pressadminabril 21, 202011min695

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Pacientes COVID y No COVID. Hay que organizarse

enfermos

Ningún país en el mundo pensó que el nuevo coronavirus llegaría tan fácilmente a su territorio, muchos lo veían como un problema de los chinos y que allí se quedaría; sea cual fuera la teoría del origen del virus, nadie pensó que rebasaría a todos los países tan rápidamente, cuando menos lo esperaban ya tenían encima cantidades de pacientes con la enfermedad denominada Covid-19 y casi todos recién se pusieron a trabajar. Muchos criticaron al sistema de salud, otros a los gobiernos que no priorizaron la salud pública y que ahora la situación era inmanejable, todos los países, sin ninguna excepción, han visto como su sistema de salud fue completamente desbordado. Si bien algunos países asiáticos, gracias a su conducta y respeto por cumplir las normas, lograron algún control de la enfermedad mediante la cuarentena, que les permitió con cierta holgura atender la elevada demanda de pacientes, las demás naciones han tenido y tienen serios problemas para contrarrestar la enfermedad.

 

Lo cierto es que en el mundo se han puesto a prueba los sistemas de salud y casi ninguno ha pasado la prueba, ahora todos se lamentan, siempre tarde, de no haber invertido en su sistema de salud, que finalmente es invertir en el ser humano. Por el contrario en muchos casos, en todo el mundo, se empezó a privatizar la atención de la salud y los grandes consorcios, junto a los gobernantes de turno, convirtieron la salud en un gran negocio, dejando de lado la salud pública, especialmente de las grandes mayorías. Sí, vino la COVID 19 y puso al descubierto todo, la triste realidad de los sistemas de salud.

 

En nuestro país es la misma historia, desde hace por lo menos 40 años, los gobiernos de turno en forma progresiva e irresponsable han ido dejando a la salud como un elemento secundario en el desarrollo de los pueblos, considerándola un gasto y no una inversión. Esto generó que prácticamente los establecimientos de salud fueran abandonados, sin equipamiento, sin medicamentos, sin el personal necesario. Es decir una catástrofe total y si alguno de los servidores de salud se levantaba en huelga, reclamando mejoras en las condiciones de trabajo, lo único que se hacía era subirles algo el sueldo y con ello se levantaba la medida, ya que los gobernantes solo ven el problema como un reclamo de bienestar personal de los trabajadores y no como una evidencia de necesidad real de mejora del sistema.

 

Por otro lado, los usuarios de los servicios, la ciudadanía, también solo veían su situación y lejos de reclamar por mejores servicios de salud, como era de esperarse, iban en contra de los trabajadores, tildándolos de flojos e irresponsables; claro, es distinto ver el problema temporalmente cuando se tiene alguna enfermedad,  que verlo día a día, todos los días, todos los años. No se trata solo de ver el contexto temporal o personal, sino todo el ámbito de la salud pública. Es que los gobiernos de turno, y no solo incluyo al ejecutivo, sino al legislativo y hasta el poder judicial, no repararon en la salud como un derecho y por tanto el estado tiene que garantizarlo.

 

Se debió trabajar en una mejora de nuestro sistema, no solo desde el punto de vista financiero, sino también en su organización, no como es ahora, un sistema complemente fragmentado y segmentado, con diferentes subsistemas (MINSA, ESSALUD, Sanidades, Etc.), cada uno con una serie de problemas y dificultades para una óptima prestación del servicio, la población creció y sus servicios de salud, no lo hicieron en la misma medida. El sistema ha demostrado, no solo ahora, que es insuficiente y pobre, que lamentablemente se abandonó la salud de las personas.

 

Hoy todos los países con la COVID, están pensando en rediseñar sus sistemas de salud, ahora sí todo el mundo contra el Coronavirus, todos, pero ¿por qué ahora?, siempre debió ser así, ¿no es acaso la muerte y la enfermedad un enemigo común siempre? Por eso hoy que se busca la unidad, la integración para tratar al enemigo común, debe plantearse ese mismo trabajo en mejorar el sistema de salud, como un sistema de salud único, no uno de asegurados, otro de no asegurados, otro de policías, otro de militares, otro de los municipios y otro para los pacientes con seguros privados o que puedan pagar en las clínicas privadas.

 

Sin embargo ahora que el coronavirus nos mantiene en jaque, ya se ven las cosas de otra manera, así ahora la Villa Panamericana, no solo es para los no asegurados o asegurados, es para todos, sean o no asegurados, porque la enfermedad no afecta selectivamente a unos y a los otros no; y porque, como lo comentamos en un artículo anterior, la salud es un bien que tiene externalidades, en la que debemos trabajar para que siempre sean positivas. En nuestro medio sin embargo se sigue manejando, no obstante la emergencia, el esquema de sistema fragmentado de salud, se han destinado a los dos más grandes hospitales de Arequipa, para que sean “hospitales COVID”, uno para asegurados y otro para no asegurados, si son policías o militares los que se enfermen con COVID, ¿dónde acudirán?

 

Habrá que hacer algún convenio seguramente para que se atiendan. Y ¿cómo participan las clínicas privadas?, inicialmente al conformar el comando local Covid, se indicó que algunas clínicas participarían, pero esto no está bien definido. Es importante mencionar que en situaciones como la que está pasando, según el Decreto de Urgencia 044-2020-PCM, el Ejecutivo le puede imponer a las clínicas la ejecución de “servicios extraordinarios por su duración o por su naturaleza”. “El Ministerio de Salud (MINSA) puede ejercer aquellas facultades que resulten necesarias respecto de los centros, servicios y establecimientos de salud privados, de acuerdo a la disponibilidad de cada establecimiento y previa evaluación de la Autoridad Sanitaria Nacional”.

 

Lo cierto es que se duplican esfuerzos en un sistema altamente debilitado. En Lima ya los hospitales destinados a COVID están colapsando, y están llevando a los pacientes a la Villa Panamericana y se tendrá que ampliar con más camas. Mientras los principales hospitales de Lima, sin una adecuada diferenciación y separación física siguen teniendo gran afluencia de pacientes, tanto COVID como no COVID y allí viene el grave problema del contagio, muchos pacientes que van por otra enfermedad a los hospitales terminan finalmente contaminados.

 

La mayoría de hospitales han dejado de atender a los pacientes en consulta externa y solo se están atendiendo emergencias, pero ¿hasta cuándo?, los pacientes antes, sin COVID atestaban los pasillos hospitalarios, había embalse de pacientes quirúrgicos, ¿dónde están ahora?, siguen estando enfermos, pero en sus casas y entonces siguen padeciendo sus males y probablemente en algunos casos no se controlen y agraven. Se le está dando toda la atención al COVID y el resto de pacientes no COVID, ¿no requieren de atención medica?, ¿Solo emergencias?, ¿la gente se auto medicará?, ¿solo si se agravan se les atiende?, estas y otras preguntas hay que tenerlas en cuenta para planificar y organizar un sistema de salud adecuado y fuerte, preparado ante todo.

 

En 1974 el ministro de Salud canadiense Marc Lalonde, presentó algo que ya Hipócrates en la antigüedad había mencionado, explicó la producción o pérdida de la salud y sus determinantes, estableciendo cuatro factores: 1) Estilos de vida y conductas de salud (drogas, sedentarismo, alimentación, estrés, conducción peligrosa, mala utilización de los servicios sanitarios, Etc.),2) Biología humana (constitución, carga genética, desarrollo y envejecimiento), 3)Medio ambiente (contaminación física, química, psicosocial, biológica y sociocultural) y 4) Sistema de asistencia sanitaria (mala organización y utilización de recursos, sucesos adversos producidos por la asistencia sanitaria, listas de espera excesivas, burocratización de la asistencia, Etc.). En todos los casos se puede intervenir, probablemente más en unos que en otros. Es el momento de repensar, de manera urgente, los objetivos de Estado. SI se mejora el sistema de salud, también mejoraremos los otros factores, hay que construir un sistema de salud fuerte, integral e integrada en beneficio de la vida y la salud de todas las personas.

 Dr. Wilfredo Pino Chavez – Médico Cirujano

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