Hugo Amanque Chaiñamayo 19, 202016min646

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El Virus de la Corrupción

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La corrupción es una vieja enfermedad en varios países del mundo y en especial en el nuestro, donde es endémica, es más, muchas veces el ciudadano común la alienta y hasta admira al corrupto, por vivo, criollazo y sagaz, tanto que palabras como “es un tigre, sabe cómo hacerla”, o “es que es muy inteligente y los demás unos imbéciles”, son muy corrientes en el vocabulario nuestro, es más si alguna vez no engañaste al estado, o a la empresa donde trabajas, eres un tonto, finalmente pareciera que lejos de condenarla, el peruano la considera normal, es decir nuestro sistema de valores hace tiempo cayo y anda embarrado. Es normal que el policía te detenga el carro para sacarte una coima y que el chofer apenas ocurre el incidente, ya esté pensando cuanto darle, es lo primero que se le viene a la cabeza, lo peor de todo es que ambos, el que pide la coima, como el que va a coimear, están perfectamente de acuerdo; eso es lo “normal”, de hecho somos la mata de la podredumbre, por eso los políticos o los delincuentes de cuello y corbata, ahora llamados los cuellos blancos, hacen de las suyas, porque es “normal”, peor si son autoridades, van a ocupar cargos, con un objetivo bien claro, sacar el máximo provecho de la mejor manera posible, sin que lo puedan pescar o demostrar. Es bien sabido lo que pasa, hemos visto como todos estos años la corruptela ha crecido, tanto le han robado al país que finalmente el dinero perdido no ha servido para hacer algo por nuestros servicios fundamentales. La gente por eso no cree en los políticos, y hoy que nos enfrentamos a una pandemia, es claro ver que nunca a nadie le importó llevarse el dinero que hubiera servido para mejorar nuestro paupérrimo sistema de salud.

 

Los brotes pandémicos como el que vivimos actualmente con la COVID-19, exponen las deficiencias de nuestro sistema de salud, y también muestran los potenciales riesgos y oportunidades de corrupción. La corrupción disminuye la capacidad de respuesta a la pandemia y hace que se prive de asistencia sanitaria a muchas comunidades. En tiempos normales, la corrupción en el sector salud genera pérdidas millonarias anualmente; la adquisición de medicamentos y suministros para los sistemas de salud es, generalmente, uno de los sectores más vulnerables y dónde existe mayor riesgo de corrupción. De acuerdo con la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, entre el 10 y 25% de todo el dinero gastado en adquisiciones en el mundo, se pierde en corrupción. En la Unión Europea, en tiempos sin crisis, 28% de los casos de corrupción en el sector salud, están relacionados con la adquisición de equipos médicos; si esto ocurre en Europa, qué podríamos decir de nuestro país, donde la corrupción es “normal”.

 

Así , es inexplicable lo que ocurre en Loreto, no solo no hay oxígeno en los hospitales, sino en toda la región, ¡¡¿Cómo trabajaron así durante tanto tiempo?!!, el suministro de oxígeno en un hospital es básico, si se conocía que no hay oxígeno, en plena pandemia, sabiendo de la importancia de este elemento, por qué no se previó?, O es que todo paciente que requería de oxigeno no vivía para contarlo?, Si el oxígeno es fundamental, ¿porqué el hospital no lo pidió oportunamente?, ¿por qué a las autoridades no les importó tener o producir oxígeno?, si hay la posibilidad de hacer plantas de oxígeno en los propios hospitales, ¿Por qué a nadie le importa?, Es que, es mejor comprar oxigeno caro, que producirlo?, alguien se beneficia por supuesto, los proveedores, que además saben que siendo algo tan necesario, lo suben de precio, lo esconden y ya no hay o simplemente cuesta 20 veces más, no interesa que la gente se muera. Eso es un delito y no debe quedar impune.

 

Hace unos días, representantes del Ministerio Público acudieron a la sede de la Dirección Regional de Salud (DIRESA) Loreto, al detectar una supuesta compra sobrevalorada de balones de oxígeno. En un primer momento se adquirieron 100 balones llenos y bien equipados a S/2.100 cada uno, pero que luego se compraron 300 balones, algunos de los cuales no tenían oxígeno, a un precio unitario de S/2.500. En todos estos casos los precios se hallaban muy por encima de los existentes en el mercado, ya que se vende el oxígeno, no el balón, en todo caso de inmediato se debió comprar un equipo generador de oxigeno medicinal. ¿Por qué no se hizo esto?, ¿Porque se quería seguir comprando con precios exagerados?

 

En plena pandemia es claro que empiezan a ser necesarios productos elementales como el jabón, el alcohol, los guantes y las mascarillas, y de un momento a otro desaparecen o simplemente están por las nubes, agravando la situación sanitaria. Así hemos visto como lamentablemente los jefes en el ejército y la policía nacional han hecho mal uso de los recursos que sirven para salvar vidas, en un escenario o situación de muerte, es decir, en plena guerra nos roban, eso es traición a la patria evidentemente, lo mismo ocurre con las autoridades que compran “nuevas” camas para los hospitales, “nuevos” equipos para ventilación asistida y hasta pruebas de laboratorio para el diagnóstico, completamente sobrevaloradas, y lo peor de todo, es que presentan equipos reciclados que, finalmente, luego de usarlos hay que descartarlos, porque no sirven… y aquí “no pasa nada”. Por estos gastos insulsos, los cuidadores de nuestra salud, los médicos, las enfermeras, técnicos, etc., no tienen equipos de protección personal, que deben cambiarse cada día o después de una determinada intervención, es decir muchas veces requieren de cambiarse varias veces al día y si no hay y se sigue trabajando con el equipo que le dieron la semana pasada, ya está completamente impregnado del virus y lógicamente con cualquier descuido o algún movimiento poco afortunado, puede ocurrir que el virus entre en su organismo y finalmente, pueda que acabe con él o que solo tenga una “gripecita” y pase desapercibido, pero ya estará contagiando a los pacientes que atienda y a su familia en casa. Así de simple, y si no hay, equipos de protección por la corrupción de autoridades y funcionarios, hay serios problemas con la vida y la salud, que lamentablemente no se identifican, no quieren identificarse o sencillamente es mejor dejarlo como está, total, si a las autoridades no les pasa nada por estar bien protegidas y tener todas las condiciones del caso, por qué preocuparse?.

 

Es ciertamente la corrupción peor enfermedad que la COVID-19, es la corrupción demasiado virulenta, tanto que no la podemos eliminar y nos está matando, lo peor de todo es que estamos luchando contra el coronavirus, pero no hacemos nada contra el virus de la corrupción, ya deberían estar actuando los poderes del estado, el ejecutivo, el legislativo y el poder judicial incluyendo al Ministerio Público. Es necesario sancionar ejemplarmente estos graves delitos, que en estado de emergencia tienen serios agravantes, hay que dar publicidad a las acciones que se tomen y no solo tratarlas bajo la mesa, es urgente tomar acciones contra ese virus, sino moriremos por corruptos, no por COVID19.

 

Durante la pandemia, el gobierno ha destinado importantes y necesarios recursos económicos para atender la emergencia sanitaria y en algunos casos este dinero ha servido para que algunos personajes hagan de las suyas y luego de realizar sus compras sin los procesos habituales por la emergencia, presentan productos o servicios excesivamente costosos, con la disculpa que, por la excesiva demanda o escasez, han tenido que comprar así, y se han embolsillado millones. Es necesario establecer claramente que, en situación de emergencia estos delitos tienen agravantes y se deben sancionar ejemplarmente, no solo a las autoridades y funcionarios que hacen mal uso del dinero en emergencia, sino también de los proveedores que especulan con las necesidades del pueblo en ese estado.

 

Ese dinero que proviene de préstamos internacionales o de reasignación presupuestaria está destinado a salvar vidas y si es mal utilizada, generan homicidios culposos en masa, de grave responsabilidad, que se pueden demostrar y que las leyes peruanas deben contemplar y luego de un proceso sumario, enviar a estos delincuentes a la cárcel más hacinada del país. Ya se han identificado varios casos y lo único que ha ocurrido es retirarlos de su cargo, pero siguen ejerciendo acciones en su sector, hay muchas denuncias de malversación, desvío de recursos o falta de transparencia en la contratación, muchas entidades y personas han alertado sobre estos casos que se están presentado en medio de la emergencia sanitaria, algunos inclusive han sido presentados frente a cámaras, ahora que las redes sociales nos permiten estar más informados, y con petulancia y hasta desprecio por quien los descubre, se muestran seguros de que nada les va a pasar. No basta con retirarlos, hay que procesarlos inmediatamente y enviarlos donde debe estar por el tiempo establecido por ley, sin reducciones de ningún tipo. Es fundamental el trabajo del nuevo congreso en hacer las leyes necesarias en plena emergencia y la labor diligente y escrupulosa de controlaría y del ministerio público y el poder judicial. Si seguimos con esa política de “dejar hacer, dejar pasar”, el COVID en este terreno tan propicio dejara diezmada a la población peruana.

 

Es necesario investigar, y determinar delitos como colusión agravada, negociación incompatible, peculado, o un vulgar hurto, al apropiarse de una parte o el total del dinero dispuesto para la compra. Hay que investigar, aunque muchas veces la población no cree que la policía investigue bien a la propia policía, se espera que se haga un trabajo honesto y transparente para acabar con los corruptos de la pandemia.

 

También hay casos de corrupción y oportunismo en todo lo que se difunde por internet y muchas veces somos publicistas de sinvergüenzas que venden productos inservibles como soluciones para la enfermedad y hasta se dan el lujo de falsificar medicamentos para venderlos en la pandemia inclusive con entregas a domicilio, o vendiendo productos que no son lo que deberían ser, como alcohol de bajo grado o jabón liquido con gotas de lejía presentados como antisépticos, etc. ;también es necesario intervenirlos.

 

Por desgracia, la corrupción encuentra un terreno fértil para prosperar en tiempos de crisis, sobre todo cuando las instituciones y los mecanismos de supervisión son débiles, y la confianza ciudadana es escasa. La identificación de estos riesgos de corrupción antes de que sucedan puede ayudar a fortalecer nuestra respuesta a la pandemia y ofrecer así los servicios de salud a quienes más lo necesitan en las mejores condiciones.

 

Es necesario contar con información pública y bases de datos abiertas que permitan a la ciudadanía conocer qué se está comprando, a quiénes se está comprando y a qué precio; y tener procedimientos de contratación abiertos y transparentes. El gobierno y las empresas deben hacer esfuerzos para prevenir las especulaciones o las ganancias excesivas y antitéticas. Ahora que el gobierno aumenta fondos para atender la emergencia en todo el territorio nacional, es necesario tomar medidas para reducir los riesgos de corrupción. El gobierno debe incrementar sus esfuerzos para rastrear y monitorear los recursos y asegurarse de que el dinero no termine en bolsillos corruptos. Es muy importante que nuestro gobierno actúe de forma transparente y clara para construir y mantener la confianza de los ciudadanos, de lo contrario seguiremos conviviendo con el virus de la corrupción por mucho tiempo. Si en condiciones normales ha habido tantos problemas de corrupción, en esta emergencia en las que tales situaciones generan pérdidas de vidas humanas, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

 

Dr. Wilfredo Pino Chavez – Medico Cirujano

Hugo Amanque Chaiña


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