Hugo Amanque Chaiñajulio 13, 20206min252

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El Congreso Nacional, Una Vergüenza

congreso peru

Con verdadero asombro estamos presenciado la actuación y comportamiento del Congreso de la República ante la opinión nacional y la ciudadanía en el Perú, al haber aprobado sendas modificaciones a la Carta Política del Estado sin preservar la seriedad, respeto y solemnidad, que exige la dación y/ o modificación de una norma constitucional.

Se trata, de que, en un afán de protagonismo infantil, los miembros del Congreso, en pocas horas modificaron y aprobaron el retiro de la inmunidad y el antejuicio de las altas autoridades que tienen funciones delegadas por ley como los miembros del Tribunal Constitucional, miembros del Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo, miembros del poder ejecutivo y el presidente Constitucional de la República. Sin embargo, muy por el contrario, ampliaron las prerrogativas de la inmunidad parlamentaria a los congresistas para que no sean procesados por sus votos y opiniones emitidos.

Como es de conocimiento elemental, la dación o proceder a la reforma constitucional, requiere de una amplia deliberación, reflexión y análisis técnico del proyecto o iniciativa legislativa. La fortaleza de una norma radica en las deliberaciones porque, de lo contrario, cae en la desnaturalización de la Constitución Política de un Estado.

Más aun, es preocupante porque se tiene un sistema unicameral en el congreso, donde hay ausencia de reflexión y ausencia de opinión de la sociedad civil. Esta actitud de los miembros del parlamento abre las puertas de la inseguridad y sin ninguna visión y objetivo del país hacia el futuro.

Pareciera, que se está imponiéndose la mezquindad solo en favor de satisfacer intereses muy personales. La cátedra universitaria enseña mucho. Como no recordar a los legisladores romanos de su sapiencia cuando de emitir normas se trata. El poder legislativo se encarga de la regulación de los derechos y de las responsabilidades de los ciudadanos de acuerdo a lo establecido por la Constitución. Es un órgano constitucional del Estado que ostenta la representación popular, y es el generador de las normas con rango de ley, además de ser el fiscalizador y controlador de la acción del gobierno.

Este sistema surgió durante la Edad Media como una asamblea estamental y con la facultad principal de autorizar gastos de guerra, etc. Es el siglo XIX cuando se convierte en un instrumento de representación de la voluntad popular, que hay que respetar.

Es vergonzoso, que, en las últimas décadas, el Congreso de la república es muy cuestionado por la pésima actuación de sus miembros, los parlamentarios elegidos. Es elemental estudiar un poco sobre lo que significa un Congreso, una Constitución Política y sobre cuáles son las funciones de un congresista.

Lamentamos, afirmar, que, en los dos últimos congresos, se ha configurado entre sus miembros, una pésima formación política, desconocimiento de las normas y poca cultura en sus miembros que han traído censurables errores que están cometiendo, con una peligrosidad y confusión que promoverá la inestabilidad de los poderes del Estado. Peligroso para el país .

Esta enojosa situación, se produce porque en el Perú de hoy, no hay partidos políticos con fortaleza de principios, ideas y doctrina jurídica y política. Ahora, y nuevamente, son los caudillos las personalidades que representan una agrupación política. Caudillos civiles y militares que han hecho mucho daño a partir de la Independencia Nacional del Perú en 1821; cuando ya estamos celebrando el Bicentenario de la Independencia con una pobreza de ideas, una pobreza inmunda de nuestros semejantes que se encuentran de hambre. Cuando, no hay nada que exhibir como homenaje a la Patria. ¿De qué nos ha servido esta independencia de España? De nada. Seguimos siendo colonia mental de otros países.

Los protagonistas del actual congreso tuvieron la gran oportunidad de limpiar y oxigenar el Parlamento ante sus predecesores que enlodaron la imagen de un Congreso de la república. Sin embargo, por desconocimiento de sus funciones, la poca preparación en algunos y el poco respeto al país, siguen, y de la peor manera, el lastre dejado por el anterior Congreso, que por desgracia no les legara ni el olor de la historia, sino la condena y la censura del pueblo.

 Fortunato Turpo Choquehuanca – Doctor en Derecho Internacional

 

Hugo Amanque Chaiña


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