pressadminmarzo 26, 202010min249

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COVID 19: Virus que desnuda injustas desigualdades sociales

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La crisis mundial desatada por el coronavirus Covid 19 está afectando a 160 países. En nuestro Perú, empezó el 6 de marzo con un caso importado y hoy 19 de marzo tenemos 234 infectados, es decir un crecimiento exponencial en tan solo 14 días; de allí la necesidad de tomar drásticas medidas, como lo está haciendo el gobierno para tratar de disminuir dicha expansión. De lo contario nuestro magro sistema de salud colapsaría y con ello vendría una catástrofe, una hecatombe que afectaría a todos, donde las mayores víctimas serían, como siempre, la población más pobre. Así que es indispensable que todos sin excepción nos esforcemos por cumplir con las medidas decretadas por el presidente Vizcarra, entre ellas el aislamiento social.

Este virus además de causarnos el miedo, el temor y desconfianza, que podríamos vencerlos con un buen control emocional, también está desnudando no solo nuestras carencias sanitarias, sino también las injustas e insultantes desigualdades. Veamos algunos ejemplos: En el caso del adecuado lavado de manos, la medida más simple y efectiva para prevenir el Covid 19, resulta que no todos pueden hacerlo óptimamente, pues a veinte años de haberse iniciado el siglo XXI, siete a ocho millones de compatriotas no tiene acceso a la red pública de agua potable (Oxfam).

Ello se refleja también en las dificultades de los estudiantes de familias desposeídas, pues a nivel nacional, seis de cada diez locales escolares estatales no están conectados a red de agua potable, en el caso de Arequipa esta situación se presenta en cuatro de cada 10 colegios públicos. En el tema del aislamiento social, que sin duda es una medida dura pero totalmente necesaria, de lo contrario la situación en el futuro sería funesto, tal decisión afecta a toda la población.

Sin embargo, los más perjudicados son las personas más pobres, aquellos que trabajan informalmente, aquellos que viven al día, que si no trabajan no tienen con que dar de comer a sus hijos; es cierto que el gobierno otorgará un bono de 380 soles por estos 15 días , pero lamentablemente no llegará a todos los que necesitan dicha ayuda. .

Otro tema que merece reflexionarlo, es el absurdo centralismo que tenemos en nuestro país, pues pareciera que el Perú es Lima solamente, basta escuchar a las autoridades nacionales y periodistas limeños que generalmente realizan comentarios, análisis y dan alternativas de solución fundamentalmente para Lima, como cuando la ministra de salud (que tiene jurisdicción a nivel nacional), declarando en los primeros días de la crisis.

Decía que todo estaba bajo control y que estábamos preparados, que ya se tenía un ambiente en un hospital para atender a los infectados que así lo requieran y que los resultados de las muestras de laboratorio se daría en seis horas, olvidando que la mayoría de peruanos vivimos fuera de Lima. Recordemos que las primeras muestras sospechosas de pacientes de Arequipa, tuvieron que ser llevadas hasta Lima vía terrestre, ante la negativa de las líneas áreas de transportarlas. Resultado: en el camino se malograron las muestras.

Otra manifestación del centralismo limeño, es la decisión tomada de que la Villa Panamericana se habilite para atender a todos los infectados y el hospital de Ate para los más graves. Bien por nuestros hermanos limeños; pero la pregunta cae de madura ¿y los demás peruanos que constituimos el 70 % de la población peruana, qué hacemos?

La mentalidad centralista respondería: vengan a Lima para fortalecer el centralismo. No hay duda, el mundo está de cabeza. Felizmente últimamente se escucharon noticias que implementarían algunos laboratorios fuera de Lima. Además, el virus actual, está sacando a luz lo mejor y lo peor de los seres humanos. Por un lado se evidencian muestras de solidaridad y empatía y por otro, manifestaciones de egoísmo y ambición exacerbada, alimentada por un modelo económico que privilegia el capital sobre el ser humano y que gracias al “libre mercado”, a la “ley de la oferta y la demanda”, hace que algunos malos “empresarios”, suban desorbitadamente los precios de ciertos servicios y productos, sin que el Estado pueda intervenir.

Paradójicamente los precios internacionales del petróleo han disminuido a mínimos históricos, mientras los grifos mantienen los precios elevados de la gasolina. El Covid 19 a la vez que nos ha traído molestias y desgracias, está desnudando desigualdades y evidenciando las precarias condiciones de vida, salud, educación y trabajo que afectan a millones de familias pobres.

En tal sentido aprovechemos la crisis generada por este coronavirus, para convertirla en oportunidad de cambiar, de transformar y construir una sociedad más humana, más justa. Una de las alternativas tiene que ser pensando con el modelo de desarrollo humano sustentable y la urgente descentralización del país, potenciado las capacidades regionales equitativamente.

Finalmente y no por ello menos importante, me referiré al tema de la educación de nuestros niños y jóvenes, donde también se reflejan profundas y deshonestas desigualdades que se agudizarán como consecuencia de esta pandemia. Los colegios públicos ni siquiera pudieron empezar el año escolar, mientras que la IIEE privadas ya lo hicieron a inicios de marzo y actualmente algunos de estos estudiantes acceden a tareas vía internet, bien por ellos; mientras tanto, el resto de estudiantes no ha logrado aún abrir sus libros.

Tal como van los acontecimientos, es improbable que el año escolar en las IIEE públicas se inicie a fin de mes y si el panorama se oscurece, es probable que se prorrogue la suspensión de clases, lo cual afectaría notablemente el desarrollo del año académico especialmente en el sector público y mucho más a las zonas rurales.

Es posible que las autoridades educativas de las distintas instancias de gestión educativa y directores de escuelas y colegios de gestión privada, opten por implementar aulas virtuales que sería una medida atinada aprovechando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Lamentablemente en este tema también se dan oprobiosas desigualdades, pues no todas las familias tienen acceso a internet en sus domicilios y no todos tienen celulares de última generación; con lo cual las oportunidades serán diferentes agravando las brechas hoy existentes.

La pandemia actual, obliga a reflexionar sobre nuestra diversa y desigual realidad educativa por lo que en el corto plazo, debemos empezar a planificar medidas urgentes que se aplicarían en un escenario hipotético, si la situación empeora a tal punto que ponga en riesgo la calidad del desarrollo del presente año académico.

En el largo plazo, merece repensar el sistema educativo en su conjunto con políticas sistémicas e integrales que superen las abismales diferencias de oportunidades que se brinda a los estudiantes; implica diseñar políticas educativas considerando variables relevantes para los aprendizajes y la formación integral de las personas que vayan más allá de la profesionalidad docente, como son, según UNESCO (2016).

Las desigualdades socioeconómicas, ruralidad, asistencia a la escuela, trabajo infantil, desigualdades de género y pueblos originarios, a las que agregaríamos, desnutrición, violencia generalizada y desigualdades étnicas (racismo); además consensuar mejor la perspectiva teleológica de la educación, para lo cual convendría consensuar y resaltar que el fin primordial de la educación debería ser coadyuvar a humanizar la humanidad.

Arturo Portilla Valdivia – Docente Universitario

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