Hugo Amanque Chaiñaagosto 3, 20207min136

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El Covid-19 del neoliberalismo y la paradoja del centralismo desbordado

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Sin justificar las precariedades ineptitudes y falta de liderazgo de las autoridades de los distintos niveles y escalas del gobierno peruano; está pandemia desvistió de cuerpo entero los límites de la crisis estructural y la cara falaz del neoliberalismo, así como las limitaciones y precariedad de la gobernanza y gobernabilidad. El demiurgo de la privatización y el  libre mercado mostró los límites de su monstruosidad: privatizó, liberalizó, mercantilizó, y aranceló no solo la educación, la salud , otros servicios básicos, así como la ideología, la cultura, la política  la propia conciencia y cuerpo de las personas,  agregando con su voracidad rentista,  la degradación y   contaminación de  la propia naturaleza como diría el  Papa indignado   “nuestra casa común convertida  en un inmenso depósito de porquería”,  acrecentando  la  riqueza y acumulación  de un 15% de magnates en detrimento del  85% de la población

Esta pandemia, agazapada de turista y sin advertencia alguna, nos asaltó en las postrimerías de la alegría del verano 2020, evidenciando el desastroso sistema neoliberal de salud, desenmascarado por el coronavirus, que ningún mandatario ni mandante “Jesucristo Súper Star” de distinta jerarquía, viendo y escuchando la muerte cada hora de  familiares, amigos, conocidos, y vecinos, lo enfrentaría y controlaría  con meridiano éxito,  peor aún si se evidencia ineptitud y falta de liderazgo en la  gobernanza, hoy la indignación y protesta apremia.

En este escenario, Arequipa- ciudad en esta coyuntura, se ha convertido en uno de los epicentros de la pandemia del Coronavirus en el Perú, ya que colapso el sistema de salud, generando desesperación, indignación temeraria por parte de la población, que, sin mayores signos de autocrítica de responsabilidad social, empezó a buscar de manera inmediata a culpables y responsables de tales condiciones de ineptitud. Era evidente como tenía que ser las máximas autoridades regionales, con o sin justa razón, no solo lo refieren y exclaman inquisitivamente sino no agitan la intervención del gobierno central.  ¿Qué? ¡A la porra!  Tantos esfuerzos de lucha por la descentralización, para que vengan desde a Lima a enseñar cómo se debe gestionar una crisis institucional generada por el propio gobierno central.

Ante la inacción y falta de liderazgo en la región de Arequipa, el 8 de abril del 2020 con la participación  y propuesta de la que fuera Jefa del  Comando Nacional del Comité COVID-19, la Dra. Pilar Mazzetti, y el Ministro de agricultura, Jorge Montenegro, coordinador en la región Arequipa,  con la  anuencia del gobernador Regional  Elmer Llica,  juramentaron y santificaron el Comité Regional COVID-19  encargando la jefatura  al  General de la Fuerzas Armadas   Edward Gratelly Silva,  para que conduzca y lidere  el enfrentamiento  a esta pandemia, que con las limitaciones del caso, enfatizó que su conducción  sería “estrictamente técnica” con las  consecuencias   que hoy todos  la exclaman indignados por sus resultados

Paradoja; Ante  las nuevas evidencias y presiones de intervención del Gobierno Central,  hoy nuevamente los mismos actores del gobierno central  ponderados por el Presidente de la república  otra vez con la anuencia  del gobernador Regional, santifican  “la intervención”  otra vez al  COVID- 19 de Arequipa, ahora  a cargo del  Médico y ex congresista Gustavo Rondón Fudinaga con el acompañamiento  de la encargada del equipo técnico del MINSA, Zulema Tomas;, y la presidenta ejecutiva de ESALUD, Fiorella Molinelli,  al amparo del  D.S de urgencia N°  086-2020  que determina las medidas extraordinaria de  intervención  del Ministerio de Salud  con asignación  disposición de nuevos recursos para enfrentar la creciente  pandemia del  coronavirus, siempre frente a un escenario de expectativas, pesares,  incertidumbre, y oportunidades

La incidencia de la pandemia COVID -19 en Arequipa, continúa con la consiga ¡Quédate en casa! Además de su  signo estructural, se ha evidenciado la precariedad institucional y capacidad  de gestión del Gobierno central y en mayor medida al  Gobierno Regional y las demás instituciones escalares, gravitando  un modelo monocéntrico adaptativo y vertical de hegemonía  policial y militar, poco participativo impuesto por el gobierno central  traducido en la formación del Comité Regional COVID-19 –Arequipa, que con limitados  recursos financieros y humanos, trata de controlar y gestionar militar y policialmente el territorio de su competencia

De manera abrupta, se le conmina soportar una abstinencia sin comida y sin recursos, a una población altamente informal (75%) con pocos o sin recursos que de inmediato tuvo que enfrentar los riesgos del hambre (muerte) o de la pandemia (posible muerte). Estas condiciones que sorprendió a todos, en este caso al gobierno regional, perplejo y sin reflejos, sigue enfrentando el desborde social incontrolable del cual el capital social de base, está perplejo y en incertidumbre salvo excepciones y tampoco pugnó espacios de participación para democratizar y comprometer a los actores sociales locales donde se comprometa la participación no solo de los gobiernos locales y la población organizada, sino también al sector privado (ya formaron  el Comité Especial de voluntarios por el COVID-19)  que permita enfrentar y gestionar de la mejor manera esta pandemia en Arequipa.

Eliseo Zeballos – Sociólogo y Docente Universitario

Hugo Amanque Chaiña


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