Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 28, 202022min677

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30 de septiembre: Día del Traductor

EL TRADUCTOR

El 24 de mayo del 2017 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 71-288 por el cual declaró que cada 30 de septiembre de cada año se debe recordar el Día Internacional de la Traducción, como tributo a los profesionales y técnicos lingüísticos que con sus lenguajes acercan a las naciones, el entendimiento, la cooperación y contribuir al desarrollo. La fecha establecida tuvo como fundamento a la festividad de San Jerónimo, que fue traductor de la Biblia y patrón de los traductores, siendo multilingüe, quien murió el 30 de septiembre del año 420 cerca al pueblo de Belén. En nuestro país la fecha no tiene relevancia aún y en Arequipa tampoco, pero no se puede negar del aporte a la sociedad de los traductores e intérpretes. Arequipa Misti Press solicitó un testimonio a tres docentes del Centro de Idiomas de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa que dirige el Dr. Erick Belzu, quienes dominan varios idiomas y nos dieron su testimonio que compartimos con ustedes amigos lectores al recordarse el día del traductor.

 Lehi Benigno Ochoa Mamani

“Me puedo comunicar con fluidez en inglés, italiano, portugués y francés”

¿Desde qué edad incursionó usted en la traducción de idiomas y qué lo motivó?

Normalmente hay dos términos para referirse -a básicamente- lo mismo. La traducción, se dice, que es el vuelco de un idioma a otro de forma escrita, es decir, documentos. Y la interpretación es su acepción oral. Aunque en lingüística la interpretación engloba a ambos. Bueno, me dediqué a la interpretación desde los 19 años aproximadamente.  Siempre había sentido apasionamiento por las lenguas; el cual me permitió estudiar lingüística en la UNSA. La pregunta siempre me circundaba. ¿Cómo es que hemos desarrollado el lenguaje solo nosotros? Además, ¿como hemos “inventado” en tan pocos miles de años cientos de lenguas? En cierta forma, esas preguntas fueron el punto de ignición para adentrarme en esta aventura de los idiomas.

¿Cuántos idiomas domina usted y cuál de todos los idiomas es el más difícil de aprender?

Es muy relativo hablar del dominio de un idioma, debido a que la misma naturaleza de esta es altamente subjetiva. Lo que sí puedo decir es que me comunico en inglés, italiano, portugués, francés (con cierta fluidez) y entiendo algo de quechua por la influencia directa de mis padres. El nivel de dificultad del idioma es relativo. Depende de la lengua que ya domine la persona. Por ejemplo, para nosotros el portugués es muy fácil porque nosotros ya hablamos el español, y debido a la semejanza, se nos hace altamente entendible a los hispanohablantes, incluso sin siquiera haberlo estudiado. Pero a un chino, probablemente el portugués le parecerá altamente complejo.

¿Hay empleo para los traductores, es rentable esta actividad y cree usted que la población valora o no su labor?

En términos generales, la carrera de traducción no es tan conocida. Aunque podría ser más explotada. Dependiendo del rubro donde uno trabaja se puede hablar de rentabilidad. Por ejemplo, si uno trabaja en el sector industrial, construcción o agrícola como: petroleras, mineras o agroexportadoras, el sueldo ronda entre los 3,000 a 10,000 soles mensuales.

La Decana Nacional del Colegio de Traductores solicitó al Congreso modificar la ley 26684 de creación original de esa orden profesional. ¿Por qué razones hay que modificar dicha norma legal y qué ventajas tendría su aprobación para ustedes?

No estoy muy al tanto de la ley 26684 aunque leí que deseaban mayor autonomía en el Colegio de Traductores y que necesariamente alguien para ejercerla, tenía que estar colegiado. Yo no soy traductor de carrera.

¿Qué experiencias gratas e ingratas de su labor de traductor podría usted compartir con los lectores?

Creo que todas las experiencias han sido gratas, tuve la dicha de conocer muchísimos lugares como Puno, Ayacucho, Lima, Trujillo y varios pueblitos de Arequipa con esta labor. Y, además trabajar en una empresa minera por bastantes años, el cual me brindó muchas satisfacciones. Conocer diferentes realidades. Uno de los mayores recuerdos que conservo fue en un pueblito pequeño llamado San José de Ushua en Ayacucho. Llegamos con los estadounidenses por labores de voluntariado después de haber recorrido como dos o tres horas desde Pauza. Todos a la plaza, algunos se sentaban o echaban en los asientos y había un niño que nos miraba totalmente desconcertado. Yo tenía unos chocolates y cereales en barra, le invité uno al niño para iniciar la conversación, la cual duró más de media hora. Me dijo que uno de sus hermanos estaba muy mal y que su papá les había abandonado. Su mamá estaba al cuidado del hermano enfermo, ambos en Lima, y que ellos crecían solos en la casa. Algunos vecinos le llevaban comida. Tenía sus zapatillas y sus ropitas hechas guiñapos. Cuando me despedí de él, seguía lamiendo el empaque del chocolate. No recuerdo su nombre, aunque sí una foto suya. Años después (hace dos años) otra tragedia sacudió el pequeño pueblo del niño sin nombre. En un velorio, muchas decenas de personas se intoxicaron y una decena de estas murieron. Aquel día pensé en aquel niño y pedí que la suerte no se haya ensañado con él una vez más.

Jesús Miguel Lima

“Desde los 23 años aprendí inglés y luego italiano, francés y latín que es difícil”

 ¿Desde qué edad incursionó usted en la traducción de idiomas y qué lo motivó?

Mi historia referente a los idiomas es bastante curiosa. Yo estudié leyes en Lima – Perú y luego decidí ir a Toronto-Canadá a estudiar filosofía. Como es evidente, mi carrera no estaba enfocada en convertirme en traductor y/o docente de idiomas, aquello jamás fue mi primera opción. Estudiar idiomas en un país tan multicultural como Canadá solo se da como medio para sobrevivir en un país donde no se habla la lengua nativa de uno mismo.

Sin embargo, viviendo ya muchos años es un país cosmopolita y teniendo amigos, compañeros de estudio y de trabajo de diferentes partes del mundo uno aprende a acostumbrarse a los idiomas. Canadá es un país donde uno puede ir a la tienda y encontrarse con que el vendedor solo habla francés, e ir al dentista y descubrir que el habla solo italiana. Muchos niños vienen de padres provenientes de diferentes partes del mundo como el caso de unos amigos donde la madre es polaca y el papá es salvadoreño. Ella les habla a sus hijos en polaco y el en español y curiosamente los niños van a una escuela inglesa viviendo en la zona francesa de Canadá. ¿Suena loco verdad?, pues es la verdad, aquellos niños, teniendo 8 años ya hablaban más de 4 idiomas. En ese momento algo muy profundo llamó mi atención, ese algo se reflejó en una pregunta muy simple: ¿Puede alguien ser un profesional de renombre en Canadá sin necesidad de saber comunicarse en otro idioma aparte del suyo mismo? La respuesta vino inmediatamente con un rotundo NO. A partir de ese momento me di cuenta de que no importa cuán buen profesional seas en tu empresa, negocio o rubro, si uno no sabe comunicarse en diferentes idiomas ese negocio, profesión o rubro, solo será limitado a un sector del mismo idioma. Y es así, que, desde los 23 años, me dedico a impartir las bondades de aprender inglés como docente y como traductor.

¿Cuántos idiomas domina usted y cuál de todos los idiomas es el más difícil de aprender?

Yo llegué a Canadá un 19 de diciembre y mis clases en la Universidad empezaban la quincena de marzo del año continuo. Me propuse aprender inglés en ese tiempo intermedio y pensé que sería algo sencillo ya que era un buen alumno en la universidad, sin embargo, la realidad era otra. Me resultó muy difícil entrar en el contexto del inglés donde tu profesor solo te hablaba en dicho idioma y tus compañeros eran asiáticos, árabes, y europeos, de manera que no había forma de hablar español o de preguntarle a alguien lo que había dicho el profesor…créanme, era realmente difícil.

Después de algunos meses de dedicación y arduo esfuerzo, logré terminar el ciclo de inglés y comprendí q era muy importante (si quería aprender la lengua de forma nativa) dejar de vivir en un barrio latino y vivir con gente q no hable tu idioma para así estar completamente inmersión en la lengua. De esa manera, decidí mudarme a otro lugar donde, por cosas del destino, mis compañeros de vivienda eran italianos y franceses. Sería una mentira afirmar que fue fácil vivir con ellos ya que ellos no hablaban español. Tampoco hablaban bien el inglés ya que eran estudiantes igual que yo, pero fue bastante nutritivo vivir con gente de quien puedes aprender muchos idiomas, su cultura, sus costumbres e incluso su manera de pensar y de vivir la vida. De esa manera aprendí, además del inglés italiano y francés.

Como el tema de idiomas se hizo tan fuerte en mí, decidí no regresar al Perú de vacaciones, sino que pasé mis navidades y vacaciones de verano en Quebec y Montreal para perfeccionar mi francés como también tuve la oportunidad de estar en Italia donde mis habilidades de idioma se afianzaron grandemente. Para culminar esta parte, diré que cuando uno estudia filosofía, como parte de la curricula universitaria, uno debe aprender LATIN ya que la mayoría de libros filosóficos están escritos en dicha lengua. Así que, tuve que estudiar latín 3 años en la universidad, y créanme, es una lengua muy difícil de aprender.

¿Hay empleo para los traductores, es rentable esta actividad y cree usted que la población valora o no su labor?

Pienso que empleo hay para todas las personas que buscan la oportunidad. Gracias a Dios nunca me ha faltado trabajos relacionados al servicio de traducción. Sin embargo, no niego que hay ocasiones donde dicho empleo escasea, pero, buscando, preguntando por referencias, publicando disponibilidad de servicios de traducción, al menos se ha podido hacer algunos trabajos mensuales. En mi opinión diría que esta profesión es tan rentable como otras. Sin embargo, cabe resaltar que hay épocas altas y bajas y ‘rubros de traducción’ que dan más ingresos que otros.

Respecto a la valorización de la población respecto a esta carrera, pienso que no es una carrera muy famosa y que poca gente se dedica a la traducción. Pienso que los que optan estudiarla se dedican más a enseñar y dejamos la traducción para cuando haya gente q lo solicite.

La Decana Nacional del Colegio de Traductores solicitó al Congreso modificar la ley 26684 de creación original de esa orden profesional. ¿Por qué razones hay que modificar dicha norma legal y qué ventajas tendría su aprobación para ustedes?

La ley 26684 propone establecer la colegiatura obligatoria para el ejercicio de la traducción en el Perú, la incorporación del cargo de traductor Público juramentado dentro del colegio profesional y la obligatoriedad de los estudios universitarios para el ejercicio profesional. Profesionalmente hablando, pienso que todo lo anterior tiene por finalidad mejorar sustancialmente el servicio de la traducción en el Perú, así como garantizar la idoneidad del ejercicio profesional del traductor. Adicionalmente, pienso que no solo basta con saber la lengua, sino que se requiere además de una instrucción superior para que la calidad del servicio sea siempre estable, sostenible y mantenga un standard de calidad internacional.

¿Qué experiencias gratas e ingratas de su labor de traductor podría usted compartir con los lectores?

La labor del traductor me ha traído muchas alegrías a través de los años como también algunas decepciones. Debo agregar que ningún trabajo es perfecto y que ninguno nos trae solo triunfos. Recuerdo que en ocasiones me he fiado de algunos clientes que me han solicitado traducciones y prometieron pagar al final de ellas. Para cuando yo entregué el trabajo final, me aseguraron que en pocas horas me enviaron el dinero y nunca llegó. Por otro lado, también hay alegrías como ver que mis clientes, gracias a mis traducciones han podido aplicar exitosamente a becas en el extranjero, aplicar a visas de residencias en Europa y conseguir trabajo fuera del país. Aquellas son las alegrías por las cuales me siento orgulloso de haber optado por la traducción y la enseñanza de idiomas extranjeros.

Sergio Lazarte Chicata

“Domino cinco idiomas como inglés, francés, italiano, alemán y ruso”

¿Desde qué edad incursionó usted en la traducción de idiomas y qué lo motivó?

Yo estudié lingüística y literatura, y mi primer trabajo, a los 23, fue en una empresa del rubro textil en Arequipa, donde realiza la traducción de la comunicación de la empresa y sus clientes extranjeros. Este trabajo me introdujo de cierta manera al mundo de la traducción, estando ahí tuve la posibilidad de crear contactos, con los cuales aún realizo proyectos, posteriormente, trabajé en una empresa dedicada a la traducción, donde pude mejorar algunos puntos de mi rendimiento y manera de traducir. También, al estar más cerca a este sector, pude especializarme con algunos cursos y herramientas, además de obtener algunas certificaciones las cuales amplían la posibilidad de tener nuevos clientes.

¿Cuántos idiomas domina usted y cuál de todos los idiomas es el más difícil de aprender?

En realidad, puedo comunicarme en 6 idiomas (inglés, francés, italiano, alemán, ruso y español), pero claro, existe una mejor preparación y práctica con algunos. Creó el idioma que más se me dificultó aprender fue quechua, ya que es un idioma que no está muy presente en la vida, si bien vivo en una ciudad y país donde se hablé, no es un idioma que lo pueda hablar. Por otro lado, el ruso es un idioma que cuenta con una dificultad lingüística, dado que dista de una lengua romance y tiene demasiadas reglas como excepciones.

¿Hay empleo para los traductores, es rentable esta actividad y cree usted que la población valora o no su labor?

La empleabilidad en el sector traducción es complicada, pues existen pocas empresas que se dedican a este rubro. Aunque poco a poco, las empresas consideran tener un traductor in-house por la constante conexión con clientes extranjero. Creo que la mejor opción, es ser freelance, aunque esta modalidad tiene sus altas y bajas. Uno puede tener un proyecto importante, pero es posible que sea el único en el año.  Pienso que la gente aún no considera la traducción como algo oficial y necesario. Si bien existen ámbitos en los que ya se identifica a la traducción como un trabajo necesario. Existen algunos sectores en los que no se aprecia este rubro.

¿Qué experiencias gratas e ingratas de su labor de traductor podría usted compartir con los lectores?

Algo grato e interesante de la traducción es el hecho que nunca uno termina de aprender, pues cada proyecto de traducción es un mundo nuevo, en el cual se aprende nuevas palabras, se amplía conocimientos. La otra cara es el tiempo que se considera para traducir, muchos clientes creen que es una actividad que se realiza en poco tiempo y no suele serlo, si bien en un cierto momento se torna mecanizado, al tener un nuevo proyecto de parte de un sector nuevo, esto requerirá más tiempo para poder traducir, lo cual no es previsto por el cliente, quien, casi siempre, pedirá tiempos menores para la realización de la traducción.

 

Hugo Amanque Chaiña


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