Hugo Amanque Chaiñajunio 2, 20208min151

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Migración en tiempos de COVID 19: Todos vuelven…

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Las migraciones en el Perú particularmente  en el Sur,  se inician  e intensifican  entre las décadas de 1950 y 1960, convirtiéndose en los principales actores de ese  70 ó  75 % de informalidad de la ciudad con sus pequeños negocios en tiendas o en las calles, obreros de la minería, industria y la construcción artífices de la pequeña y  mediana Empresa, al mismo tiempo  empoderados políticamente imprimiendo un nuevo rostro a la tradicional ciudad en este caso Arequipa.

Esa antigua y hoy nueva forma de migración o movilidad social cuya base fundamental de la  repulsión  estuvo en la limitación y escases de recursos como la tierra (pobreza  rural y campesina) y los factores de atracción de la ciudad  como son las nuevas oportunidades  laborales  que ofrecía la ciudad con la industria, el comercio, la construcción, el transporte, la minería etc., o el entusiasmo por el mito de la educación y profesión de sus hijos, los impulsó  a salir de la comunidad a su localidad y luego a la ciudad

Ese tradicional proceso migratorio, paulatinamente se han ido dinamizando  y convirtiendo en una  movilidad diaria e intensa  donde la habitabilidad cotidiana  y simultanea  en las zonas rurales alto andinas y en la ciudad cada día es muy común;  la mayoría de  familias migrantes y residente en la ciudad de Arequipa siguen manteniendo vinculo ocasional o permanente  con su lugar de origen  (provincias alto andinas) que puede ser Caylloma, Lluta, Cabanaconde, Ocoña, Caravelí,  Cotahuasi. Cusco, Puno etc. Incluso  en los valles de la costa como  Tambo, La Joya,  al mismo tiempo tienen sus casas y hogares  activos  en la ciudad; en un solo día pueden  movilizarse desde las zonas altas, hacia la ciudad, incluso los valles y retornar  hasta sus pueblos de origen.

Esta  Pandemia producto del virus  el COVID-19, y la cuarentena  promulgada por el gobierno  los ha sorprendido poniendo en serio dilema sus vidas. La mayor parte de familias  migrantes hasta la cuarta generación  procedentes de las zonas altas de Arequipa,  de Puno y Cusco, principales actores  de la informalidad en la ciudad, trabajan para el sustento diario de la familia  y la educación de los hijos,  de un momento a otro  los emplazan y obligan: ¡QUEDATE EN CASA! No salgas

Con gran sacrificio y solidaridad vecindaria resisten una semana  en última instancia 15 días, pero luego  muchos padres y madres de familia  exclamaban. #Ya no hay que comer los hijos se mueren de hambre, no hay con que comprar  comida”. Por supuesto que  el  bono  ofrecido por el gobierno no llegó en su oportunidad y tampoco a todos,  ni pensarlo que  solucionaría   la carencia de la mayoría.

Gran dilema  exclamado por estos y otros  pobladores    “MORIMOS DE HAMBRE EN CASA O SALIMOS A ENFRENTARNOS  AL COVID Y A LAS SOLDADOS Y POLICÍAS”. Eso sucedió por ello que los mercados siempre   estaban y siguen abarrotados a pesar de todo el control militar y policial

De manera inmediata  esta gente de procedencia y descendencia  campesina y alto andina, para salvarse del hambre  y del propio COVID, no  pudo tomar mejor decisión  que armar viaje  con la familia y retornar a sus pueblos de origen (ya no a la fiesta patronal) para desempolvar la casa “vieja” retomar sus chacras y enfrentar al Kikuyo de sus chacras  para ponerlas operativas así como buscar la solidaridad de sus familiares y vecinos lugareños.

La peregrinación de retorno a pie duró de  4 y 6 días  para  llegar a sus pueblos de origen, escapando del hambre y del virus, que esta zonas rurales  están a salvo de este  endemoniado virus, además para suerte  en toda la sierra Peruana particularmente la zona alto andina entre enero y mayo es la época de cosecha  de   papas, maíz, habas, quinua, etc. entre otros granos y cereales; muchos de ellos orgánicos exentos  del riesgo de la pandemia

Algunos familiares niños menores o ancianos  que no pueden viajar ni caminar quedan en casa de la ciudad, que inmediatamente los retornantes o familiares  los asisten  con   encomiendas de comida  que con apoyo de la municipalidad de manera organizada la  trasladan  hasta la ciudad. Gran soporte alimentario en plena pandemia. Pues bien, escaparon  del hambre y de la pandemia  ¿Ahora? ¿Qué está pasando y que va a pasar en la comunidad o localidad donde se ha incrementado sustantivamente la población? De inmediato  apareció la disputa por el agua que  cada día es escasa, por otro lado la presión sobre los servicios, particularmente la educación de los hijos, la capacidad de los Centros Educativos  no pueden cubrir la nueva demanda, de igual manera será  con la salud, entre otros,  problemas y conflictos que los gobiernos locales  deberán asumirlos

Ahora las siguientes preocupaciones  ¿Se quedaran todos los retornantes en sus localidades o comunidades?  ¿Quiénes volverán  a la ciudad, cuando  como y porque? Las condiciones manifiestas dan cuenta que los que pronto retornarán son los jóvenes  estudiantes de educación superior, que tienen dificultades  de  conectividad y para con sus tareas virtuales; los que tienen sus pequeños negocios que se van habilitando paulatinamente, por manifestaciones de autoridades del lugar,  los que tienen más de 55 años  de edad   piensan activar   sus pequeñas chacras  son más o menos un tercio de los que han retornado que por lo pronto no piensan retornar a la ciudad.

Eso significa que se va intensificar la agricultura, va haber presión por tierras y fundamentalmente agua para el riego de los cultivos, demanda se servicios  de salud, educación saneamiento, por supuesto de la oferta de mano de obra  estará disponible, problemas y patología  familiares y sociales frente a la movilidad entre el campo y la ciudad que  seguirá intensa. El escenario se presenta complejo y  complicado particularmente para los gobiernos locales, pero al mismo tiempo fructífero y más adelante estamos seguros que habrá gratas sorpresas  y también  desencantos.

 Dr. Eliseo Zevallos Zevallos – Sociólogo

 

Hugo Amanque Chaiña


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