Hugo Amanque Chaiñaseptiembre 7, 202012min201

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Los complejos de Martha Chávez, la fujimorista

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Martha Chávez Cossío fue y es muy conocida, saltó a la palestra política en la década 90 del siglo pasado, al ser elegida parlamentaria en las listas del fujimorismo, por su radical defensa de los militares asesinos, del grupo criminal conocido como el “Comando Colina”, de funcionarios corruptos, de Vladimiro Montesinos, de los defraudadores fujimoristas del erario nacional y de las castraciones masivas de hombres y mujeres. Además, por sus declaraciones homofóbicas, anti aborto terapéutico y feroz defensora de los postulados más conservadores de la iglesia relacionados con los sodalicios y el Opus Dei.

Luego, debido al cambio de estrategia electoral del fujimorismo para las últimas elecciones del 2016 y para ocultar los rostros de lo más rancio de la mafia, Martha pasó al ostracismo político para resurgir al escenario público en las elecciones complementarias del 26 de enero del presente año, saliendo electa por el distrito electoral de Lima capital. Todo parecía normal hasta que, en la Comisión de Constitución, debido al nombramiento del Ex Premier Vicente Zeballos como representante del Perú en la OEA, le salió la matonería y prepotencia al señalar que “Zeballos debió ir a Bolivia por sus rasgos andinos”. Desde mi punto de vista, una opinión racista, huachafa e infeliz, que refleja la ignorancia de quien no lee y si no lee, no cultiva valores ni conceptos cívicos, culturales e históricos.

Pero el racismo de Martha Chávez, forma parte de toda una concepción excluyente de un sector de la sociedad peruana, latinoamericana y mundial. Los ejemplos los tenemos en EEUU, Europa y América Latina y el Caribe, donde los que se creen integrantes de una raza aria pura de sangre, se consideran con el derecho de maltratar y menospreciar a la inmensa mayoría de seres humanos que tenemos diferente color de piel y por supuesto, abismales diferencias económicas. La Alemania Nazi de Hitler fue la mejor expresión de este racismo enfermizo que hace perder el concepto de humanidad.

Pero aterrizando sobre las opiniones de la Chávez Cossío, han agitado el cotarro político porque ha merecido el rechazo de una amplia mayoría de la opinión pública peruana, de Bolivia y de América Latina, con mayor razón de los moqueguanos bien nacidos como yo, porque no podemos tolerar que este personaje ofenda nuestra idiosincrasia mestiza y chola. En Moquegua ya no hay blanquitos acomplejados, los Biondi, los Cossío, los Flores y otras familias de rancio abolengo, desaparecieron y sus rezagos están en Lima y en otros lugares de la tierra.

La Indignación es tal que el ciudadano moqueguano Norberto Arata Hurtado, integrante de una familia tradicional de Moquegua y que fuera fundadora del Club Moquegua en Lima, escribe en carta dirigida a Martha Chávez Cossío lo siguiente:” Se ha quedado en la contumacia heredada de los viejos y rancios minusválidos mentales al estilo Hitler, que creen ser superiores por su antropometría”.

Y continúa: “Recuerde que es bien cierto que Ud. por su madre, tiene ascendencia moqueguana, es una pena que no le trasmitió lo mejor de los genes que ostenta su apellido, sino la bastardía de su otro apellido y de los grupos que en Moquegua se creían superiores y expulsaron a  Lino Urquieta o también ponían cintas limitantes en nuestra plaza de armas para que a la hora de la retreta *ni los cholos ni los del pueblo* se juntaran con *los señores y decentes* o cuando en la iglesia tenían sillas y reclinatorios con nombre y apellido o sitios reservados o exclusivos para estar separados de los pecadores e indignos que eran los cholos y la plebe”.

Ahora encuentro la explicación del porqué los descendientes de la vieja oligarquía moqueguana como Martha Chávez Cossío son reaccionarios y conservadores en extremo. También por qué Lourdes Flores Nano tuvo un padre que calificó a Alejandro Toledo como el “auquénido de Harvard” y porqué dijo que los limeños se “metan su alcaldía al poto” y que el viejo aristócrata de la tierra del rico vino a principios del siglo XX, hayan expulsado al médico liberal Dr. Mariano Lino Urquieta que luego se afincaría en Arequipa, donde fue precursor del liberalismo.

Y es que Lourdes Flores Nano, tiene también ascendencia moqueguana, su tío Edmundo Flores fue Suboficial de la Cámara de Diputados, a quien conocí en marzo de 1984, con motivo del fallecimiento de Horacio Zeballos Gámez, fue destacado a la ciudad de Arequipa a coordinar el sepelio porque los militares se negaban a rendirle el homenaje que por mandato constitucional le correspondía. Su opinión en la Prefectura fue determinante ante los militares que finalmente tuvieron que aceptar. Posteriormente nos encontramos en el Congreso de la República.

Me reafirmo en señalar que la congresista Chávez peca de ignorante y es porque desconoce que la Región Moquegua durante su historia fue poblada por diferentes nacionalidades desde los puquinas, los tiahuanacos, los waris, los chiribayas, los estuquiñas, los collas, los incas y los españoles y que hasta la época de la independencia se hallaba adscrita a la autoridad de Arequipa.

Así mismo desconoce que la tierra de sus ancestros tendría hombres y mujeres insignes que enaltecen la tierra moqueguana como el gran Mariscal Domingo Nieto que luchó por la independencia y fue fundador de la República; Juana Mercedes Cabello de Carbonera, novelista de polendas y contemporánea de la insigne cusqueña Clorinda Mattos de Turner; Mariano Lino Urquieta, médico de profesión; José Carlos Mariátegui, político e ideólogo de los socialistas peruanos y ensayista continental; Horacio Zeballos Gámez, oriundo de Carumas y legendario fundador del SUTEP; y desde luego Miguel Constantinides Rosado, maestro luchador y defensor a muerte de la Normal de Moquegua que pretendió ser clausurada por la dictadura de Juan Velasco Alvarado.

Quizás como justificación pueden argumentar que Martha Chávez nació y se crió en Lima, pero todo buen peruano con un mínimo de cultura tiene que preocuparse por saber algo de la tierra de sus ancestros, con mayor razón si incursiona en el escenario político. Por ello también diré que Moquegua, como todas las grandes ciudades y capitales de provincias, ya no es lo que fue hace 50 años atrás, porque las migraciones del campo a la ciudad y de las capitales de provincias a las capitales de departamentos fue masiva y de manera continua como sucede hasta la fecha.

En el caso de Moquegua, los cambios se produjeron desde 1970, con la llegada de la constructora J J Camet y otras empresas que fueron a construir toda la infraestructura para la explotación del asiento minero Cuajone, con ellas llegarían cientos de trabajadores de otros lugares que trastocaron la ciudad conservadora, pacífica y honrada en una urbe agitada, donde aparecieron los bares, hoteles y por supuesto las lacras de la delincuencia y la prostitución.

Ahora Moquegua ya no es de los moqueguanos de rancio abolengo sino de los carumeños, puneños y de otras regiones del sur del país. Ya en la parte final de este artículo, señalaré y resaltaré que las ofensivas palabras de Martha Chávez Cossío, refleja también su incultura supina con respecto a que el Perú es multicultural, multilingüe y multirracial. ¿Cuántas nacionalidades todavía existen en nuestro territorio? ¿Cuántos idiomas y dialectos existen? Los políticos en ejercicio tienen que saberlo, pero por lo visto la congresista no sabe nada y se deja llevar por sus instintos racistas dignos de mejor causa.

De igual manera debe y tiene que saber que en el 2015, según el especialista Milciades Ruiz, en nuestro país el 56.5% se autocalifica de mestizo; el 16.8 % de quechua; el 5.2% de blanco; el 2.2% de aymara; el 1.9% de negro, mulato o zambo; el 1.4% de nativo e indígena; otros 4.9% y el 8.1% no sabe no opina. ¿Dónde se ubica “doctora” Martha Chávez?

No pensará que por sus venas y arterias circula sangre azul porque de ser así le aconsejo que escuche el Vals El Plebeyo del insigne Felipe Pinglo Alva que, en una de sus estrofas, dice: “Después, de laborar, vuelve a su humilde hogar, Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amar, y que sufriendo está, esa infamante ley, de amar a una aristócrata, siendo plebeyo él…” “Mi sangre, aunque plebeya, también tiñe de rojo, el alma en que se anida mi incomparable amor” …. Recuerde por lo menos los sesudos chismes de los panfletos de la época del fujimorismo como Chuchi y otros que de algo le pueden ayudar.

Bladimiro Begazo Begazo – Profesor y Político

Hugo Amanque Chaiña


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