pressadminmarzo 26, 202015min694

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Externalidades en Salud y la COVID 19

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La vida y la salud son los bienes más preciados que tenemos, para mantenerlos y mucho depende de nosotros (salud individual), pero también dependemos de los demás (Salud Colectiva) y ahora no solo de nuestra comunidad, sino de toda la humanidad (Salud mundial o Global). Como seres biológicos y sociales somos flujo y movimiento constante. Proyectamos y recogemos diversas externalidades positivas y negativas todo el tiempo. El Covid-19 se transmite muy fácilmente porque todos respiramos, hablamos y tenemos contactos amistosos y afectivos cercanos.

También porque siempre estamos expuestos a dañinos encuentros, producto de la congestión y las multitudes, que nos convierten en infortunados receptores de voces, flujos, toses y olores indeseados. En un lenguaje frío y técnico, este virus viaja en la saliva, las secreciones y las lágrimas. Basta que alguien infectado tosa o estornude sobre otra persona o deje salpicado un objeto que luego otros más toquen.

Las externalidades en salud: Se trata de un término fundamentalmente económico que se refiere al efecto indirecto que un acto de consumo o de producción por parte de un individuo genera sobre el bienestar de otro u otros individuos diferentes del consumidor o productor. Existen externalidades positivas y negativas, aquí algunos ejemplos: En una habitación cerrada los fumadores generan externalidad negativa sobre los no fumadores al hacerles respirar el humo de los cigarros, por tanto es negativa cuando la actuación de un agente disminuye el bienestar de otro.

La externalidad positiva ocurre por ejemplo cuando se llevan a cabo correctamente las normas de higiene establecidas en un servicio de salud, esto es beneficioso tanto para pacientes, acompañantes y personal que labora en estas áreas, ya que la exposición a la contaminación es menor. Existen diversas externalidades que influyen en la salud de las personas y que no necesariamente dependen del afectado, las externalidades actúan de diversas formas:

  1. Crean o favorecen las condiciones que determinan la presencia de enfermedad; por ejemplo: la tuberculosis se acentúa por la desnutrición, la fatiga extrema, la miseria, la insalubridad de las viviendas, el hacinamiento, entre otros.
  2. Influyen en el desarrollo de la enfermedad; por ejemplo: la falta de educación sanitaria puede ser causa de una tardía solicitud de atención médica que influye sobre el curso de una enfermedad. Si está mejor informado, acude a tiempo, no se auto medica, acata correctamente las indicaciones de salud pública, Etc.
  3. Pueden provocar directamente la enfermedad; por ejemplo: en el medio ambiente laboral sanitario hay varias condiciones relacionadas con accidentes y enfermedades profesionales, como son los riesgos infecciosos, químicos y otros a los que están expuestos los trabajadores de salud, como el caso del VIH y también de la TBC.
  4. Pueden transmitir factores causales de la enfermedad; por ejemplo las infecciones gastrointestinales son transmitidas por agua, alimentos y objetos contaminados.

La mayoría de las intervenciones de salud comportan externalidades. Las externalidades se producen cuando el medioambiente de un individuo se ve afectado por las acciones de otro. A menudo la enfermedad de una persona afecta a otras, es el caso de las enfermedades infecciosas que pueden producir epidemias y hasta pandemias, como en el caso del nuevo coronavirus CoV2-19.

Al parecer por conductas inapropiadas de algunos ciudadanos chinos se adquirió esta enfermedad, que pasó de algún animal al hombre, y como el mundo ahora esta globalizado, la enfermedad rápidamente se convirtió en epidemia y ahora es una pandemia, que afecta a todo el planeta. Es que ya las distancias no son tales, el mundo es ahora una aldea global. Esta crisis nos hace ver que nuestra sociedad, tan individualista y consumista, está más interconectada que nunca. Nuestra vida de ocio y diversión, a pesar de las plataformas digitales, sigue siendo fundamentalmente social: cines, conciertos, museos, estadios, iglesias; incluso la forma en que ha cambiado el sector servicios, con grandes centros comerciales a los que van miles de personas, favorece el contagio masivo; y el turismo es un excelente mecanismo de propagación.

Y es que el origen del Covid-19, se debe a nuestra modalidad anti-ecológica de desarrollo económico. Es evidente que como víctimas o cómplices de la globalización casi religiosamente, devoramos el planeta a través de viajes y compras de gran variedad de bienes y servicios provenientes de los más diversos y disímiles lugares del mundo. También en este “crecimiento” netamente capitalista, se han invadido y devastado diversos ecosistemas, que nos permitían convivir sanamente con la naturaleza.

De acuerdo con varios investigadores, es debido a la deforestación, al tráfico y consumo de diversas y raras especies de animales y plantas y al extractivismo, que el ser humano resulta invadido por microorganismos de los ecosistemas dañados y alterados Entonces estrena nuevos virus y enfermedades; al invadir y acabar con ecosistemas e imponer monocultivos, se desplazan diversas especies y finalmente los animales afectados, nos dejan también sus propios gérmenes, muchos desconocidos para el ser humano.

Un problema adicional con esta peste es que el miedo nos puede matar antes que la enfermedad. Borges decía que “el cobarde muere miles de veces antes de la batalla”. En el caso del Covid-19, un ambiente mediático de terror exagerado y de difusión de controles severos a la circulación de personas, han exaltado el impacto de este malestar, generando diversas manifestaciones e inadecuadas respuestas de las comunidades.

A inicios de este año, luego de leer sobre el virus, inicié una campaña informativa para cambiar actitudes de las personas en nuestro medio y así se hallen preparados para esta enfermedad. Lo hice a través de las redes sociales, casi de inmediato, algunas personas se burlaron y hasta ofendieron la sana intención de informar y formar. Asumían que esto era “problema de los chinos”, que no llegaría al Perú, pero el virus ya está aquí y ahora estamos en cuarentena y ya no se trata solo de los que estuvieron en China o en Europa, se trata de cualquier persona, porque el virus ya está circulando en nuestro medio. La cuarentena que estamos pasando es para limitar la circulación de virus, pero aún la gente no tiene, ni maneja la información sanitaria adecuadamente, creen que ¡¡NO PASA NADA!!!.

Hace unos días en una entrevista radial, insistí en la importancia del lavado de manos, un oyente llamó para manifestar que “no creía que era necesario lavarse las manos a cada rato”. Sí, esa es nuestra triste realidad. Se imaginan ¿qué pasará si estas medidas de aislamiento no dan los resultados esperados, que la gente no sea más higiénica, que ande por las calles como si nada? Habrán más enfermos y más fallecidos.

Los Recursos Humanos, los equipos y materiales escasos en el actual sistema de salud de nuestro país, no alcanzarán para atender a toda la gente enferma, que no sabrá que hacer, por tanta desinformación y desinterés. “De algo habrá que morirse”, dicen por allí los irresponsables, pero bueno fuera que solo él sea el afectado. Este es un caso donde hay una clarísima externalidad negativa y donde las acciones y la coordinación de los poderes públicos, es imprescindible para poder salir de esta crisis. Las cosas claras, el objetivo fundamental, es que el sistema de Salud no colapse: para ello, el flujo de infectados en un momento dado no puede ser descomunal, de ahí la necesidad de observar estrictamente las medidas de prevención, aislamiento y distancia social.

Todo esto producto de externalidades negativas ocasionadas por la propia población, por no cumplir con la cuarentena, por no lavarse las manos, etc. Entonces vemos como la escasísima instrucción sanitaria de la población influye directamente en la salud de TODOS. Es ridículo, pero aún la gente cree que si tiene todo el papel higiénico de la ciudad o todo el alcohol o las mascarillas en su casa, no le pasará nada. De nada vale si los vecinos o la comunidad en la que uno vive no cuentan con todo esto; y encima ni siquiera tienen medidas higiénicas mínimas. Ahora TODOS DEPENDEMOS DE TODOS.

De allí la importancia de tener ciudadanos bien formados en el contexto sanitario, que apliquen medidas higiénicas adecuadas, que aprendan a cuidarse, así las medidas implementadas tendrán un eco efectivo y no los tristes y hasta irritables actos que vemos en la gente, que pareciera no importarle nada o no las entiende. En un futuro, espero cercano, es necesario que el Estado invierta en prevención y promoción de la salud. Enseñarles a los niños y a sus padres, medidas de higiene y conductas saludables, responsabilidad social con su prójimo y por supuesto, investigar sobre los males que nos agobian y finalmente podamos prevenirlos apropiadamente.

Sin duda, las autoridades deben apostar por las medidas preventivas. La mejor forma de reducir costos sanitarios futuros, pasa por invertir en infraestructuras y en sistemas de vigilancia continua de enfermedades. Hoy sin inmunización previa, ni retro virales, por el momento, nuestra única forma de prevención es mucha higiene, y más responsabilidad para evitar los contagios. Hoy una importante medida es que toda la información sobre la enfermedad debe estar accesible de forma centralizada y sencilla para los ciudadanos, para los sanos, los que enferman y los que sanan. Eso debe hacerlo el Ministerio de Salud, es una buena medicina contra el miedo y las conductas de pánico. Todo el sistema sanitario, público y privado, debe estar al servicio de contener la pandemia.

Las clínicas privadas deben ceder sus hospitales y camas a la Sanidad Pública si es necesario, así como hacer chequeos gratuitos, esto está en manos del Consejo Nacional de Salud, presidido por la Ministra de Salud y todo esto se puede compensar después. El Estado debe racionar la compra de mascarillas y jabón liquido por parte de los ciudadanos, también limitar su precio, son artículos de primerísima necesidad, hasta que termine esta emergencia. No se puede hacer negocio con la enfermedad. Garantizar los servicios de agua, desagüe y recojo de basuras. Simultáneamente, hay que contratar a más profesionales, es una emergencia.

Reitero que la prioridad es sostener el sistema sanitario y darles a los cuidadores de nuestra salud los materiales necesarios para que cumplan su labor. De hecho, luego habrá problemas económicos en cada país, algunos más afectados que otros, esto es parte de las externalidades negativas de la pandemia, pero se espera también que pasada la crisis, el sistema económico global sea también más humano. Finalmente también hay que considerar que las externalidades positivas existen y están más cerca de lo que imaginamos. El ser humano puede ser una fuente inagotable de éstas si deja a un lado su egoísmo y decide empezar a dar sin esperar mucho a cambio. Ahora es un buen momento para generar externalidades positivas en nuestro entorno y vivir mejor.

Dr. Wilfredo Pino Chavez – Medico

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