pressadminfebrero 28, 20205min185

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El estado y las personalidades del delito

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“Los viejos deben temblar ante los niños, porque la generación que se levanta es siempre acusadora y juez de la generación que desciende”, sentenció y acusó en su momento a la sociedad de su tiempo don Manuel Gonzales Prada (1844 – 1918), con la sapiencia y la pluma no solo de un respetado aristócrata, sino, también la de un proletario de aquellos años.

Lo que acontece en las últimas cuatro décadas en el Perú, mucho se asemeja a lo acontecido en la historia de la Patria: caudillismos, partidos políticos sin sustento ideológico y al servicio de intereses personales y de grupo, y de grupos empresariales que nunca dejaron de manipular a la autoridad. Este escenario de intereses y manipulación se consagra con la corrupción enraizado en todos los niveles del Estado.

Lamentablemente la población peruana electora es la mas inocente, tonta e “ignorante”, como lo afirmara con autoridad el presidente José Alberto Mujica Cordano del Uruguay, cuando se refirió a las elecciones presidenciales realizados en el Perú el 2016 en la primera fase señalando que le había sorprendido las elecciones en el Perú porque habíamos elegido a una japonesa y a un norteamericano, y se preguntó finalmente: ¿Dónde están los peruanos? Y se respondió el mismo presidente con la frase ya señalada de “que la población peruana era ignorante”. Tremenda verdad, que nunca debemos olvidar los peruanos.

Como resultado de esta realidad, desde hace décadas, nos encontramos asfixiados de podredumbre, de seres malolientes y abominables, que pasaron por la máxima magistratura del Estado como presidentes de la república; augustos representantes que personificaron a la nación ante los Estados del mundo, que sorprendidos cada día ven que los presidentes del país al finalizar su mandato salen directo a las prisiones como autores de delitos que enriquecieron sus arcas personales y la de su familia.

Este mal endémico, impregnado en la mente y en la carne de estos personajes como Alberto Fujimori e hija Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y otros de menor calidad delictiva como Susana Villarán, Luis Castañeda Lossio, Yehude Simon y otros, son las personalidades que representan al país en todo el mundo global, que la tecnología de la información y las comunicaciones lleva rápidamente la noticia, cruel y asfixiante, a todos los países del orbe.

Sin duda, la sorpresa es enorme en el mundo como lo hemos constatado en varios países de América y Europa. Sin comentar y abundar más sobre esta negra realidad, esta situación del Perú, es la vergüenza internacional, que difícilmente se va a despejar de la mente universal. Las razones son infinitas, que como lo reiteramos, todo esto a enraizado en la estructura administrativa del Estado a través de los poderes de gobierno, donde lamentablemente no llegan las personalidades cumbre, los profesionales y académicos de sapiencia y de conducta intachables.

Aquí en nuestro país, no se respeta la cultura peruana. No se tiene en cuenta nuestro pasado histórico donde el que robaba, mentía y era haragán no tenían vida, sino, la muerte, el castigo y la prisión. Por el contrario, en la hora actual, estos personajes que delinquen en la más alta magistratura del Estado son las personalidades incólumes, respetados, puros, inocentes y laboriosos para la mentira, el robo, la ociosidad y la corrupción.

En consecuencia, las nuevas generaciones son los llamados a condenar y sancionar a estos preclaros y condenables actores de la política peruana, donde deben desaparecer sus nombres y apellidos del escenario de la historia de la Patria.

Por: Fortunato Turpo Choquehuanca – Abogado

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