra manera y valorar lo que hoy tenemos.

En las últimas horas del viejo año 2020, demos gracia a Dios porque en los últimos doce meses, nos permitiste sentir tu compañía sin importar cuál fue la circunstancia, buena o mala porque siempre permaneciste junto a nosotros en forma invisible. Gracias Padre Todopoderoso, gracias por las personas que trajiste a nuestra vida, y gracias por las que te llevaste de nuestro lado, entre ellas a nuestros seres queridos. Gracias, infinitas gracias por cada alegría y gracias también, porque en nuestros momentos de tristeza y temor, tu amor infinito sanó nuestro corazón herido.

Gracias Padre Eterno, por llevarnos de la mano en cada victoria y mostrarnos el camino en medio del temor y de la frustración del año 2020. Te damos las gracias por los momentos duros que han fortalecido nuestro espíritu al mismo tiempo que has mostrado cuán grande es tu misericordia hacia cada uno de tus hijos en la tierra. Gracias porque en la riqueza y gracias porque, en la enfermedad y necesidad, sabemos que contamos contigo. Gracias por cada sueño cumplido, gracias por los que aún están en proceso de realizarse y más aún gracias por los que no se cumplieron pues tenías cosas mejores para nosotros.

Gracias por que por cada porción que te pedimos, siempre tienes el doble que darnos. Gracias Padre Eterno, gracias de corazón por el viejo año 2020 e ilumina nuestro camino y ablanda nuestros corazones el nuevo año 2021 que estamos por iniciar. Ilumina Dios Padre Todopoderoso a la comunidad científica, a nuestros gobernantes y a tu pueblo para que sepan encontrar una vacuna universal que nos inmunice a toda la humanidad para evitar que los más pobres sigan padeciendo por el virus mortal. Ten piedad y misericordia de tus hijos en la tierra y danos una nueva oportunidad para servirte y servir a nuestro prójimo como fue el mensaje que nos dejó tu hijo Jesucristo en su paso por la tierra. Feliz Año Nuevo 2021 Familia Peruana y Arequipeña. Es el sincero deseo de quienes integramos el Portal Digital Arequipa Misti Press, que es una vitrina digital de los arequipeños a todo el mundo y recordemos siempre ese pasaje bíblico que nos dejó nuestro creador: Mateo 23.12: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Hugo Amanque Chaiña – Periodista y Abogado

Hugo Amanque Chaiña


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