Hugo Amanque Chaiñajunio 15, 20205min176

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Arequipa necesita reactivar el Proyecto La Joya

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La descentralización fue una aspiración esperada largo tiempo por las provincias del Perú como una respuesta al centralismo agobiante de la capital donde se concentraban las decisiones no sólo en el sector público, sino también en el sector privado. La concepción inicial era crear macro regiones, se hicieron algunas en el Sur: Puno y Tacna. Lamentablemente, los chauvinismos departamentales obligaron al Estado a crear tantas regiones como departamentos había en el país, con una organización de poder y de administración que fue una copia de la organización central con burocracias frondosas y tramitología confusa y arcaica.

Muy pocas regiones se atrevieron a adoptar una organización distinta y moderna que permita visualizar el futuro en una sociedad solidaria, con pleno empleo, sin pobreza y disfrutando de una buena calidad de vida. En el caso de Arequipa, su población urbana, en ese periodo regional se triplicó y presionó sobre los servicios públicos que generaron crisis sino se tomaban medidas correctivas urgentes. En el caso concreto del agua, que es el recurso más valioso y escaso de la región, se triplicó su demanda poblacional, circunstancialmente el crecimiento exponencial de la producción cuprífera de Cerro Verde elevar el canon y aportaciones directas que posibilitaron ampliar sus plantas de agua potable y en forma consecuente, el tratamiento de las aguas servidas.

Se incrementó 3 represas en el sistema regulado del Chili que son, Bamputañe, Pillones y Chalhuanca-Chili, sumando 7 en todo el sistema regulado, que ha sustentado adicionalmente el otorgamiento de agua para uso minero e hidroenergético. Hay que tener presente el refrán que dice, “no hay lonchera gratis” y menos en el sector empresarial, por lo que hay que sincerar y transparentar los negocios comerciales, tú me das, yo te doy, el agua y la hidroingenaría tiene un costo y debe pagarse a su justo precio. Esta expansión urbana se ha expandido hacia las Pampas de la Joya que presionan para contar con agua, este crecimiento se dio sin ninguna planificación.

El gobierno de Fujimori líquido el Proyecto La Joya, eliminando el poco control y direccionalidad de un crecimiento y desarrollo integral urbano-rural-industrial. En las zonas altas, la operación y mantenimiento de las represas fueron encargadas a AUTODEMA que con los escasos recursos asignado trato de hacer lo urgente para evitar el colapso de las represas. Las 3 grandes represas del Pañe, El Frayle y Aguada Blanca, tienen más de siglo de vida. El año 2014 se presentaron problemas organolépticos en las aguas ofertadas, se trató de buscar explicaciones pseudo científicas improvisadas, por carecer de información periódica-sistemática de las aguas embalsadas y tampoco se cuenta con un programa de descargas en los ciclos anuales y plurianuales de lluvia.

La única satisfacción que nos queda es que nuestras represas han sido bien construidas y siguen funcionando pese al abandono y al maltrato. Necesitamos con urgencia efectuar un programa de mantenimiento y modernización de nuestras represas y para ello debe realizarse un diagnóstico exhaustivo de cada represa, de sus embalses, de sus sistemas de conducción y del entorno vinculado al incremento de la erosión-colmatación como consecuencia del sobrepastoreo y extracción del ccapo.

Esto implica además establecer nuevos modelos de oferta y demanda de agua actual y futura bajo nuevos estándares con sostenibilidad, considerando que estamos en una zona desértica donde el efecto invernadero y el calentamiento global son más incidentes. Para renovar una represa existente, necesitamos secarla y suplir con otra nueva que permita una reparación en cadena de todas las antiguas. Para hacer todo esto se requiere de una organización moderna y ágil, habría primero que restituir el “El Proyecto La Joya” como una autoridad autónoma que administre el balance del recurso hídrico en la Cuenca del Vítor (incluye el Chili y Yura) para los actuales y futuros usuarios. El agua es como el dinero, su beneficio/costo, bien administrado, siempre será positivo.

Juan Velasco Linares – Ingeniero Agrónomo

 

Hugo Amanque Chaiña


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